Alarma en el Palau: Mas no sabe cómo encauzar el proceso

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DERECHO A DECIDIR

El President de la Generalitat, Artur Mas | EFE

02 de noviembre de 2013 (19:01 CET)

Una perfomance en estado puro. El movimiento independentista, que el President Artur Mas quiso liderar, y trata de gestionar ahora, vivirá en los próximos meses una auténtica montaña rusa. Decir que se puede tratar de una performance no sería exagerado. Porque es exactamente eso: una muestra escénica, improvisada, con un toque original, y un gran sentido estético.

Y es que el camino legal que se está siguiendo para poder celebrar una consulta soberanista en 2014 está lleno de voluntarismo, sin ninguna seguridad, sin ninguna red que sugiera pensar en el éxito.

Las alarmas, por tanto, han saltado en el Palau de la Generalitat. Fuentes jurídicas y políticas aseguran que los protagonistas de esa perfomance, de ese proyecto político, “no saben cómo podran continuar”. No se trata de sus propias carreras políticas, que también, sino de establecer un guión más o menos previsible.

Y admiten que no saben qué hacer, ni saben cómo puede acabar todo, que es algo que, precisamente, se les pide a los dirigentes políticos como gran prioridad.

Petición en el Congreso

Antes de que acabe el año, los partidos políticos comprometidos con el derecho a decidir, CiU, ERC, ICV y la CUP, se han comprometido a fijar la fecha y la pregunta de la consulta. En ese momento, el PP catalán, a través de su presidenta, Alicia Sánchez-Camacho, ya ha advertido de que tratará de hacer reaccionar al Gobierno español para que impugne, a través de un recurso ante el Tribunal Constitucional, esa decisión.

Pero esos mismos partidos quieren seguir adelante con varias propuestas parlamentarias. Una de ellas se concretará el 20 de noviembre. El Parlament podría valorar dos posibilidades, aunque dirigentes de Convergència se inclinan por una en concreto: aprobar una proposición de ley y trasladarla al Congreso, en la que se pedirá que, apelando al artículo 150.2 de la Constitución se transfiera la competencia del Estado para poder convocar referendos.

Es lo que ha pasado en el Reino Unido, donde el gobierno británico cede temporalmente a Escocia esa competencia para que pueda convocar en 2014 un referéndum de autodeterminación. Pero también se valora que el Gobierno español pueda basarse en el artículo 92 de la Constitución sobre la ley orgánica de referendos.

Ley catalana de consultas

En el caso de España eso tiene un primer inconveniente. La Mesa del Congreso puede fijar esa proposición de ley en la cola, y estudiarla en los próximos meses, sin ninguna prisa. ¿Cuándo? Algunas fuentes consultadas aseguran que no antes de la primavera del próximo año. Es decir, patada hacia delante, como el rugby, tensando el clima político en Catalunya, porque hasta esa fecha se viviría una gran ebullición, sabiendo, además, que el Congreso, con mayoría absoluta del PP, la rechazará.

La otra apuesta es que el 20 de noviembre se decida en el Parlament que sean los diputados catalanes en Madrid los que presenten una moción o proposición no de ley, que se pueda votar con cierta celeridad.

Si esa opción no prospera, el President Mas quiere seguir el camino de la ley de consultas catalana, que se está tramitando, y que podría aprobarse en febrero. Al no tratarse de un referéndum, que sólo lo puede convocar el Estado, se trataría de una consulta que no precisa del permiso del Gobierno. Esa ley se basa en el artículo 122 del Estatut, que la sentencia del Constitucional no vulneró.

Consulta con el padrón municipal

Y la idea es que en ella no se recoja la pregunta explícita de la consulta, ni la apariencia de un referéndum de autodeterminación. Sería un reglamento posterior quien lo hiciera. Con ello se busca que no se pueda presentar un recurso por parte del Gobierno central. Otra cuestión es que no se puede mencionar el censo electoral, que es para los referendos que convoca el Gobierno central. La alternativa es utilizar el padrón municipal.

Pero como el PP y Ciutadans seguirán la ley muy de cerca, y, probablemente también el PSC, el temor de los grupos políticos que la defienden es que se quiera retrasar todo el proceso con un recurso ante el Consell de Garanties Estatutàries, que se otorgaría un mes para analizar su arreglo al Estatut.

El muro se acerca

La perfomance irá avanzando. Con la presión añadida de la Assamblea Nacional Catalana, que preside Carme Forcadell, y que ya ha anunciado que, si a finales de 2013 no hay ni pregunta ni fecha, se organizará una nueva movilización independentista.

Los hombres de Mas, el conseller de Presidència, Francesc Homs, y el secretario general del mismo Departamento, Jordi Vilajoana, buscan cómo seguir en pie. Pero ya sin ninguna garantía de nada.

El camino legal chocará contra un muro. Y la vía política sigue, pero sin ninguna concreción, mientras que el Gobierno central mantiene unas pequeñas dudas: buscar alguna salida y anticiparse o esperar y ver cómo se produce ese choque.

Hacia 2015

Por ello, 2014 puede ser un año amortizado, a la espera de elecciones anticipadas en 2015, aunque Artur Mas quisiera llegar al final de la legislatura en 2016. Será un año amortizado, como ocurre cuando los mercados ya han dado por sentado, semanas antes, por ejemplo, que el Banco Central Europeo mantendrá los tipos de interés.

Eso sí, la performance a lo largo de los próximos meses cobrará intensidad.
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