El 74% de los catalanes quiere un referéndum

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ELECCIONES 25N

Manifestación de la Diada/EFE

10 de octubre de 2012 (13:56 CET)

El president Artur Mas ha conseguido monopolizar el debate político en Catalunya, después de decidir el adelanto de las elecciones y asegurar que convocará un referéndum sobre la autodeterminación en la próxima legislatura.

Lo ha hecho hasta tal punto, arrastrando a la mayoría de la sociedad catalana, que la encuesta del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), realizada tras el debate de política general en el Parlament, concluye que tres de cada cuatro catalanes pide ese referéndum. Y que el 54% de los encuestados ha dado como claro ganador de ese debate a Artur Mas.

Los socialistas aprueban a Mas

La valoración de Mas es especialmente significativa, porque es el dirigente mejor valorado, tras ese debate celebrado a finales de septiembre, entre los votantes de CiU, de ERC, del PSC y Solidaritat. Y es aprobado por los votantes de ICV.

Entre los propios electores del PSC, la nota que ofrecen a Mas es de un 5,34; a Joan Herrera, líder de ICV, de un 5,3; y suspenden al socialista Xavier Sabaté, con un 4,7, que debutó como presidente del grupo parlamentario socialista. Unos datos que han hecho saltar todas las alarmas en el PSC.

Mayoría absoluta de CiU


El 74% responde que está a favor del referéndum, por el 19,9% que está en contra y un 6% que se muestra indeciso. Ese apoyo a las tesis del president Mas, según recoge el CEO, han llevado a su presidente, Jordi Argelaguet, a asegurar que la mayoría absoluta de CiU estaría próxima. Y que, de hecho, podría obtener una “mayoría absoluta cómoda”, es decir, muy por encima de los 68 diputados.

Pero la encuesta no entra en el cálculo de los diputados. Sólo en los porcentajes, a partir de las intenciones directas de voto. El 26% afirma que votará a Mas; el PSC baja hasta siete puntos y sólo registra un 3,1%. Y por encima de los socialistas se sitúa ERC, con un 5,9%; e ICV (3,4%). Por detrás aparece el PP, con un 2,8%. A pesar de estos datos, la cifra más alta se alcanza en el capítulo de indecisos que llega al 34,6%.

Aguantar la marea soberanista

Pese a esa indecisión de los ciudadanos, el resultado inquieta a los socialistas, que podrían pasar a ser la cuarta fuerza política en el Parlament. En la sede del PSC, en la calle Nicaragua de Barcelona, se consideraría un buen resultado –haber aguantado la ola soberanista-- la obtención de entre 25 y 28 diputados, los que actualmente tiene. La aspiración a mejores resultados es mínima, aunque se asegura que se intentará.

También los socialistas quieren una consulta


A los distintos partidos políticos les interesa la encuesta, porque ofrece algunas pistas sobre sus propios electorados. Así, en el caso de CiU, hasta un 83,4% de sus votantes, reclama un referéndum; respecto a ERC, el 92%; en el caso del PSC hasta un 56,5%; en relación a ICV-EUiA el 96,1%; un porcentaje que baja hasta el 26,3% en el caso del PP, y un 30% respecto a los votantes de Ciutadans.

La identificación también es importante. El 31,9% de los encuestados se sienten tan catalanes como españoles, mientras que un 31% dicen que se sienten sólo catalanes, y un 28,3%, más catalanes que españoles. El 3,8% de los encuestados dice sentirse sólo español, y el 3,3% asegura sentirse más español que catalán, según los datos presentados por Jordi Argelaguet.

La ley de la Constitución

La gran incógnita sigue siendo la apuesta que pueda hacer el PSC en la campaña electoral. El martes votó con el PSOE y junto al PP en el Congreso, en contra de una propuesta de Esquerra Republicana para que el Gobierno central pudiera transferir a Catalunya la posibilidad de convocar un referéndum. En juego está la soberanía española o catalana. La Constitución no deja lugar a dudas, pero lo que se debate es si una mayoría democrática puede cambiar esa legalidad.

El PSC, según fuentes socialistas, tratará de lograr ese referéndum, por vía legal, aunque el martes votara en contra de poder hacerlo. La cuestión es que esa posibilidad sólo se podría conseguir a través de una negociación entre el gobierno catalán y el español, y todo queda ahora pendiente de lo que ocurra el 25N.
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