La IA aplicada a los asistentes digitales y la domótica: Limitaciones, avances y modelos 

La aplicación de la IA a los electrodomésticos es un nuevo paso en domótica, pero no es oro todo lo que reluce.

Thomas Edison instaló en 1882 el primer sistema de iluminación eléctrica en un hogar en Nueva York. Empleó cables y las bombillas incandescentes que inventó en 1879. Otro pionero de la domótica fue el croata Nikola Tesla. En 1898 diseñó el primer mando a distancia para un barco en Nueva York.

En 1965 el estadounidense Jim Sutherland construyó el Echo IV para integrar los aparatos de su casa en Pittsburgh, incluyendo termostato, despertador y acceso a la televisión para sus hijos. 

En 1975 la empresa Pico Electronics de Escocia desarrolló el protocolo Extent, que transmite datos a través de los cables de electricidad y así enciende, apaga o regula luces y dispositivos.

Extent se popularizó a partir de 1978 cuando Sears y Radio Shack pusieron a la venta el X10, que controla luces y electrodomésticos mediante cables eléctricos, módulos que se conectan a los enchufes, controles remotos y sensores. Continúa en uso en millones de residencias en todo el mundo

Evolución y usuarios de asistentes digitales y de voz      

El primer asistente digital fue creado por Bell Laboratories en 1952 y se llamaba Audrey. Era capaz de entender dígitos. La transición de la era eléctrica a la electrónica se produjo con la creación y miniaturización de transistores y circuitos integrados que envían información de forma binaria (ceros o unos). 

Anteriormente los datos se mandaban mecánicamente, como los pulsos eléctricos del código Morse del telégrafo o la conversión de ondas sonoras en variaciones de voltaje en el teléfono inventado por Alexander Graham Bell en 1876. Los teléfonos continuaron siendo analógicos hasta los años ochenta, cuando el protocolo VoIP y otras infraestructuras de Internet (RTP, ISP) los digitalizó.   

Actualmente hay 153 millones de estadounidenses que emplean asistentes de voz

El gran avance de los asistentes digitales se produjo a partir de 2020.

Dotados de modelos de lenguaje (LLM), interpretan el habla basándose en probabilidades y comprenden la intención incluso sin suficientes datos.

Imagen de archivo de Siri, la asistente de voz de los dispositivos Apple |Flickr

Siri, que debutó en 2011 con el Iphone 4S, fue el primer asistente de voz. La primera versión ya era capaz de adaptarse al habla y búsquedas del usuario y ofrecer preferencias individuales. Pero ahora analiza mejor el contexto y almacena más información. 

Actualmente hay 153 millones de estadounidenses que emplean asistentes de voz.

La sicofancia social de la IA significa que tiene tendencia a ofrecer información que coincide con la opinión del usuario

Google Assistant dispone de 88,8 millones de usuarios en EEUU, seguido de Siri con 86,5 millones y Alexa (Amazon) con 75,6 millones. Microsoft lanzó Cortana en 2014 pero no se vende desde abril. Gemini (Google) salió al mercado en 2023 y puede procesar texto, imágenes y audio.

A nivel global, setecientos millones de personas utilizan Meta AI. Hay seiscientos millones de aparatos con Alexa. 

Cuatrocientos millones de personas emplean Gemini de manera habitual, y cien millones hacen lo propio con Siri. Alexa es el único en ser un aparato en sí, mientras que los otros están integrados en móviles, altavoces o computadoras.  

Deficiencias de la IA     

Pero no es oro todo lo que reluce.

Se multiplican los análisis sobre las limitaciones de la Inteligencia Artificial (IA) en general y los asistentes de voz en concreto. Un estudio de Google este diciembre concluyó que el 30% de las respuestas son equivocadas.

Cuando los asistentes de voz o ChatGPT generan información errónea se denomina alucinación de la IA

La llamada sicofancia social de la IA significa que tiene tendencia a ofrecer información que coincide con la opinión del usuario. Esta validación acrítica conlleva que la máquina esté de acuerdo con la persona un 50% más de lo que lo haría otro humano.

 ChatGPT recuerda hasta 32.000 palabras; cuando se llega a este límite empieza a olvidar el inicio de la conversación

Otro desafío es la dificultad de comprender el contexto.

Un ensayo publicado en Nature en 2024 introdujo el concepto de “colapso del modelo”. Demostró que a la IA le cuesta procesar contextos complejos en entornos dinámicos, lo cual resulta en respuestas irrelevantes y pérdida de continuidad de las conversaciones.

A pesar del entrenamiento con LLMs, la IA aún es incapaz de entender plenamente los matices, sutilezas, jerga, ironía, humor y contexto cultural que caracterizan el lenguaje humano.  

