Catalunya aumentaría un 7% su PIB si se separa amistosamente de España

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DEBATE SOBERANISTA

14 de febrero de 2014 (00:58 CET)

Claro. Si las cosas son acordadas, las soluciones siempre son mejores. Y si dos partes llegan a un pacto, las dos perderán algo, pero ganarán también. De eso se trata entre Catalunya y el resto de España, o eso desearían los partidarios de la independencia, que dibujan sobre el papel, con grandes cifras, con la partición de la deuda, de los activos y pasivos, cómo quedaría Catalunya tras la separación.

Pero eso es una ilusión, en estos momentos. Porque el Gobierno español no está dispuesto a que el proceso soberanista siga su curso. El Ejecutivo que preside Mariano Rajoy no quiere aceptar ni la consulta que ha propuesto el Govern de CiU para el 9 de noviembre. Pero los expertos hacen su trabajo, con la idea de que, en cualquier caso, los motivos económicos no sean un obstáculo para que los catalanes rechacen la vía independentista.

Al revés. Una Catalunya independiente, que se separara amistosamente de España, ganaría unos 13.889 millones de euros cada año, un 7,1% más de su actual PIB. Y eso contando con lo que tuviera que asumir como estructuras de estado, e incluyendo la Seguridad Social. No es eso lo que opinan otros actores económicos, como el ex ministro Carlos Solchaga.

La independencia, sale a cuenta

La cifra surge de un estudio de Núria Bosch y Marta Espasa, según el cual una Catalunya independiente, tomando los años 2006-2009, habría recaudado una media de 49.018 millones de euros adicionales anualmente. Y habría pagado, al asumir nuevas competencias, con el coste de los gastos adicionales en ese periodo, unos 35.129 millones de euros anuales de media. Es decir, según estas profesoras, la independencia saldría a cuenta.

¿Seguro? El Col•legi d’Economistes de Catalunya ha editado un libro que recoge todas las preguntas y respuestas sobre la independencia desde el punto de vista económico, bajo el título de Economia de Catalunya. Hasta 18 expertos ofrecen sus estudios y conclusiones. Todos ellos, sin embargo, comparten el consenso nacionalista, según el cuál Catalunya puede y debe ejercer en algún momento su derecho a tomar las riendas de su futuro, como una entidad propia.

¿Están todos los expertos?


Son expertos del mundo de la academia, que han ejercido también, en algunos casos, responsabilidades políticas: Oriol Amat, Núria Bosch, Antoni Castells, Xavier Cuadras, Marta Espasa, Roger Fatjó, Jordi Galí, Anton Gasol, Francesc Granell, Modest Guinjoan, Àngel Hermosilla, Oriol Martínez Alòs, Vicent Pastor, Josep Pedrol, Miquel Puig, Francesc Raventós, David Ros y Xavier Segura.

Hay otros expertos y economistas centrados en estas cuestiones. Pero no están en este libro.

España "no tiene pulso"

El decano del Col•legi, Joan B.Casas, explicó este jueves que el tono “no es en ningún momento agresivo”. Y es cierto. El estudio pretende ser técnico y frío, aunque no se deja de lado que el problema real es “el interrogante político”, la posibilidad real de llegar o no a un acuerdo para que Catalunya puede decidir en una consulta qué quiere ser.

Tal vez por ello, el notario Juanjo López Burniol, constató que la economía “es la intendencia”, y que la independencia de Catalunya se decidirá o no por otros motivos.

Para López Burniol, que se ha pasado la vida buscando consensos sobre las terceras vías, no se trata del “problema catalán”, sino “del problema español”, y de la estructura política que quiera construir. El notario asegura que España ahora mismo “no tiene pulso”, y que en Catalunya hay un movimiento “de ilusión colectiva”.

Sin embargo, las cuestiones económicas pueden ser decisivas. López Burniol reclamó tomar decisiones en función de “la cabeza, el corazón y la cartera”. Y, en todo caso, sin primar ningún factor por encima de los otros dos.
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