El director de los Mossos, Andreu Martínez (i); el consejero Miquel Buch (c) y el nuevo comisario en jefe de los Mossos d’Esquadra, Eduard Sallent (d), en la rueda de prensa de presentación de este último. Es el cuarto comisario en

El consejero catalán de Interior provoca un incendio en los Mossos

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El gobierno de la Generalitat coloca un comisario “obediente” al frente de los Mossos para que no ponga reparos a la nueva “guardia pretoriana” de Torra

Josep Maria Casas

Economía Digital

El director de los Mossos, Andreu Martínez (i); el consejero Miquel Buch (c) y el nuevo comisario en jefe de los Mossos d’Esquadra, Eduard Sallent (d), en la rueda de prensa de presentación de este último. Es el cuarto comisario en

Barcelona, 04 de junio de 2019 (04:55 CET)

La Generalitat ha provocado un “incendio” en la cúpula uniformada de los Mossos d’Esquadra con la sustitución, por sorpresa, de Miquel Esquius por Eduard Sallent como comisario jefe. Fuentes del cuerpo califican el relevo de “político”.

Fuentes internas de los Mossos indican que nadie duda la profesionalidad de Sallent, del que reconocen las dotes de mando e, incluso, el “buen trato personal” que dispensa a los subordinados. Sin embargo, también apuntan que es un “cargo afín a los que gobiernan”, “obediente” y “bien conectado” como pone en evidencia que el mismo día en que se le nombró comisario ascendió a comisario en jefe. Un doble salto que le ha colocado al frente de los Mossos.

El puesto de comisario jefe de los Mossos suele ser de largo recorrido. Sin embargo, en poco más de un año y medio han desfilado cuatro policías por este cargo: Josep Lluís Trapero, cesado a raíz de la aplicación del artículo 155 y pendiente de juicio por su actuación en el referéndum del 1 de octubre de 2017; Ferran López, que dimitió en junio del pasado año; Miquel Esquius, cesado este lunes; y Eduard Sallent.

El consejero de Interior, Miquel Buch (Pdecat), presentó este lunes a Sallent en una rueda de prensa en la que no estuvo presente Esquius. Mediante una carta dirigida a los agentes del cuerpo, Esquius indicó que el pasado miércoles “me comunicaron por sorpresa mi destitución”. No se la esperaba. Pese a ello, se puso a disposición del nuevo jefe.

Tanto Esquius, en su carta, como Sallent, en la rueda de prensa, defendieron la neutralidad política de los Mossos. Sin embargo, su relevo se lee en clave política.

El diputado de Ciudadanos Carlos Carrizosa afirmó en Twitter que “el consejero Buch cambia de nuevo al jefe de los Mossos para seguir usándolos como si fuesen una policía política”. Añadió que “es vergonzoso que se anteponga el ‘procés’ frente a la seguridad de todos los catalanes”.

No constan declaraciones políticas de Sallent, pero sí un curioso dato biográfico. Según reveló naciodigital.cat, cuando estudiaba filosofía en la universidad, antes de entrar en los Mossos, fue secretario general de la Federació Nacional d’Estudiants de Catalunya, un sindicato universitario de corte independentista. Su responsable de finanzas por aquel entonces era Elisenda Paluzie, la actual presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

La “guardia pretoriana” de Torra

Fuentes policiales apuntan a Economía Digital que Esquius ha sido fulminado porque se oponía a la creación de la llamada “guardia pretoriana” del presidente Quim Torra. Se trata de una unidad de nueva creación que entrará en servicio este 17 de junio. A partir de esta fecha, los agentes (escoltas) que se dedican a la protección del presidente y de los altos cargos funcionarán al margen de la estructura de los Mossos. Su responsable máximo será un político.

Las fuentes consultadas indican que Esquius no veía con buenos ojos que la nueva Área de Seguridad Institucional (ASI) se situara fuera de la estructura de los Mossos. Se supone que su sucesor no pondrá ningún reparo.

Estas fuentes describen a Buch como un “pirómano” por los “incendios” que provoca en el cuerpo. La creación de la “guardia pretoriana” de Torra y el cese fulminante de Buch han creado malestar un sector de la cúpula uniformada, precisamente entre los mandos más veteranos.

Además, diversos sindicatos policiales han denunciado a Buch ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña porque no convoca los consejos de policía. Lo acusan de presunta prevaricación y de vulnerar la libertad sindical.

Su consejería todavía no ha reconocido los resultados de las elecciones sindicales de los Mossos del pasado marzo. Se impuso el sindicato Uspac, que repetidamente ha exigido la dimisión de Buch. Uspac denunció un supuesto fraude electoral por parte de un sindicato rival.

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