Las neveras inteligentes cuestan entre 1.600 y 3.100 dólares; las más avanzadas, 5.000 dólares

Estudios han revelado que instrumentos de escritura con IA homogeneizan el estilo de redacción, haciendo que parezca el producto de estadounidenses.

Este defecto reduce la productividad porque el usuario debe corregir sugerencias erróneas. Una publicación de principios de diciembre de Hastewire describió como la IA recurre a expresiones de forma repetitiva. Esto sucede porque se entrena a los LLM con contenidos homogéneos. Por consiguiente, textos generados por IA fluyen de manera menos natural. 

Otro reto es la memoria. ChatGPT recuerda hasta 32.000 palabras. Cuando se llega a este límite empieza a olvidar el inicio de la conversación. A partir de la versión ChatGPT 4+ (2024) retiene detalles de sesiones anteriores. Alexa, en cambio, se acuerda de todo lo que se explica mientras habla con el usuario. Pero se borra su memoria al final de cada diálogo.     

Funciones de electrodomésticos inteligentes 

Todos los asistentes digitales pueden regular el funcionamiento y configuración de aparatos y electrodomésticos remotamente en un hogar. 

Las cifras de electrodomésticos inteligentes, excluyendo móviles, ordenadores e impresoras conectadas a Internet, no dejan de crecer.

Mundialmente hay 19.800 millones de aparatos que configuran el Internet de las cosas (IdC), abarcando electrónica de consumo e industria.

Inteligencia Artificial. Foto: Freepik.
Inteligencia Artificial. Foto: Freepik.

China cuenta con 7.087 millones; Europa con 4.336 millones; y América del Norte con 4.159 millones. Los objetos de la IdC deben poseer sensores y capacidad de procesamiento y poder conectarse e intercambiar datos a través de Internet o redes como LoRaWAN (telecomunicaciones), Zigbee y Z-Wave (domótica).  

Google Assistant, Siri, Alexa y Bixby (Samsung) pueden ajustar la iluminación, temperatura y alarmas mediante su voz. También pueden dar órdenes a neveras, lavadoras, lavaplatos y aspiradoras inteligentes. Se puede seleccionar el ciclo de una lavadora y modificar sus configuraciones remotamente. 

Las neveras inteligentes fabricadas por Samsung, LG o Whirlpool cuestan entre 1.600 y 3.100 dólares. Las más avanzadas tienen un precio de 5.000 dólares.

Despliegan cámaras y sensores para hacer inventarios de las categorías de comida y realizan compras automáticamente coordinándose con servicios de entrega. 

Dómotica. Foto: freepik.
Foto: Freepik.

Otra dimensión de dichos electrodomésticos es su habilidad de optimizar los ajustes (llamado modo Eco) e ingredientes (jabón, agua, temperatura de refrigeración) para minimizar el consumo

En el mundo hay 411 millones de hogares inteligentes.

En EE UU un 69% de los hogares cuenta con por lo menos un electrodoméstico automatizado, y un 22% con dos.

Un 22% tiene aspiradores autónomos y 24% neveras inteligentes. Marcas conocidas de robots aspiradores son EcoVacsiRobot y Shark, y su precio es de entre 200 y 600 dólares.  

La reciente quiebra de iRobot, fabricante del popular robot aspirador Roomba, es un aviso a navegantes, de como una multinacional puede fracasar por factores externos, geopolíticos o de competencia, a pesar de haber sido una marca pionera en la industria de la robotización doméstica.

El precio promedio de una casa inteligente en EE UU es de 1,2 millones de dólares, el doble del de una tradicional en 660.000 dólares.

Un hogar con acumulación de aparatos con conexión a Internet no se considera inteligente. Sus electrodomésticos, iluminación, alarmas, climatización, cerraduras y enchufes deben estar conectados entre sí y controlados por un sistema central. 

Ejemplos de sistemas centrales son SmartThings de Samsung, Apple HomeKitGoogle Home y Echo Show. Su precio oscila entre los 100 y 300 dólares. 

Empresas como Lennar y Lutron en EE UU y Huf Haus, AktivHaus e Ikea en Europa que construyen casas automatizadas.

Una encuesta de Pew Research de octubre indica que un 50% de estadounidenses e italianos, 48% de brasileños, 45% de canadienses y 39% de británicos y españoles muestran más preocupación que entusiasmo por la IA.

Pero en los sondeos también expresan su disgusto con la necesidad de comunicarse con bots, chats, asistentes virtuales, enlaces de Internet y llamadas automatizadas.

Se puede concluir que la población desea dispositivos avanzados, pero no tener que tratar con máquinas para comprarlos o devolverlos

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