El Gran Café de la calle Avinyó de Barcelona ha bajado la persiana definitivamente. /ED

El centro de Barcelona echa la persiana a una de cuatro tiendas

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Los comerciantes del casco histórico de Barcelona invitan a los ciudadanos a volver, y a la alcaldesa Colau, a dejar de poner obstáculos a la movilidad

Barcelona, 07 de septiembre de 2020 (04:55 CET)

Uno de cada cuatro comercios del centro histórico de Barcelona sigue con la persiana bajada. Muchos establecimientos de los barrios del Gótic y el Born han cerrado definitivamente y otros están a la espera de ver si amaina la pandemia de coronavirus. Se respira pesimismo. Los propietarios de los negocios temen que, a partir de finales de septiembre, se disparen los cierres.

Nuria Paricio, directora gerente de la federación Barcelona Oberta, apunta que el 25% de los comercios del centro histórico están cerrados en estos momentos; mientras que Teresa Llordés, presidenta de Barna Centre, considera que este porcentaje quizás se queda algo corto.

Cuando se pregunta a los propietarios de los negocios, su percepción varía en función de la calle donde están enclavados. En la de Ferran, que une la Rambla con plaza Sant Jaume, centro del poder catalán con los palacios de la Generalitat y el Ayuntamiento, lo tienen muy claro: “aquí hay más locales con la persiana bajada que levantada”. Efectivamente, los que están cerrados superan en número, aunque por poco, a los que están abiertos al público. Su dependencia del turismo ha convertido a la calle Ferran en la zona cero de los cierres.

Hay comercios que resisten mejor la crisis. Àlex Goñi, presidente de la patronal Pimec Comerç, señala que, en general, los comercios de alimentación han tirado adelante; el comercio de barrio, como ferreterías y mercerías, se recupera después del cierre forzoso durante el estado de alarma; pero los establecimientos que dependen del turismo “están en la miseria”.  Indica que esta situación se nota especialmente en la Rambla, el Gótic, el Born. Advierte que los cierres se pueden disparar a partir de finales de septiembre.

La mitad de los establecimientos de la calle Ferran de Barcelona están cerrados. Esta calle tiene su inicio en la plaza Sant Jaume, centro del poder catalán con las sedes de la Generalitat y el Ayuntamiento. /ED

La mitad de los establecimientos de la calle Ferran de Barcelona están cerrados. Esta calle tiene su inicio en la plaza Sant Jaume, centro del poder catalán con las sedes de la Generalitat y el Ayuntamiento. /ED

Nuria Paricio, de Barcelona Oberta, apunta que la actual crisis de los comercios del centro histórico no solo tiene que ver con la falta de turistas, sino también con “el miedo” de la gente a moverse por la ciudad en tiempos de pandemia y con las limitaciones a la movilidad rodada que ha impuesto el Ayuntamiento de Ada Colau. Ahora resulta muy complicado acceder con vehículo privado al centro de la ciudad. “Es la tormenta perfecta”, concluye.

Sobre las limitaciones al vehículo privado, Paricio precisa que nadie niega el cambio climático ni la movilidad sostenible, pero “ahora no es el momento de hacer cambios cuando la ciudad está en la UCI”. Las organizaciones de comerciantes reclaman una moratoria en el plan de movilidad de Colau.

Encuestas preocupantes

Barcelona Oberta, la unión de ejes comerciales del centro de Barcelona, encargó dos encuestas. En la primera, del pasado abril, en plena pandemia, se indicaba que el 35% de los establecimientos difícilmente podrían evitar el cierre por el precio de los alquileres y los gastos fijos. En la segunda, de junio, un 15% de los comerciantes que habían abierto después del parón del estado de alarma indicaba que no llegarían a Navidad.

Paricio lamenta que los barceloneses se hayan “olvidado” del centro de la ciudad. “Hay quien tiene la idea de que las tiendas del centro solo están para los turistas y no es verdad: pocas tiendas son única y exclusivamente para los turistas”. Anima a la gente a “reconquistar” el casco histórico de Barcelona.

“Redescubrir” el centro de Barcelona

Teresa Llordés, presidenta de Barna Centre, asociación de comerciantes del barrio Gótic, insiste en la necesidad de que los ciudadanos recuperen la costumbre de pasear por el casco histórico. Les llama a “redescubrir” el barrio.

Indica que las restricciones a la movilidad decretadas por el Ayuntamiento les están afectando negativamente. Especialmente las de la Via Laietana, por la que se accede tanto al Gótic como al Born.

Los comerciantes tienen claro que las familias del área metropolitana (los padres con sus hijos) difícilmente irán de compras al centro histórico de Barcelona si les ponen dificultades para acceder con sus vehículos privados. Irán de compras a otros sitios, lamenta Llordés.

