BMW descarta su vehículo de hidrógeno en España por la falta de puntos de suministro
La directriz europea fija un máximo de 200 kilómetros entre surtidores para 2030, un reto normativo pendiente para el mercado nacional
Klaas Kunze, jefe de conceptos y desarrollo de almacenamiento de hidrógeno de BMW, junto al modelo BMW iX5 Hydrogen. Imagen: ED
BMW ha confirmado que su estrategia de descarbonización pasa de manera firme por el hidrógeno como complemento al vehículo eléctrico de batería. Sin embargo, los planes de comercialización de esta tecnología chocarán, por el momento, con la realidad del mercado español.
Durante su intervención en el congreso ‘European Hydrogen Energy Conference’, Klaas Kunze, jefe de conceptos y desarrollo de almacenamiento de hidrógeno de la compañía alemana, ha sido categórico respecto a las posibilidades a corto plazo en el país: «Hoy en día realmente no hay suficiente infraestructura en España para traer un vehículo de pasajeros al mercado».
Esta declaración supone un freno a las expectativas de ver circular masivamente a corto plazo el futuro modelo de pila de combustible por las carreteras españolas. Según ha recalcado Kunze, intentar comercializar un coche de estas características sin una red de soporte adecuada no tiene sentido práctico, sino que resulta «un ejercicio teórico construir un buen vehículo de hidrógeno si no puedes reforzarlo en ningún lugar».
España, lejos de la normativa europea
A nivel normativo, la exigencia del directivo encuentra respaldo en los objetivos vinculantes marcados por Europa. El reglamento aprobado por la Unión Europea en 2023 obliga a garantizar la instalación de puntos de recarga rápida para vehículos eléctricos cada 60 kilómetros en las principales rutas de la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T).
Y, para impulsar la adopción de la pila de combustible, la normativa exige que haya una estación de repostaje de hidrógeno cada 100 kilómetros en la red principal de autopistas europea. El plazo para tener culminada esta red finaliza en 2030, lo que marca una cuenta atrás ineludible para las aspiraciones españolas de liderar este sector.
A pesar de este diagnóstico inicial, la marca no descarta el mercado nacional a medio y largo plazo. El responsable de desarrollo se ha mostrado optimista sobre las iniciativas que se están gestando: «Estoy contento de saber que ya hay proyectos también en España para convertir el aire en realidad».
De hecho, ha lanzado un compromiso sujeto a la mejora de la red de abastecimiento: «Estaré contento de convencer a mis compañeros de Múnich, una vez haya suficientes estaciones de hidrógeno para que nuestro próximo producto llegue a las calles españolas».
Ventajas de la tecnología hidrogénica
La decisión de la compañía de invertir en la pila de combustible responde a lo que denominan «la abertura tecnológica de BMW». Kunze ha explicado que el camino hacia la emisión cero requiere múltiples alternativas, de forma que, para el fabricante, no existe una batalla excluyente entre tecnologías eléctrica e hidrogénica: «Se complementan una a la otra».
A pesar de ello, existen escenarios donde el hidrógeno presenta ventajas competitivas, según ha explicado Kunze. Entre ello, ha destacado a quienes viven en una «ciudad más grande» sin opciones de carga privada. El clima extremo también juega un papel fundamental; los usuarios de coches eléctricos «usan entre el 20 y el 30% de su rango de cruzamiento en tiempos fríos», una pérdida de autonomía que no ocurre con el hidrógeno.
Además, ha subrayado la velocidad del repostaje: en el caso de la pila de combustible, «cada recarga es del 100%». A nivel estratégico, esta tecnología evita la dependencia exclusiva de los materiales para baterías.
Colaboración con Toyota
Mientras que la red de hidrogeneras para turismos sigue siendo prácticamente nula a pie de calle en España, la hoja de ruta de BMW sigue adelante. La compañía alemana ya ha acumulado «más de 1 millón de kilómetros de prueba» con su flota piloto y la fase experimental culminará a finales de la década. «En 2028 lanzaremos el primer modelo de producción», ha ratificado Kunze.
Este vehículo derivará del actual BMW iX5 Hydrogen. Según los datos técnicos de la marca, el modelo combina un motor eléctrico de 295 kW (401 CV) con dos depósitos que almacenan 6 kg de gas, otorgándole una autonomía de 504 kilómetros bajo el ciclo WLTP.
Con un consumo homologado de solo 1,19 kg cada 100 kilómetros y un tiempo de repostaje de 3 a 4 minutos, el prototipo promete aunar un rendimiento dinámico superior a los 180 km/h con cero emisiones.
Para hacer realidad su ensamblaje en serie, la marca mantendrá sus alianzas en el sector automotriz, ha apuntado el directivo: «Continuamos con Toyota en el vehículo de refuerzo eléctrico y el modelo 2028 incluirá componentes que se desarrollarán fruto de esta colaboración».