Alicia Sánchez-Camacho, en caída libre

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MOVIMIENTOS POLÍTICOS

Sánchez-Camacho, este miércoles./EFE/Andreu Dalmau

10 de octubre de 2013 (21:46 CET)

Alicia Sánchez-Camacho es consciente de que tiene un problema serio. Y que sus buenas relaciones con Mariano Rajoy no se traducirán en un cheque en blanco. La dirección del PP sigue muy de cerca la batalla política en Catalunya y no entiende por qué Ciutadans no deja de crecer y Sánchez-Camacho aparece en todas las encuestas como una de las dirigentes peor valoradas.

Máxime cuando el PSC también sufre una situación de extrema debilidad. La sensación del PP es que nadie está representando al Gobierno en Catalunya, aunque Sánchez-Camacho también paga el coste de la crisis económica y los errores de los ministros del área económica.

La conversación de La Camarga

Sánchez-Camacho tuvo un primer problema, muy serio. Su conversación con la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, grabada en el restaurante La Camarga, a través de la empresa Método 3, dedicada al espionaje, hizo saltar todas las alarmas. Difundida, posteriormente, a través de Internet, y con una relación en el asunto que aún no se ha esclarecido del ex secretario de organización del PSC, José Zaragoza, la presidenta del PP catalán perdió la confianza de sus interlocutores políticos, especialmente de CiU y del President Artur Mas, que no ha dejado de expresar veladamente en el Parlament ese enorme distanciamiento.

Sin embargo, hay otro asunto que preocupó al PP. Alicia Sánchez-Camacho aseguró que se quedaría en cada durante la Diada del 11 de septiembre, que se quedaría “encerrada”. Y no asistió a los actos institucionales. Esa falta de presencia de la líder del partido que gobierna en España, según una fuente empresarial ligada a los círculos del Gobierno del PP, “no se entendió”.

El ascenso de Rivera

Pero es que en las valoraciones que muestran las distintas encuestas, Sánchez-Camacho está siendo superada por Albert Rivera, y, aunque se intuye una cierta recuperación de la marca del PP, las propias valoraciones de los votantes populares son inquietantes para la actual dirección catalana del partido.

La encuesta del Centre d'Estudis d'Opinió, que ha publicado este jueves, es demoledora para los intereses de Sánchez-Camacho. La encuesta se basa en el reciente debate de política general en el Parlament. Cuando se valoran las intervenciones de cada dirigente, Sánchez-Camacho aparece como la peor valorada, con un 2,02, por debajo de Albert Rivera, de Ciutadans, con un 3,07; del socialista Pere Navarro, con un 3,60; del ecosocialista Joan Herrera, con el 4,88; o de David Fernández, de la CUP, que obtiene un aprobado, con un 5,01. Por delante, Artur Mas, con el 5,69, y Oriol Junqueras, el líder de ERC, que consigue un 6,13.

Los votantes del PP simpatizan con Ciutadans

Entre los votantes del PP Sánchez-Camacho es la mejor valorada, claro, con el 8,09, pero valoran a Albert Rivera con un 6,70, el segundo dirigente, de lejos, que más destacan los votantes populares.

En cambio, los votantes de Ciutadans, que valoran a Albert Rivera con un 7,39, suspenden a Sánchez-Camacho con un 4,59. Tampoco consigue simpatías entre los socialistas, pese a que éstos sólo valoran a su líder, Pere Navarro, con un 5,50. En cambio, dejan a Sánchez-Camacho en último lugar con el 2,52.

Y, en conjunto, el 74% de los encuestados suspenden a la presidenta del PP catalán, que se sitúa en la última posición.

El recuerdo de voto deja al PP en la intemperie

Lo más definitivo, y lo que puede hacer perder los nervios al PP es el cruce del recuerdo de voto con la intención de voto en unas elecciones autonómicas. Ese porcentaje no suele fallar, y es el que se mira con lupa en toda encuesta. La tendencia que dibuja es explosiva. El PP se sitúa en el último lugar respecto a esa fidelidad de voto, con sólo el 45% de sus votantes que volverían a suscribir la papeleta del PP.

Los más fieles son los de Esquerra Republicana, con un 80,5%. Ese porcentaje, según los expertos, es colosal y significa que los electores republicanos son los más movilizados. También sufre CiU, con sólo un 54,7% de voto fiel, y el PSC, con el 43,7%. Pero Ciutadans sigue mostrando su vigor, con el 76,9.

La financiación autonómica, a debate

Sin embargo, aunque las formas no han sido las mejores, el PP que dirige orgánicamente desde la calle Génova de Madrid su secretaria general, María Dolores de Cospedal, no ha cerrado la puerta a una mejora del sistema de financiación autonómica, ni rechaza por completo la propuesta que presentó Sánchez-Camacho. Lo que sucede es que no se entiende que la presentara ahora.

Mariano Rajoy abordará ese problema este lunes en el comité ejecutivo del PP, con la presencia de distintos barones autonómicos, que le tienen ganas a Sánchez-Camacho.

Argumentario del PP

Y, para dejar claras las cosas, el PP ha elaborado un argumentario sobre la financiación. Sobre la propuesta del PP catalán, se expresa directamente: “Es legítima y entra dentro de la normalidad que representantes autonómicos hagan propuestas sobre el modelo de futuro”. “El PP de Catalunya ha realizado una propuesta, lo mismo que hay otras propuestas”. “En cualquier caso, la propuesta del PPC no contiene ningún elemento de discriminación positiva para nadie”, se advierte, tras señalar que la iniciativa tampoco es nueva y que ya la tenía el Ministerio de Hacienda.

Y añade, sobre la situación actual, que el Gobierno “no está estudiando ahora ninguna propuesta”, y que el Ejecutivo español está “centrado en los Presupuestos del Estado y en asentar las bases de la recuperación económica”. También se advierte de que “no hay que precipitar los debates”, y que el modelo que se alcance, cuando toque, “será consensuado, de forma mayoritaria, por todas las autonomías y por los grandes partidos y se caracterizará por tratar de igual manera a todos los españoles con independencia de las comunidades donde residan”.

Sin singularizar a Catalunya

Es decir, y aunque le quita hierro a la polémica suscitada, deja claro que el PP no está por una singularización de la financiación de la Generalitat, como pide Sánchez-Camacho. Y eso, debido al enfásis que ha puesto en ello la dirigente del PP catalán, sí resulta un reproche considerable.

El PP quiere apaciguar las cosas, porque sabe que el conjunto de presidentes autonómicos puede provocar un incendio.

Y tampoco tomará decisiones, según diversas fuentes, de forma precipitada en Catalunya, pero los resultados no avalan a Sánchez-Camacho.
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