Barna Centre reúne a 18 asociaciones de comerciantes de 25 vías del Gótic, una gran isla peatonal que incluye Portal de l’Àngel, la avenida comercial con los alquileres por metro cuadrado más caros de España. Así lo acredita el último informe de Main Streets Across the World.

El pago de los alquileres está precipitando los cierres. Zenaida Figueroa, de Focacceria Toscana, en la calle de Ferran, indica que algunos propietarios de locales han optado por rebajar el precio de los alquileres aunque esto tampoco garantiza la supervivencia: “Si pagas 10.000 euros de alquiler por un local, aunque te lo rebajen a la mitad tampoco te saldrán los números si solo vendes un 10% o un 15%” de lo que era habitual antes de la pandemia.

Focacceria Toscana resiste en medio de la calle Ferran. Los locales que tiene al lado no han vuelto a subir la persiana desde que se decretó el estado de alarma. Figueroa relata que el turismo se ha reducido “a cero” y que ahora son un establecimiento “de pueblo”, que atiende a los vecinos.

Los negocios más turísticos de la calle Ferran han bajado la persiana. Han cerrado sus dos tiendas de cerámica, una definitivamente -Itaca- y otra parece que provisionalmente -El Balconet- a la espera de si regresan los clientes, según apuntan comerciantes del vecindario.

La cafetería Starbucks ha cerrado para siempre, incluso se llevaron los rótulos exteriores. Las puertas y las cristaleras del Hotel Rialto están tapiadas para evitar intrusiones indeseadas. El restaurante Orio, del Grupo Sagardi, abrió con la desescalada para volver a cerrar unas semanas más tarde. Sus vecinos dicen que la clausura parece definitiva. Al cierre de esta información, Juan Carlos Arriaga, directivo del Grupo Sagardi y presidente de la asociación Born Comerç, no había respondido las llamadas de Economía Digital. En cambio, este grupo mantiene abierto Sagardi de la calle Argenteria, en el Born.

La resistencia del Gótic

A simple vista se ven muchas más tiendas cerradas en el Gótic, con sus carteles de “en alquiler”, que en el Born. Desde las asociaciones de comerciantes confirman que no se trata de una impresión sino de una realidad.

La mayoría de las pequeñas tiendas de moda y complementos de las callejuelas del Born siguen abiertas, aunque sin clientes. El panorama se anima los sábados, pero los demás días de la semana son calles casi desérticas. Esta situación se ha convertido en un reclamo para algunos barceloneses, que ahora acuden al Born para disfrutarlo sin la compañía de turistas.

Imagen de un desértico Paseo del Born el pasado viernes a media tarde. La mayoría de tiendas de las callejuelas próximas permanecen abiertas, pero han desaparecido los clientes. /ED

Imagen de un desértico Paseo del Born el pasado viernes a media tarde. La mayoría de tiendas de las callejuelas próximas permanecen abiertas, pero han desaparecido los clientes. /ED

Cuando se pregunta por los establecimientos de solera que han echado el cierre, desde las asociaciones de comerciantes se niegan a dar nombres. Recuerdan que esta situación es muy dolorosa para los propietarios, que se lo toman como un fracaso cuando, en realidad, todo el mundo se ha visto superado por las consecuencias económicas de la pandemia.

No obstante, hay cierres que están en boca de todos. El centenario restaurante Gran Café, de la Calle Avinyó, en el Gótic, ya es historia. Sin embargo, en este caso, la pandemia ha ayudado aunque no es el único motivo. Este restaurante del Grupo Cacheiro presentó preconcurso de acreedores en enero pasado.

En Portal de l’Àngel, la calle más cara de España, incluso el gigante de la moda Inditex ha cerrado una de sus tiendas, que hasta ahora explotó con la insignia Uterqüe. Aunque desde Inditex se escuden en el elevado número de tiendas con las que cuentan precisamente en esta avenida, también es cierto que la reformaron de pies a cabeza hace tan solo dos años. Si la crisis afecta incluso al grupo que preside Pablo Isla, ¿cómo lo estarán pasando los pequeños propietarios de estos céntricos barrios barceloneses?

El gigante de la moda Inditex ha cerrado una tienda de Uterqüe, una de sus insignias, en Portal de l’Àngel, la avenida más cara de España. /ED

El gigante de la moda Inditex ha cerrado una tienda de Uterqüe, una de sus insignias, en Portal de l’Àngel, la avenida más cara de España. /ED

La Rambla de Barcelona supera en cierres a el Gótic y el Born porque abundan en mayor proporción los negocios encarados al turismo internacional como hoteles, restaurantes y bares de copas. Según datos de la asociación de comerciantes Amics de la Rambla, el 65% de los establecimientos bajaron la persiana. Y en septiembre, todavía no la han subido.


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