Duran ya ve inevitable unas elecciones anticipadas

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DEBATE SOBERANISTA

Josep Sánchez Llibre, Duran Lleida y Sáenz de Santamaría en el Congreso./EFE/Chema Moya

11 de febrero de 2014 (13:36 CET)

Como el fútbol, pelota al suelo. Y a jugar con el pase corto, y al pie. La política catalana se instaló en un bucle hace ya algunos años y ahí sigue. Y, tras comprobar el Govern de Artur Mas que no podrá negociar nada con el Gobierno español que preside Mariano Rajoy, las elecciones anticipadas parecen inevitables.

Quien lo considera así es Josep Antoni Duran Lleida. El secretario general de CiU y portavoz de la federación nacionalista en el Congreso, ha asegurado este martes en Catalunya Ràdio que el imposible diálogo entre los dos gobiernos acabará en un doble fracaso: las elecciones anticipadas al Parlament de Catalunya, en lugar de la consulta soberanista, que tendrán un componente plebiscitario, y la posible ruptura de CiU y de UDC.

Sin voluntad del Gobierno


Duran ha considerado que no se ha podido establecer ni una aproximación para convocar la comisión bilateral Estado-Generalitat. Según el dirigente democristiano, la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, encargada de buscar esa vía de diálogo, ha comprobado que ahora es imposible. “No veo voluntad del Gobierno del Estado” para poder convocar esa reunión, según Duran.

El argumento del Ejecutivo de Mariano Rajoy es que el Govern de CiU, junto con ERC, han tomado decisiones unilaterales, pactando la fecha y la pregunta de la consulta. Para Duran ese paso ha sido necesario, al entender que el diálogo ha sido imposible y que había un “ritmo político que cumplir”:

Ruptura de CIU

Por todo ello, el líder de CiU en el Congreso considera que se puede llegar a un fracaso, que para él sería la convocatoria anticipada de las elecciones. Un fracaso que comportaría, además, una enorme fragmentación política, de la que sólo se beneficiaría Esquerra Republicana y Ciutadans. Incluso CiU, según Duran, podría romperse, y Unió Democràtica, un partido que, en estos momentos, no es homogéneo, y con sensibilidades distintas respecto a la independencia de Catalunya en el caso de que tuviera que responder a la doble pregunta planteada en la consulta que pactó el Govern.

El problema es que, al mismo tiempo, el President Artur Mas desea agotar la legislatura, o buscar que dure lo máximo posible. En el caso de que no pueda convocar el referéndum el 9 de noviembre, Mas querría seguir gobernando y ver hasta dónde puede llegar. Ese es un deseo. Pero la realidad podría ser otra.
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