Masacre multimarquista en la milla de oro de BCN

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La crisis en el textil hace que grandes enseñas de lujo opten por espacios propios y trabajen en la búsqueda y definición de la marca

Tienda Gonzalo Comella en liquidación

05 de octubre de 2011 (09:28 CET)

La crisis ha perjudicado duramente las ventas del textil en España. Parece que las marcas propias de lujo y sobretodo los grandes del mercado como Inditex, Mango o H&M se salvan, pero la recesión económica se está ensañando principalmente en las tiendas multimarca.

El codiciado paseo de la capital catalana reinventa cada día sus espacios, dando paso próximamente a la reforma del establecimiento de Loewe, la reapertura de Tommy Hilfigher y la inminente inaguración de Mango o Guess.

Gonzalo Comella ya forma parte de la gran caída de las multimarcas.

En junio la compañía se declaró insolvente para negociar su deuda con los acreedores y asegurar su viabilidad.

Durante el último año el grupo intentó reestructurar su servicio de establecimientos. Primero cerró el buque insignia de sus tiendas en el Passeig de Gràcia esquina con la calle Caspe. Donde se ha establecido Emporio Armani que tras hacerse con los derechos de distribución de sus productos en nuestro país dice adiós a la familia Zunzunegui.

Gonzalo Comella había tenido franquicias de la firma italiana durante diez años, hasta que Armani se estableció por su cuenta en España.

La línea joven de Gonzalo Comella, E4G cerró recientemente la tienda que tenía en la Vía Augusta y se trasladó al número 490 de la avenida Diagonal de Barcelona, un espacio que ocupaba hasta entonces Armani.

Para salir a flote el grupo optó por lanzar una marca propia, bajo el nombre de Gonzalo Comella, en la que diseñarían colecciones para hombre y mujer a precios más económicos que sus compañeras de escaparate.

Zas two, otra grande de las multimarcas del Passeig de Gràcia ha cerrado tras veinte años en el paseo para trasladarse a un espacio de menor tamaño.

A día de hoy solo se conservan dos tiendas multimarca emblemáticas de la ciudad que encajan golpes de la llegada de las marcas de lujo: Santa Eulàlia, propiedad de Luis Sans, y Furest, de la familia Furest. Los dos puntos de venta han sido íntegramente rehabilitados en el último año y han tenido que plantearse un shopping de prendas más elaborado para lograr una diferencia distintiva con el resto. Puede que ni con esas se salven de esta masacre multimarquista definitivamente geolocalizada en la milla de oro barcelonesa.
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