Entre el Soviet y la Semana Trágica. Disturbios en Barcelona en el quinto día de protestas por la sentencia del 'procés', el 18 de octubre de 2019. Foto: EFE/QG

Colau rompe su silencio pero no propone nada

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La alcaldesa de Barcelona rompe su silencio tras los graves disturbios de anoche para decir "que esto no puede seguir así"

Economía Digital

Entre el Soviet y la Semana Trágica. Disturbios en Barcelona en el quinto día de protestas por la sentencia del 'procés', el 18 de octubre de 2019. Foto: EFE/QG

Barcelona, 19 de octubre de 2019 (11:37 CET)

La La capital catalana lleva cinco días viviendo lo que parece una película de Tarantino. Desde el lunes, cuando el Tribunal Supremo confirmó las filtraciones y condenó a los líderes del procés independentista, Barcelona y las principales ciudades de Cataluña han vivido unas incesantes jornadas de protestas inicialmente pacíficas pero posteriormente impregnadas de multitudinarios actos violentos paralelos que han convertido las principales ciudades catalanas en auténticos campos de batalla.

Este sábado por la mañana la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, que había guardado silencio tras los graves incidentes de ayer ha comparecido para lamentar lo sucedido sin ofrecer ninguna alternativa: "Barcelona no es propiedad de ningún partido político ni de ninguna institución. Nuestra ciudad no merece estos destrozos y esto debe terminar ya".

La dirigente ha subrayado la necesidad de parar los actos violentos y ha remarcado que "la violencia no soluciona nada": "Apelo a toda la ciudadanía para que todos cuiden nuestra ciudad y para que entre todos nosotros evitemos que esto vuelva a suceder".

Para terminar, la alcaldesa ha lanzado un mensaje de agradecimiento a los trabajadores de los servicios de emergencias, los bomberos y en especial a los servicios municipales de limpieza, que han trabajado durante toda la noche para adecuar las vías afectadas por los disturbios.

Ciudades sin ley

El viernes, tras la jornada de huelga general convocada para pedir la liberación de los líderes independentistas encarcelados, las calles de Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona han vivido episodios muy convulsos. En el cuarto día de disturbios y violencia, especialmente
concentrados en Via Laietana, los manifestantes más violentos han lanzado multitud de objetos a las fuerzas policiales y han hecho barricadas y provocado fuegos en distintos puntos de la ciudad.  El balance de los disturbios de ayer es de 54 personas detenidas, 18 agentes heridos y 182 personas atendidas por los servicios médicos a lo largo de Cataluña.

A las 12 del mediodía el president de la Generalitat, Quim Torra, comparecerá junto a los alcaldes de las cuatro provincias: Ada Colau (Barcelona), Marta Madrenas (Girona), Miquel Pueyo (Lleida) y Pau Ricomà (Tarragona). El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, también estará presente. La comparecencia se celebrará en el Palau de la Generalitat tras una reunión de trabajo a puerta cerrada.  Está previsto que el ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, mantenga un encuentro en el CECOR con los mandos policiales al frente del operativo, junto al consejero de Interior, Miquel Buch.

Tras ello, el ministro de Interior en funciones, según ha informado Interior, acudirá a la Delegación del Gobierno, donde atenderá a los
medios de comunicación a partir de las 13:00, y a continuación visitará la Jefatura Superior de Policía de Barcelona y a los agentes heridos.

El coste de la batalla campal

Más de 2 millones de euros es el coste de dinero público que ha supuesto para las arcas de la ciudad de Barcelona hasta hoy la semana disturbios por las protestas organizadas contra la sentencia del procés dictada por el Tribunal Supremo. Según ha avanzado Newtral. 

En esta partida de 2 millones se incluye la limpieza de parte del pavimento, las horas extras de los trabajadores, destrozos del mobiliario urbano, quema de papeleras o derribo de señales. Las mismas fuentes explican que el coste es aún provisional porque habrá que añadir muchas otras partidas. 

Sólo esta noche tras la jornada de huelga se han quemado más de 300 contenedores cuyo coste asciende a 370.000 euros. 370 efectivos de limpieza, 160 de día y 210 de noche, han tenido que participar en las tareas de retirada de desperfectos. Incluso se ha tenido que hacer uso de la maquinaria quita nieves para retirar del pavimento los cascotes lanzados.

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