El Colegio de Abogados de Madrid vende el antiguo chalet de Pedrol Rius

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El Ayuntamiento de Salou (Tarragona) inyectará 850.000 euros en el colegio de Abogados de Madrid, a cambio de una propiedad

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Barcelona, 27 de marzo de 2016 (01:00 CET)

El Ayuntamiento de Salou (Tarragona) está a punto de cerrar la compra de la antigua residencia estival de Antonio Pedrol Rius, figura histórica de la Transición española, fallecido en 1992, cuando todavía era el decano del Colegio de Abogados de Madrid y presidía el Consejo General de la Abogacía.

A su muerte, Pedrol Rius dejó en herencia su mansión de Salou al Ayuntamiento de Reus, su ciudad natal, y al Colegio de Abogados de Madrid, del cual fue decano durante casi veinte años. No obstante, ni el ayuntamiento reusense ni los abogados madrileños pudieron disponer nunca de esta monumental residencia, actualmente en ruinas, porque Pedrol Rius nombró usufructuaría a una de sus colaboradoras, sin que exista constancia que ésta aceptase la herencia.

Con el paso del tiempo, la residencia estival de Pedrol Rius se fue deteriorando, hasta convertirse en refugio de vagabundos, punto de encuentro de fiestas juveniles clandestinas y en una de las casas más fotografiadas por los amantes de los lugares abandonados. Unos vecinos explicaron a Economía Digital que hace unos años también fue utilizada por traficantes de hachís para esconder sus fardos.

La mansión se convertirá en un centro de interpretación

El Ayuntamiento de Salou negocia desde hace años con su homólogo de Reus y con el Colegio de Abogados de Madrid la compra de esta finca. En declaraciones a la cadena local Xip.tv, el concejal de Hacienda de Salou, Toni Brull, confirma que la negociación se encuentra en la recta final y que su ayuntamiento ha dispuesto una partida de 850.000 euros para cerrar la operación. La antigua mansión de Pedrol Rius se convertirá en un espacio público y se destinará a centro de interpretación.

Pedrol Rius construyó su residencia veraniega a principios de los sesenta en una finca de bosque de 6.500 metros cuadrados situada en el extremo del cabo Salou, un promontorio rocoso de gran valor paisajístico.

Con piscinas y embarcadero

La mansión disponía de amplías estancias, miradores sobre el Mediterráneo, dos piscinas –una climatizada– y de un embarcadero a sus pies, en la cala Morisca, nombre con el que se designa actualmente esta finca.

Cada verano, Pedrol Rius organizaba una fiesta en esta residencia, a la cual acudían destacados abogados de toda España. Según se cuenta en Salou, Pedrol Rius nunca durmió en Cala Morisca porque, por motivos se seguridad, por temor a un atentado de ETA, prefería hacerlo en la torre que tenía en Reus.

Pedrol Rius fragmentó su herencia

A su muerte, a los 82 años, sin descendientes, repartió su herencia entre distintos beneficiarios. Al Ayuntamiento de Reus le correspondieron paquetes de acciones de empresas estatales, un vehículo blindado de la marca Dodge, un fondo de arte (valorado en más de 200 millones de pesetas de la época) y la mitad indivisa del chalet de cabo Salou. La otra mitad la dejó en herencia al Colegio de Abogados de Madrid.

Antonio Pedrol Rius fue nombrado decano del Colegio de Abogados de Madrid y presidente del Consejo General de la Abogacía en 1974, con la aprobación del gobierno franquista, y se mantuvo en el cargo hasta 1992, cuando murió. Por expreso deseo del rey Juan Carlos, fue designado senador por designación real en las primeras cortes generales de la monarquía (1977-1978).

Según cuentan sus conocidos, tuvo oportunidades para dedicarse a la política, pero siempre declinó los ofrecimientos, con la salvedad de la petición que le hizo el rey Juan Carlos para ser senador. Como figura de la transición, mantuvo contactos políticos, especialmente con Jordi Pujol, al cual le abrió puertas en Madrid en sus primeros años de presidente de la Generalitat.
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