Stellantis pone deberes a Bruselas y pide compensaciones por el ‘made in Europe’

"Para proteger y promover verdaderamente la industria automovilística europea y los millones de empleos que sustenta, la política debe ser sencilla de implementar y ofrecer una compensación clara y oportuna por el aumento del coste del made in Europe", ha defendido la compañía con planta en Balaídos

Antonio Filosa, CEO de Stellantis

Antonio Filosa, CEO de Stellantis

Stellantis alza la voz ante la Comisión Europea a cuenta de la Ley de Aceleración Industrial. El consorcio automovilístico con planta en Balaídos (Vigo) ha defendido que esta medida que busca fortalecer la base industrial europea en el contexto de una creciente competencia global desleal, no cumple con su objetivo.

«Para proteger y promover verdaderamente la industria automovilística europea y los millones de empleos que sustenta, la política debe ser sencilla de implementar y ofrecer una compensación clara y oportuna por el aumento del coste del made in Europe«, ha expresado el grupo franco-italiano en un comunicado.

A juicio de la matriz de Opel, Peugeot o Fiat, la ley debe garantizar unas condiciones de competencia «verdaderamente equitativas» para todos los fabricantes de automóviles que venden en el mercado europeo. «Seguiremos colaborando con todas las partes interesadas para lograr el objetivo de la Ley», ha manifestado.

La Comisión Europea presentó este pasado miércoles su nuevo reglamento para reforzar la industria del bloque e impulsar el made in Europe, que introduce requisitos de producción europea en proyectos que reciban financiación pública, además de nuevas condiciones a grandes inversiones extranjeras y medidas para acelerar la autorización de proyectos.

La esperada Ley de Aceleración Industrial se enmarca en la estrategia de Bruselas para reforzar la competitividad frente a la creciente competencia global y la dependencia de proveedores externos, con medidas centradas en sectores considerados estratégicos como las industrias intensivas en energía –acero, aluminio o cemento–, la cadena de valor del automóvil y tecnologías clave para la transición energética como baterías, paneles solares o turbinas eólicas.

En el sector del automóvil, el texto introduce también requisitos específicos para los vehículos eléctricos, de modo que al menos el 70% del valor de sus componentes -excluidas las baterías- deberá proceder de la Unión Europea y el ensamblaje final realizarse dentro del bloque comunitario.

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