Salvador Balliu y la reina Letizia en un acto de la Fundación Princesa de Girona en 2014. Robin Townsend/EFE

Revuelta contra el restaurante de un insigne alcalde del Pdecat

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Polémica en Caldes de Malavella (Girona) porque una parte de una finca fue adquirida por el Ayuntamiento y la otra por una empresa de su alcalde

Josep Maria Casas

Economía Digital

Salvador Balliu y la reina Letizia en un acto de la Fundación Princesa de Girona en 2014. Robin Townsend/EFE

Barcelona, 01 de septiembre de 2017 (19:55 CET)

Caldes de Malavella es una localidad de la provincia de Girona conocida por sus aguas termales, sus balnearios, por ser el origen de Vichy Catalán y, más recientemente, por su flamante campo de golf. También es conocida por su alcalde, Salvador Balliu, una de las figuras políticas del Pdecat. Los grupos de la oposición municipal le piden explicaciones porque, a través de una de sus empresas particulares, compró un viejo caserón para convertirlo en restaurante. La polémica tiene miga.

El Ayuntamiento de Caldes de Malavella adquirió en 2015 parte de una finca donde están las ruinas de un castillo medieval y una ermita. Pagaron 300.000 euros. Un año más tarde, el propietario vendió la parte que le quedaba de este paraje, donde hay un viejo caserón, pero no al Ayuntamiento, sino a una empresa del alcalde Balliu. Este tiene la intención de explotarlo como restaurante.

Los grupos de la oposición han pedido explicaciones al alcalde en diversos plenos municipales. Balliu argumenta públicamente que es una operación legal que ha realizado en su faceta de empresario. Tanto ERC como la plataforma de independientes que lidera el exalcalde Joan Colomer critican que el Ayuntamiento no comprara en su momento la totalidad de la finca.

El equipo de gobierno municipal proyecta convertir el entorno del castillo y la ermita en un parque público. En junio se aprobó el plan parcial. En este mismo paraje también se encuentra el caserón ahora propiedad de Balliu, que piensa convertir en un restaurante. En un artículo en la revista municipal, ERC advierte que, con la compra del castillo y la ermita, el Ayuntamiento correrá con los gastos del mantenimiento de este espacio, pero será Balliu quién se llevará los beneficios con su restaurante. Por su parte, fuentes del grupo independiente indican que pondrán la lupa sobre este caso. Se desconoce el importe que ha pagado la empresa del alcalde por el inmueble.

El Ayuntamiento de Caldes compró parte de un paraje y, después, el alcalde adquirió el resto

Durante la campaña de las municipales de 2015, Balliu anunció que el Ayuntamiento había comprado esta finca, conocida con el nombre de Sant Maurici. Los grupos de la oposición preguntaron entonces porque se había excluido el caserón de la operación de compra. Todavía no han empezado las obras de remodelación para convertirlo en restaurante.

Empresario y alcalde

Como empresario, Balliu está al frente de una empresa de transporte de pasajeros. Como político, además de alcalde de Caldas de Malavella también preside el consejo comarcal de la Selva. Su nombre aparece como investigado en el sumario del caso Manga –una derivada del caso Pokemon- que instruyó la jueza gallega Pilar de Lara, según avanzó Diari de Girona. En marzo pasado, Lara se inhibió de la trama catalana en favor de un juzgado de Santa Coloma de Farners (Girona).

Estos días también es noticia Ivan Balliu, hijo del alcalde de Caldes de Malavella, que juega como lateral derecho del Metz, equipo de futbol de la primera división francesa. Este futbolista formado en las categorías inferiores del Barça será internacional, pero no por España, sino por Albania. Las autoridades deportivas de aquel país le han concedido la doble nacionalidad para que se integre a su selección. El motivo es que Balliu es un apellido muy común en Albania, aunque hasta ahora el futbolista desconocía que tuviera antecedentes familiares albaneses. En octubre, Albania -­con Balliu en sus filas- se enfrentará al combinado español que entrena Julen Lopetegui.

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