Los expertos vaticinan la salida de números rojos de Stellantis, pero ganará 15 veces menos que en la era Tavares

El consenso de mercado prevé que Stellantis vuelva a la senda de la rentabilidad en un 2026 en el que cosechará un beneficio neto de 1.560 millones tras crecer un 5% en ventas

Antonio Filosa, CEO de Stellantis

Antonio Filosa, CEO de Stellantis

Los expertos dan una de cal y otra de arena a Stellantis. Los analistas de los 27 principales bancos de inversión que siguen a la compañía vaticinan que el consorcio automovilístico enderezará el rumbo en su cuenta de resultados tras las pérdidas históricas cosechadas en 2025.

En concreto, de acuerdo a los datos del portal Marketscreener, el consenso de mercado apunta a que Stellantis cerrará su ejercicio fiscal 2026 con un beneficio neto de unos 1.560 millones de euros. Estos números, en el caso de confirmarse, contrastarían con los 22.368 millones de euros que la firma se anotó en pérdidas en un 2025 marcado por el golpe de timón en su cúpula.

Y es que Stellantis anunció el pasado mes de mayo el nombramiento de Antonio Filosa como nuevo CEO del grupo en sustitución del portugués Antonio Tavares, que puso punto final a una etapa de diez años como primer ejecutivo primero de PSA y posteriormente de la propia Stellantis.

Los números rojos de Stellantis

El consorcio que controla marcas como Fiat, Peugeot, Citroën, Opel o Jeep encajó en 2025 las mayores pérdidas de su historia y lo hizo tras un 2024 en el que ya sus beneficios se habían desplomado hasta los 5.473 millones de euros, algo menos de una tercera parte de los 18.625 millones registrados en 2023.

Según Filosa, estas pérdidas millonarias reflejan el coste de «sobrevalorar el ritmo de la transición energética». El ejecutivo italiano avanzaba que la estrategia de cara a los próximos años pasaba por «reorientar nuestro negocio hacia la libertad de nuestros clientes para elegir entre la gama completa de tecnologías eléctricas, híbridas y de combustión interna», enfriando así las expectativas sobre la electrificación de su línea de vehículos.

En este sentido, el consejo de administración de Stellantis ha apostado por no distribuir dividendos en el año 2026 con el objetivo de mantener un balance financiero sólido. Además, tal y como adelantó Filosa, para este 2026 se espera un incremento de al menos medio punto porcentual en los ingresos netos, un aumento del margen de beneficio operativo ajustado de un dígito bajo y una mejor generación de flujo de caja libre.

Imagen de Antonio Filosa durante su primer acto de presentación ante los empleados de Stellantis tras su nombramiento como nuevo CEO de la compañía / Stellantis

«La nueva ola de productos amplía la cobertura del mercado con nuevas opciones de motorización en América del Norte, Europa ampliada, América del Sur, Oriente Medio y África, buscando oportunidades de crecimiento rentables», recalcaba la firma.

Stellantis, que viene de encajar un nuevo desplome del 34,7% en bolsa en lo que va de año (su capitalización ronda ahora los 18.000 millones de euros), ha logrado, de esta manera, convencer a los analistas sobre su hipotética salida de números rojos. El consenso de mercado apunta a unas ventas por valor de 160.483 millones en este 2026, lo que supondría un salto del 4,5% respecto a 2025. Esta tendencia se mantendría, de acuerdo a estas previsiones, en un 2027 en el que repuntaría otro 4,3%, hasta alcanzar los 167.339 millones de euros.

Esta mejora en su mix de ingresos permitiría que su beneficio neto escale hasta los 3.959 millones en 2027, elevando así por encima de los 5.500 millones sus ganancias acumuladas para estos dos años.

Estos números certificarían el regreso de Stellantis a la senda de la rentabilidad, pero se quedarían todavía muy lejos de los 18.625 millones registrados en 2023, penúltimo ejercicio con Tavares al mando.

El plan de choque de Stellantis

«En 2026 nuestro foco será cerrar los gaps de ejecución del pasado y acelerar el regreso a un crecimiento rentable», avanzaba Filosa, que reconoció que «algunas suposiciones detrás de la estrategia anterior eran incorrectas”. “Creíamos que la penetración del vehículo eléctrico en Estados Unidos alcanzaría el 50% en 2030; hoy está todavía por debajo del 6%», sentenció, antes de apuntar que «Europa necesita políticas tecnológicamente neutrales que permitan diferentes soluciones de movilidad».

Stellantis ha reivindicado a Bruselas en los últimos años que postergue los planes de electrificación del parque de vehículos y culpa a esta revolución verde de sus históricas pérdidas. «Debemos acelerar la renovación del parque automovilístico europeo, que supera los 250 millones de vehículos», exponía Filosa, que ha avanzado que «el regreso de modelos icónicos y de motorizaciones muy demandadas» será el grueso de su «estrategia para reconectar con el cliente».

«El nuevo plan estratégico que presentaremos mostrará cómo Stellantis vuelve a crecer de forma rentable», adelantaba Filosa.

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