Ciudadanos se convierte en el partido bisagra de la política española

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NUEVO MAPA POLÍTICO

Manel Manchón

De izquierda a derecha, el presidente del PP, Mariano Rajoy; el líder de Ciudadanos, Albert Rivera; y el del PSOE, Pedro Sánchez
De izquierda a derecha, el presidente del PP, Mariano Rajoy; el líder de Ciudadanos, Albert Rivera; y el del PSOE, Pedro Sánchez

Barcelona, 07 de mayo de 2015 (22:33 CET)

En España no ha pasado nunca. No con la intensidad que marcan los sondeos, de forma insistente. La macroencuesta del CIS, publicada en vísperas del inicio de la campaña electoral del 24 de mayo, deja a Ciudadanos como la fuerza política decisiva en la mayoría de comunidades autónomas y en los grandes ayuntamientos. 

El vértigo ahora es enorme, pero Ciudadanos, tras un debate intenso, se ha propuesto cambiar "la cultura política española", y está dispuesto a llegar a acuerdos con distintos partidos, en función de los intereses de cada territorio. ¿Podrá aguantar la presión?

Sin "estigmatizar" a ninguna fuerza política

La ejecutiva de Ciudadanos, que dirige Albert Rivera, ha debatido a fondo en las últimas semanas el camino que seguir. Dirigentes como José Manuel Villegas, Matías Alonso, Fran Hervías, Fernando Páramo, Antonio Espinosa, José Maria Espejo, Carina Mejías o Carmen de Rivera, han analizado la estrategia, con un primer objetivo: "la idea es cambiar la cultura política, sin estigmatizar a ninguna fuerza política, y sin establecer cordones sanitarios contra nadie", asegura Villegas, vicesecretario general y jefe de gabinete de Presidencia de Ciudadanos.

El partido tiene un rostro, el de Albert Rivera, pero detrás, la dirección de Ciudadanos ha trabajado a fondo ese camino, que pasa por "llegar a acuerdos de forma preferente con la fuerza que quede en primera posición, pero sin renunciar a que, si no fructifican, se pueda pactar con la segunda fuerza", incide Villegas. Siempre, claro, que Ciudadanos no sea, precisamente, la fuerza ganadora.

El caso de Andalucía y de Susana Díaz

Eso quiere decir que hay numerosas comunidades autónomas que pueden caer de un lado o de otro en función de las decisiones de Ciudadanos. Este mismo viernes, el partido tenía pensado un primer paso: abstenerse en la investidura de Susana Díaz, en Andalucía.

Algunos miembros de la dirección querían constatar que Ciudadanos era capaz de facilitar la investidura a un candidato del PSOE, en este caso Susana Díaz, para dejar claro que el partido no será el apoyo seguro del PP, o la 'marca blanca' del PP, como clama Podemos, que se ha visto perjudicado en las encuestas por el ascenso de Albert Rivera.

"Pero no ha podido ser", claman fuentes de la dirección. Ciudadanos quería un compromiso por escrito de Susana Díaz sobre el pacto anticorrupción y el abandono de los escaños de los ex presidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Grinán. "No tenemos por qué ofrecer un cheque en blanco, cuando hay otros partidos que están llamados a ejercer su responsabilidad", afirman las mismas fuentes en una alusión al PP.


El PP necesitaría a Ciudadanos en un puñado de autonomías

Sin embargo, eso podría cambiar, si Susana Díaz acaba reaccionando, aunque sea ya después del 24 de mayo. La candidata del PSOE dispone de dos meses, a contar desde el pasado lunes, para ser elegida presidenta de la Junta. Pero si en ese lapso, y tras repetidas votaciones, no lo consiguiera, debería convocar de nuevo las elecciones.

Al margen de Andalucía, donde Ciudadanos logró nueve diputados, el partido que dirige Albert Rivera tiene la llave de los gobiernos en Aragón; Murcia, Comunidad Valenciana; Baleares; Cantabria; La Rioja; Comunidad de Madrid; y Castilla-La Mancha.

En todas ellas, con el PP en primera posición según el sondeo que difundió este jueves el CIS, se vería en la tesitura de negociar primero con el partido de Mariano Rajoy. En Extremadura, en cambio, podría negociar con el PSOE, que aparece como ganador.

El riesgo de ser un partido efímero

¿Es todo esto inconsistente? Ciudadanos podría tener el 24 de mayo por la noche un enorme problema. La gestión de los resultados será determinante. Por ello, el debate sigue siendo intenso en el seno de la dirección del partido. No se desea actuar "de forma global", sino "en función de cada comunidad, con una negociación a fondo del programa político".

Si Ciudadanos se equivoca, podría ser un partido efímero. El PP, en todo caso, ha comenzado a cambiar su discurso de forma veloz. Sabe que, con Ciudadanos, podría mantener buena parte del poder territorial, pese a la pérdida enorme de votos.

UPyD y el CDS de Suárez

Nunca España ha contado con un partido bisagra en todo el territorio, porque desde la transición ese papel lo ejercieron los nacionalistas vascos y catalanes, el PNV y CiU, implantados sólo en sus respectivas comunidades autónomas.

El precedente llamado para ejercer esa labor era UPyD, el partido de Rosa Díez, que tendrá ahora muchas dificultades para tener representación. Y el otro partido que lo intentó, el CDS de Adolfo Suárez, no acertó con los distintos acuerdos, y se difuminó en las municipales y autonómicas de 1991.

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