Susana Díaz, bloqueada en el Parlamento andaluz

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LEGISLATURA ANDALUZA

Susana Díaz y Juan Manuel Moreno, en la constitución del parlamento andaluz

en Barcelona, 08 de mayo de 2015 (12:21 CET)

Susana Díaz está en una posición de privilegio. Pero asume un riesgo elevado. Podría actuar desde el victimismo, y lograr un triunfo mayor en unas nuevas elecciones. Pero también podría recibir un gran castigo. A la candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía le gusta gustar con fuego y no tiene garantías de que le salga bien.

Este viernes, en la segunda vuelta de la sesión de investidura, no ha logrado la abstención ni el voto a favor de ningún grupo político, salvo el del propio PSOE. Eso se ha traducido en 62 votos en contra, por 47 votos a favor. Y quiere decir que Susana Díaz sigue sin poder presidir la Junta.

En dos meses, ¿elecciones?

Ahora dispone de casi dos meses, a contar desde el pasado lunes –la primera votación de la sesión de investidura-- para conseguir los apoyos o la abstención de al menos un grupo político: el PP, Ciudadanos o Podemos.

Susana Díaz apela al PP, tras negociar sin éxito con Ciudadanos, para que la deje gobernar trata de forzar la situación para utilizar esa negativa en la campaña electoral del 24M. En toda la geografía andaluza, Díaz utilizará el bloqueo en el Parlamento para pedir el voto a los alcaldables del PSOE.

Si en dos meses, tras las municipales del día 24, no consigue apoyos, deberá convocar elecciones de nuevo. Y, en esa tesitura, el PSOE considera que lograría una mayoría absoluta, porque podría culpabilizar al resto de gupos. Sin embargo, eso es jugar con fuego.

Nada, antes del 24M

El PP se ve en estos momentos interpelado a tomar una decisión. Pero ya no llegará antes del 24M. También tras esos comicios se lo pensará Ciudadanos. El partido que dirige Albert Rivera cree que unas nuevas elecciones no serían una buena noticia, pero ocurre en muchas ocasiones que nadie desea una situación, pero acaba ocurriendo por la desidia de todos.

Susana Díaz se las prometía muy felices. Creía que su victoria electoral sería suficiente, y que, al no haber una alternativa política para formar un gobierno sin el PSOE, tanto el PP, como Podemos o Ciudadanos le acabarían facilitando la investidura.

Y no ha sido así.

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