El futuro de Sánchez y de la investidura de Rajoy pende del PSOE gallego

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El secretario general socialista esperará al resultado electoral de las próximas autonómicas para abstenerse o intentar formar un gobierno alternativo al PP

 El líder del PSOE, Pedro Sánchez.

Barcelona, 30 de agosto de 2016 (00:00 CET)

Media hora. Poco se puede avanzar en 30 minutos. La entrevista entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez no sirvió de nada. Tampoco la afirmación del líder del PP, que es el argumento principal de todos los que presionan al PSOE, como hizo este mismo lunes la patronal Foment, para que se abstenga: "Desbloquear no supone apoyar".

Sin embargo, esa es la cuestión. El secretario general del PSOE se ha enrocado en el 'no' a la investidura de Rajoy y este viernes, en la segunda votación, el presidente en funciones comprobará su primer "fracaso", como le ocurrió al propio Sánchez tras un acuerdo con Ciudadanos después de las elecciones del 20D.

Sánchez no quiere abstenerse porque, como apuntan fuentes socialistas, Rajoy se vería avalado para gobernar con Ciudadanos con 170 diputados.

Contra un Gobierno "conservador"

No se trata ya de facilitar la investidura, y después ya se verá, con los apoyos parlamentarios que correspondan en el Congreso. Se trata de dar luz verde a un gobierno del PP, presidido de nuevo por Rajoy, con un acuerdo de investidura –150 medidas aprobadas con el partido de Albert Rivera, aunque muchas de ellas precisen de reformas de leyes orgánicas, y necesiten la mayoría absoluta en la cámara— que le permita sortear los próximos años.

Sánchez lo razonó de forma clara. "Es un programa de Gobierno conservador y continuista. Si teníamos razones para el no a Rajoy, ahora tenemos más tras un acuerdo que no rectifica de manera clara y contundente las leyes impuestas por el PP en sus años de mayoría absoluta: reforma laboral, educativa, o de cómo posterga la reforma constitucional".

El puente de Sánchez

Pero existen otras razones, más ocultas, que ningún dirigente socialista quiere todavía admitir. Se trata de la llamada vía Iceta. Y es que el primer secretario del PSC sigue apostando por intentar una "alternativa" al gobierno de Rajoy, pero sólo cuando toque, cuando llegue el momento.

Esa es la idea de Sánchez, todo a su debido tiempo, si es que las circunstancias abren ese camino. Sánchez lo evidenció tras las reunión con Rajoy, al señalar que sólo cruzará "ese puente" cuando se presente.

Al margen de ello, existe una razón puramente partidista, que es la que ha conseguido el consenso en el seno del PSOE, barones territoriales incluidos. Y es que se compruebe "el fracaso de Rajoy, que todavía no se ha producido", como ha mencionado el propio Iceta en una larga entrevista en la revista El Temps.

Eso sólo se producirá este viernes, en la segunda votación en el Congreso. Todo el PSOE quiere asistir a ese fracaso de Rajoy, después de que él mismo impidiera un gobierno de Sánchez con Rivera, tras las elecciones del 20 de diciembre.

Las elecciones gallegas

El puente, que tendrá dos direcciones, se presentará tras las elecciones gallegas y vascas del 25 de septiembre. Las más importantes, para el PSOE, son las gallegas, porque serán reñidas.

Si el PP no obtiene la mayoría absoluta, se buscará una alternativa de izquierdas, que se podría emular en el Congreso de los Diputados en Madrid, con Podemos y los nacionalistas catalanes y vascos, aunque ahora se les demonice por independentistas.

El riesgo para Sánchez es que Nuñez Feijóo logre esa mayoría, y hunda al PSOE gallego, y que el PNV, en Euskadi, necesite lo votos del PP para que Iñigo Urgullu siga de lehendakari. Entonces, una segunda investidura de Rajoy contaría con la abstención del PSOE, además de con el apoyo de los nacionalistas vascos. Los socialistas no tendrían más excusas.

Esas son las razones, los motivos de los partidos, de sus intereses como fuerzas políticas. Otra cosa es un plan general a medio y largo plazo para España. Eso, en estos momentos, el PSOE no lo tiene.
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