La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz

Sánchez busca aire: protestas en Cataluña y elecciones en Andalucía

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Los dos focos de actualidad, el cambio de sensibilidad política en Cataluña y los resultados en Andalucía, marcarán la agenda electoral para Pedro Sánchez

Madrid, 30 de noviembre de 2018 (04:55 CET)

El premio Nobel de economía, Paul Samuelson, estableció el dilema de “cañones o mantequilla” para explicar el concepto de coste de oportunidad y que la frontera de posibilidades de producción no era aleatoria y exigía una elección. Utilizó el ejemplo que refiere al dilema de producción para fines militares o para usos civiles.

Cataluña lleva años en conflicto incruento, pero con altos costes sociales. Nada menos que seis años en los que el procés ha sido el único objetivo político. Saltarse la legalidad y establecer la independencia equivale a la elección de cañones en el símil de Samuelson para un acto de guerra de nuestro tiempo en el que no han hecho falta ejércitos y donde existe un debate jurídico si lo ocurrido fue o no “rebelión”.

En sentido metafórico, hace tiempo que la Generalitat ha decidido apostar por cañones para conseguir su única meta política, la independencia, frente a la mantequilla que satisficiera los intereses de los ciudadanos. Hasta ahora, una parte importante de la sociedad catalana ha estado aducida por la ensoñación de la república como una elección excluyente de la situación económica y social.

Eduard Pujol: “Nos estamos peleando por las migajas"

Para que no haya equívocos, el portavoz adjunto de Junts Per Catalunya, Eduard Pujol, nos lo ha confirmado al descalificar la protesta por “menudencias” frente al objetivo que solucionará todo: la independencia. Referirse como bagatelas a la caótica situación de la sanidad en Cataluña y a las demandas de médicos, profesores y bomberos demuestra la desconexión de los secesionistas bon la realidad.

En una entrevista, Pujol ha afirmado: “Nos estamos peleando por las migajas. Tenemos que ir a la resolución real del problema. Y la solución real del problema ante un Estado que no hace nada a favor de Cataluña es plantear que necesitamos votar nuestro futuro”.

La explosión de protestas es la demostración de que una parte significativa de la sociedad catalana, la misma que en su mayor parte se había movilizado por la independencia, se ha cansado de un gobierno que no se dedica a la gestión de los asuntos que afectan directamente a la calidad de vida de los ciudadanos.

Miquel Iceta, líder del PSC, entre la jefa de filas de Cs, Inés Arrimadas, y el presidente catalán, Quim Torra, en el Parlament,. EFE/Quique García

Miquel Iceta, líder del PSC. EFE/Quique García

La experiencia decreta que cuando explota un malestar social profundo no se apaga con una manguera. La parálisis del Parlament y la falta de gestión del Govern está en el epicentro de la protesta y señala los recortes y como un problema insoportable.

Es pronto para determinar el alcance de estas movilizaciones, pero señalan un punto de inflexión que reconoce problemas reales que se superponen a la prioridad de la independencia.

Andalucía, prueba de fuego para el PP

En el otro extremo de España se agota la campaña electoral andaluza con un consenso general en los estudios demoscópicos de que volverá a ganar el PSOE. A partir del domingo, cuando cierren los colegios electorales, se abrirá un debate sobre pactos para la constitución de gobierno y una valoración de los resultados obtenidos por cada partido.

Quien más se juega, probablemente, es Pablo Casado, líder de un partido que no ha conseguido nunca desbancar al PSOE en Andalucía. Está vinculado siempre a la derrota. Es cierto que Pablo Casado no ha designado al candidato, pero sí que se ha volcado en la campaña en la que ha dejado marcado a fuego su liderazgo. Será señalado como primer responsable de los resultados.

Ciudadanos va a crecer mucho si se confirman las encuestas. Pero no ha dejado la sensación de estar maduro para presentar una alternativa creíble en su primer gran reto en la época del final del bipartidismo.

Quien más se juega en las elecciones andaluzas es Pablo Casado 

En Podemos habrá discusión sobre la paternidad de los resultados entre Pablo Iglesias y su franquicia andaluza, entre quien no hay una gran armonía. Y la última incógnita, muy importante para el futuro, serán los resultados que obtenga VOX que determinará sus posibilidades de consolidación en el conjunto de España.

Los dos focos de actualidad, el cambio de sensibilidad política en Cataluña y los resultados en Andalucía, marcarán la agenda electoral para Pedro Sánchez. Unos buenos resultados podrían darle impulso para un adelanto electoral y un cambio de paradigma en Cataluña podrían modificar la negativa de los partidos independentistas en relación con los presupuestos para asegurar la prolongación de la legislatura en el Congreso. Entre otras cosas porque la nueva situación catalana podría obligar a Torra a negociar los presupuestos catalanes con el PSC.

Sin saber muy bien como, la situación catalana y el futuro político de Andalucía se han sincronizado inesperadamente. Y como casi siempre en los últimos tiempos, Sánchez está colocado para ser el principal beneficiario de esta conexión inesperada. La vicepresidenta Carmen Calvo ya ha dado el primer paso en mitad de las protestas en Cataluña para ofrecer a los partidarios de la independencia volver a la negociación de su apoyo a los presupuestos.

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