Inmigrantes rescatados en el Mediterráneo, a bordo del Aquarius. EFE

El acuerdo del Aquarius desmonta el intento de Torra de explotar la crisis

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Torra, pese a no tener competencias, ofrece tres puertos como destino al Aquarius poco antes de que Sánchez anuncie un pacto para resolver la situación

Barcelona, 15 de agosto de 2018 (04:55 CET)

El fin de la crisis del Aquarius, el barco con 141 inmigrantes a bordo y sin destino claro hasta el acuerdo que este martes por la tarde resolvió la situación, desactivó en pocas horas el intento de Quim Torra de sacar partido del affaire y plantearle un nuevo pulso, o cuanto menos dejar en evidencia, al gobierno de Pedro Sánchez.

Tras la negativa, el lunes, del ejecutivo español a acoger al barco con el argumento de que en esta ocasión España no era ni el puerto más seguro ni el más cercano, el presidente de la Generalitat salió al paso y anunció, vía Twitter, que había dado instrucciones para acoger al Aquarius en Palamós, Vilanova o Sant Carles de la Ràpìta, puertos bajo la autoridad de Puertos de la Generalitat, es decir, del gobierno catalán, “para poder desembarcar a las personas rescatadas con todas las garantías”.

El mensaje lo remataba Torra con un “Cataluña será siempre tierra de acogida”, y lo formalizaba después el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, trasladando el ofrecimiento a la delegada del gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, según explicó el propio Calvet en Catalunya Ràdio.

En junio, el presidente de la Generalitat ya se ofreció a acoger en puertos catalanes al mismo Aquarius, el Dattilo y el Orione, tres buques con 629 inmigrantes en total a bordo, y en julio, el Open Arms atracó en el puerto de Barcelona con otras 59 personas rescatadas en las aguas del Mediterráneo. Pero en aquellos casos, los ofrecimientos de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona estaban en consonancia con la decisión del Gobierno de ofrecer puerto seguro a los barcos.

Brindis al sol

En esta ocasión, sin embargo, la oferta la hizo Torra en contra de la postura del ejecutivo de Sánchez, lo que la convertía en un nuevo pulso en forma de brindis al sol al servicio más de la imagen de la Generalitat y el propio presidente catalán que de facilitar una solución factible a la crisis.

La Generalitat puede autorizar el atraque de un barco en un puerto de su titularidad, como es el caso de los tres mentados por Torra, pero antes, la nave precisa de la autorización de la administración marítima, dependiente del ministerio de Fomento, para entrar en aguas españolas. Y después, una vez atracado, los pasajeros tampoco podrían desembarcar sin la preceptiva autorización del gobierno central, según explican fuentes del ministerio.

Desembarco en Malta

En todo caso, apenas cuatro horas después del tuit de Torra, el Gobierno anunciaba el acuerdo que desbloqueaba la situación, y en virtud del cual, el Aquarius desembarcará en Malta y España acogerá a 60 de los inmigrantes rescatados por el barco, que se repartirán entre seis países europeos.

La insistencia de Torra y su gobierno en significarse como adalides de la inmigración no tiene consecuencias prácticas, porque la Generalitat no tiene competencias en ese ámbito, pero sí contribuye a limpiar a nivel internacional la imagen del presidente catalán, muy castigada a  raíz de las acusaciones de xenofobia vertidas contra él a cuenta del contenido de numerosos tuits y artículos que escribió antes de llegar a la Generalitat.

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