Una imagen de la calle de Alcalá, en Madrid.

Las perspectivas del inmobiliario en 2018 auguran un año de crecimiento

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Los expertos coinciden en que el aumento de precios se mantendrá a pesar de la incertidumbre política en Cataluña

Barcelona, 09 de febrero de 2018 (10:09 CET)

Todavía no se vislumbra el fin de la cuesta. Tras un año 2017 meteórico con crecimientos a doble dígito, al 2018 se le espera con el pie en el acelerador. Mientras que el mercado espera una subida de los precios y del volumen de operaciones, también se admite que la velocidad será menor que el ejercicio anterior. El freno en la economía española por el desafío independentista catalán repercutirá en el sector.

La vivienda es uno de los sectores que avanzará a buen ritmo y el consejero delegado de Anticipa Real Estate, Eduard Mendiluce, cifra que “las transacciones podrían alcanzar las 526.000 unidades a nivel estatal”. A nivel de precios, se prevé la continuidad de la expansión actual, aunque la escalada no será uniforme: en Madrid Barcelona será todavía mayor por la escasez de suelo.

“En la evolución de los precios, desde los nuevos hogares a los de segunda mano, estimamos que el crecimiento estará en torno al 5%”, desgrana Mendiluce, celebrando que “además, el mercado del alquiler seguirá reforzándose e incrementando su peso”.

Desde Anticipa, no obstante, aseguran que "todavía estamos lejos  de alcanzar los niveles previos a la crisis económica", en palabras de Mendiluce. Y da cifras: "A finales de año, el precio de la vivienda será el 23% más bajo que en 2007”.

Un crecimiento con lastre

Las buenas sensaciones que se desprenden desde Anticipa Real Estate se confirman en BBVA, pese a que no dudan en señalar el motivo por el que el crecimiento no será tanto como se estimaba.

Se trata de un incremento algo inferior al esperado explicado por la moderación del crecimiento económico y el aumento de la inseguridad del momento. “La incertidumbre derivada de la situación política en Cataluña no beneficiará al sector inmobiliario nacional ni, sobre todo, al catalán”, afirma Félix Lores, de BBVA Research.

Aun así, el parque inmobiliario seguirá avanzando. “Se espera que la firma de visados de obra nueva crezca alrededor de un 16%, lo que se traduciría en unos 93.000 permisos”, cuantifican desde la entidad. La creación de empleo y los bajos tipos de interés “auguran un buen futuro para la industria residencial en 2018”, asegura Félix Lores.

La inversión internacional mantiene la confianza

Respecto al papel de los fondos de inversión, el consejero delegado de Anticipa afirma que “los inversores internacionales todavía tienen capacidad para seguir adquiriendo carteras, sobre todo de bancos”.

Este protagonismo de los fondos no sólo se verá en su rol como compradores, sino también como vendedores. Y es que las entidades bancarias continuarán con las desinversiones por exigencia del Banco Central Europeo.

"El BCE está exigiendo a los bancos que aligeren la carga de ladrillo, una tendencia que continuará, ya que una de las necesidades de estas entidades es desprenderse de estos activos no productivos para mejorar la rentabilidad y sanear sus cuentas de resultados", argumenta Eduard Mendiluce.

Este será el escenario en el que los fondos de inversión se sentirán cómodos. Sin embargo, los vehículos inversores también cambiarán de costado en la mesa de negociación.

Si desde 2012 compañías como Oaktree y Cerberus se hicieron con todos los inmuebles que se les pusieron enfrente, seis años después se preparan para recoger las rentabilidades esperadas: retornos de alrededor del 20%. Así lo corrobora Anna Gener desde Aguirre Newman, donde pronostican que serán más habituales las operaciones pensadas a largo plazo.

Hoteles y retail no se quedan a la cola

Si el devenir está asegurado, los rostros protagonistas pueden modificarse. “Con la incertidumbre política y un mercado ya más maduro hemos visto como los fondos de inversión oportunistas están dejando paso a fondos institucionales o aseguradoras”, diferencia Bruno Hallé desde la consultora Magma HC.

El retail no se desvía de la tendencia generalizada, como puede observarse en los planes de inversión de Colonial en su paquete Alpha3. La socimi española invertirá 480 millones de euros en activos inmobiliarios durante 2018, de los cuales Barcelona supone tan sólo 20.

“El paquete marca la tendencia natural que seguirá la compañía, el mercado de oficinas en la capital es mucho más grande. Es de sentido común”, zanja el director de la compañía Pere Viñolas.

La perspectiva de España, por tanto, es muy positiva de cara a 2018. Las diferencias de inversión entre Madrid y Barcelona, no obstante, se agravan en todos los sectores inmobiliarios.

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