La diputada de JxCat, Elsa Artadi, esquiva las preguntas de los periodistas en los pasillos del Parlament, tras los rumores aparecidos hoy que la perfilan como candidata a la presidencia de la Generalitat. EFE/Marta Pérez

Artadi: la favorita de Puigdemont que no gusta ni a Pdecat ni a ERC

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Artadi, directora de campaña de Puigdemont, gana posibilidades para convertirse en presidenta pero no es la única candidata. Turull también está bien colocado

Marcos Pardeiro

Economía Digital

La diputada de JxCat, Elsa Artadi, esquiva las preguntas de los periodistas en los pasillos del Parlament, tras los rumores aparecidos hoy que la perfilan como candidata a la presidencia de la Generalitat. EFE/Marta Pérez

Barcelona, 09 de febrero de 2018 (04:55 CET)

El nombre de Elsa Artadi suena con cada vez más fuerza para convertirse en el plan B a Carles Puigdemont. Artadi, es cierto, tiene lo más importante: es la favorita de Puigdemont y de él -y sobre todo de él- va a depender la elección del relevo en la presidencia de la Generalitat. Pero su figura suscita suspicacias, particularmente en el Pdecat, y, por tanto, no las tiene todas consigo. 

Para empezar, la que fue directora de campaña de Junts per Catalunya y número 10 de la lista electoral por Barcelona apenas tiene experiencia institucional. No obstante, esto no ha sido ningún impedimento para ganarse a lo largo de los últimos meses la confianza de Puigdemont. Esta estrecha relación contrasta con la frialdad que Artadi genera a la dirección del Pdecat. Ninguno de los dirigentes soberanistas olvida que Artadi rompió el carnet del Pdecat pocas semanas de confeccionarse la lista electoral, un gesto que todavía escuece. Pese a todo, la coordinadora general del Pdecat, Marta Pascal, ha hecho un esfuerzo a lo largo de los últimos días por mejorar sus relaciones con esta colaboradora esencial para Puigdemont.

Pese a que estos esfuerzos por mejorar la complicidad han dado algunos resultados, la dirección del Pdecat preferiría a otra persona para relevar a Puigdemont: alguien que sienta los colores del partido. Fuentes del Pdecat no dan por seguro que Puigdemont acabe optando por ella, ya que sería una manera muy adecuada de quedar relegado en Bruselas al papel de "reina madre". "Elsa, aunque es muy del círculo de Puigdemont, también es una persona con vida propia y proyección", describen en el Pdecat en busca de razones para que el expresidente de la Generalitat designe a otro sucesor/a.

Los argumentos del Pdecat tienen sentido, pero podrían escaparse perfectamente a la lógica de Puigdemont. "Al final la decisión va a ser suya. Somos un partido de orden. Nadie va a organizar una rebelión una vez comunique su preferencia para presidir la Generalitat", dicen otras voces del partido.

La juventud (42 años) y el recorrido que tiene Artadi por delante tampoco gustan a ERC porque supone el riesgo de favorecer la consolidación de una política con futuro. Pero los republicanos no pondrán oposición porque su verdadera lucha es conseguir que Puigdemont acepte abrir el paso a otra persona. "Van a aceptar lo que sea con tal de evitar elecciones", dicen fuentes de Junts per Catalunya, que no ven ningún problema por parte de Esquerra más allá de algún pataleo.

Turull, un candidato con opciones

Hay otros dos nombres que tienen posibilidades: Jordi Turull y Jordi Sànchez. El primero, exconsejero de la Presidencia, es, de hecho, el que mejor encaja para buena parte de los soberanistas interesados en que Puigdemont asuma sus argumentos. "La fórmula con la que Puigdemont sería menos reina madre consistiría en poner a Turull porque no tiene voluntad más allá de lo que diga Puigdemont. Turull tiene fama de no dar un paso sin preguntar qué ha dicho el president o qué haría el president", describen en Junts per Catalunya de forma muy gráfica.

Otras fuentes rematan el argumento: "Turull encaja si lo que Puigdemont busca es un masover, un encargado. No tiene proyección de futuro y sabe cómo funciona la Generalitat. Su candidatura tendría mucho sentido y en el Pdecat sería bien aceptado". Su problema es que estará inhabilitado dentro de dos o tres meses si el Tribunal Supremo lo procesa por rebelión. "Eso no es un problema, puede formar parte de la lógica en la que Puigdemont está instalado. Estamos en pleno choque con el Estado, lo sabemos, y vamos a llegar a los tribunales europeos".

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