Topik, el menú contra la carta

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Valencia, 199 www.topikrestautant.es 93-451-09-23

21 de octubre de 2011 (12:19 CET)

Cada vez es más duro aguantar el tipo y mantener el negocio a flote en un sector tan competitivo como el de la restauración. Por eso es tan interesante el trabajo de la gente joven que se lanza y entra en el mercado con propuestas innovadoras.



 
El Topik es uno de estos nuevos productos; abrió sus puertas en octubre del 2009. Bien decorado, al estilo de un cierto ambiente neoyorkino, sillas y bancos compartiendo la sala en una especie de guiño de compañerismo, con una situación estupenda en el centro del Eixample, de dimensiones reducidas, con pocas mesas y una barra con capacidad para unas diez personas.

La clientela es una mezcla en la que predomina la juventud, con empleados de las empresas de la zona y curiosos que aterrizan por primera vez con interés por conocer el nuevo local de moda. Carta imaginativa, sobre todo en arroces, que elabora en cazuela de hierro colado y con aditamentos diversos, desde los pies de cerdo a los erizos de mar –estupendo-, pasando por las gambas rojas y los "ceps".

También destaca la relación de tapas, más de 40, con las que el chef ofrece la posibilidad de hacer del primer plato un desfile de sabores, un propósito que ya desvela en su presentación ante el cliente cuando hace referencia a su afición por lo japonés. Y esa diversificación, que es una virtud, también es su mayor riesgo, dado que cuanto más amplio es el abanico más difícil es acertar con todo. Por ejemplo, el pulpo, que lo trata de diversas maneras, pero que en mi opinión no acaba de dar en el clavo.

Junto a la carta, Topik presenta un menú de mediodía soberbio, increíble para los 11 euros que cuesta. Bien es cierto que entre las cinco opciones de primero hay una que tiene un pequeño suplemento, y también lo llevan dos entre las seis ofertas de segundos y otras dos entre las cuatro posibilidades de postre.

En cualquier caso, con añadidos y todo, aunque salga por 15 o 16 euros, es muy bueno. Tanto que, de hecho, compite perfectamente con la carta, que sale por una media de 40 euros, e incluso le saca ventaja. En ese punto, el local tiene un problema: si reservas por internet, te contestan que no pueden aceptarla si es para menú; cuando lo haces por teléfono, te plantean de entrada la misma advertencia. Un poco cargante. Sería mejor que dejaran la barra para el menú o sencillamente que lo suprimieran si tanto les importuna.

Adelf Morales, el chef y propietario junto a Eva, su pareja, ha triunfado después de un concienzudo periplo por restaurantes de gran prestigio, dentro y fuera de España. De ese recorrido quedan adherencias muy claras, como el buen hacer con especialidades asiáticas –el tratamiento del atún, de las ostras- y los arroces. Se nota que le va bien.

Le gusta comer en la barra, aunque no haya acabado el servicio, y acompañarse la comida con buenos vinos, o champagne si hace falta.

La carta, como digo, es imaginativa y con tendencia a la abundancia –es aconsejable pedir un único arroz para dos personas-, como lo es la de vinos, muy buena para mi gusto. Otro detalle agradable es su oferta de gin tonics, tan a la moda. Dieciséis ginebras combinables con cuatro tónicas para una buena digestión. Café muy correcto.
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