Reina, como en Andalucía

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C / Mallorca, 202. Barcelona www.reinaseleccio.com 93-452-64-50

06 de diciembre de 2013 (13:34 CET)

Las últimas veces que había ido al Reina aún estaba en la calle Valencia (Barcelona). Y si he de decir la verdad, lo que más me llamaba la atención del local era uno de sus clientes: Javier de la Rosa, aquel financiero catalán --como decía la prensa y la tele de Madrid-- que pasó por la prisión.

Al hombre le gustaba la buena comida, según se había encargado él mismo de divulgar. Era un asiduo de los locales más lujosos de la ciudad, como Finisterre, Ca l’Isidre o Via Veneto y de la capital, como Jockey, Zalacain o Horcher. Y entre sus sitios habituales de Barcelona figuraba el Reina, un lugar desprovisto de boato, cercano a su oficina particular, donde solía almorzar y donde citaba a ejecutivos, empresarios y periodistas.

En Mallorca

Hace cuatro años que el Reina se trasladó a la calle Mallorca, muy cerca de su anterior emplazamiento. Tiene un estilo difícil de definir. De hecho, por su decoración, podría ubicarse sin la menor estridencia en cualquier ciudad de España. Paredes de piedra a la vista, techos rectos y blancos, algunos muebles de madera como botelleros y para los utensilios del servicio. Unos cuantos cuadros en las paredes y algunos espejos serigrafiados con el logotipo del nombre del local.

Este restaurante no es de lujo, más bien diría que es singular y práctico. Básicamente, cocina andaluza y algunas especialidades catalanas. Ha dado con la fórmula de la media ración, aquella medida que está entre la tapa y la cantidad que te servirías en casa. Creo que es uno de los motivos de su éxito.

Es de esos locales que se llenan a diario, que rotan algunas mesas, pero que lo hacen sin ruido; no son demasiado mediáticos. La mayor parte de la clientela del mediodía es gente del mundo de la empresa.

Calidad

No solo sale a buen precio, claro, sino que sirven una comida singular para estos pagos, y de calidad. Ese es el segundo motivo de su éxito. La carta está organizada con un capítulo de pica-pica donde recogen una de las partes más características de su cocina: un paseo por España, desde el sur al norte, pero con un acento especial en Andalucía.

Lo mismo pasa con los mariscos, aunque incluya gambas de Palamós. En general, la misma orientación en los apartados de pescados y carnes. Además, cada día de la semana ofrece un plato de cuchara, desde el potaje del lunes al cocido andaluz con montadito de pringá del miércoles.

Especialidades

Proponen una ensaladilla rusa que califican como la mejor de Barcelona, lo que resulta bastante exagerado; y encima, la sacan demasiado fría. No se ponen tan ufanos con el cazón en adobo y, sin embargo, es difícil encontrar uno mejor en la ciudad. Lo mismo ocurre con las tortillitas de camarones --a un euro la pieza--, que no son nada aceitosas y se mantienen bien crujientes.

También tomamos media ración de jamón ibérico, que no estaba mal, pero que quizá llevara un ratito cortado. Y una coca con pan con tomate deliciosa. A sugerencia de la maître, probamos una brocheta de caballa rebozada sorprendentemente buena y original; y un rape estilo Orio, con un sabroso puré de patatas. Para rematar, una pieza de micuit de foie al armagnac.

Habíamos bebido unas cañas Damm correctamente servidas y luego vino joven a copas, a 2,90 el trago. Total, incluyendo un café Tupinamba muy correcto, 31 euros por persona, lo que me pareció francamente barato.

En otra ocasión, haremos una visita para degustar únicamente productos artesanales y conservas enlatadas, y además lo haremos en la barra.
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