El ''no es no'' a Rajoy se queda sin espacio en el PSOE

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Las voces más disconformes entre los socialistas comienzan a virar hacia una abstención con más apoyos de los esperados. La fórmula definitiva se decidirá en el Comité Federal del domingo

Carlos Carnicero

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, preside la reunión que diputados y senadores socialistas han celebrado este martes en el Senado. EFE/Mariscal
El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, preside la reunión que diputados y senadores socialistas han celebrado este martes en el Senado. EFE/Mariscal

Madrid, 19 de octubre de 2016 (01:00 CET)

En Argentina se refieren al boludo de la bandera en alusión al que se queda solo con el estandarte en una manifestación, cuando todos salen corriendo y a él le caen todos los palos.

Esta situación se puede reproducir en la votación de investidura de Mariano Rajoy con el comportamiento del grupo parlamentario socialista al votar la abstención.

Los acontecimientos están dando un giro de cara al Comité Federal del PSOE. Algunos de los más firmes defensores del "no es no" están empezando a recular. César Luena, mano derecha de Pedro Sánchez y ahora ex secretario de organización del PSOE, ya ha anunciado que acatará la decisión del Comité Federal a la hora de emitir su voto.

Voces disconformes

La reunión que ha mantenido este martes el presidente de la comisión gestora, Javier Fernández, con los diputados y senadores socialistas, ha rebajado el dramatismo del cónclave del próximo domingo. Se han producido quince intervenciones a favor de la abstención y solamente tres reafirmándose en la necesidad de votar en contra de la investidura. Pero hay matices significativos y novedosos.

Soraya RodríguezSara Hernández, secretaria general del PSOE Madrid, José Andreás Torres Mora, diputado por Málaga, y Luis Tudanca, diputado y secretario general del PSOE en Castilla León, han anunciado que acatarán la disciplina de voto de acuerdo con la decisión que tome el Comité Federal del PSOE.

La única irredenta en el "no es no" es Margarita Robles, independiente que aupó sorprendentemente Pedro Sánchez al número dos en la lista por Madrid. La jueza, que ya fue polémica ministra con Felipe González, ha manifestado su decisión irrenunciable a votar en contra. Mi sensación personal es que tiene adjudicado desde ahora el papel de boluda de la bandera.

La 'fórmula Iceta'

La situación de los diputados del PSC es la más complicada. Su recién reelegido secretario general, Miquel Iceta, está muy comprometido con el voto en contra. Sin embargo, este martes ha realizado unas declaraciones buscando una salida: que doce diputados se abstengan para que el resto de los representantes en el Congreso de los diputados no se manchen.

¿Se atreverán los diputados socialistas del PSC a romper la disciplina de voto, sabiendo lo que significa esto en la cultura del PSOE? Si así fuera, ¿cual sería la reacción del PSOE a lo que ya se considera como una rebeldía muy grave, toda vez que el asunto tratado --una investidura del gobierno de toda España-- no es en absoluto una cuestión exclusivamente catalana?

Proposiciones socialistas

Los avances de la posibilidad de una abstención sin dramatismos no es la única alegría que ha tenido este martes el PSOE en el Congreso. La mesa del parlamento ha rechazado el veto que había pronunciado el gobierno en funciones para tres proposiciones de ley presentadas por el grupo socialista. Han salido adelante en su tramitación con los votos a favor, además de los representantes socialistas, de Ciudadanos y Podemos.

Una demostración pedagógica del poder que puede tener el PSOE para controlar al gobierno y lo difícil que sería garantizar esta situación con el parlamento nacido de nuevas elecciones, donde presumiblemente sería más fuerte la posición del Partido Popular y de Mariano Rajoy.

Reprobación de Fernández Díaz

De igual modo, en la comisión de Interior, su portavoz, el diputado socialista Antonio Trevín, ha sacado adelante con el apoyo de todos los grupos menos el PP, la reprobación del Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, por las escuchas donde se certificaba su papel en la utilización política de la policía para actuar contra partidos independentistas catalanes.

Todos estos elementos, sin duda, dan aire a las tesis de que absteniéndose, el PSOE lograría una posición de control del ejecutivo nacido de la investidura de Mariano Rajoy.

Confrontación con Podemos

Después de meses de incertidumbre y zozobra, empiezan los socialistas a ver luz al final del túnel. Además, las últimas demostraciones de renovada radicalidad del líder de Podemos, Pablo Iglesias, avanzando su intención de promover una huelga general en el caso de que Rajoy sea investido presidente y de anunciar "una nueva toma de las calles", en donde pretenderá transportar la soberanía nacional desde el Congreso, facilitarán el control de la oposición parlamentaria para el PSOE.

Si algo tiene clara la dirección provisional del PSOE es la confrontación con Podemos desde la constatación de que esta organización lo que ha tenido y sigue teniendo como prioridad es dar el sorpasso y desestabilizar el PSOE. Desmontada definitivamente la pretensión de que Podemos era un aliado para un gobierno alternativo encabezado por el PSOE con la asistencia de Ciudadanos: el distanciamiento con este partido formará parte del ADN del nuevo partido socialista.

Podemos también se ha quedado solo en la Mesa del Congreso oponiéndose a la tramitación del suplicatorio contra Francesc Homs. Algunos de los argumentos esgrimidos por los socialistas criticando esta posición del partido morado, son también dignos de tener en cuenta. ¿Cómo es posible que se opongan a un suplicatorio quienes querían abolir los aforamientos? Una paradoja que resultará difícil de explicar para el partido de Pablo Iglesias.

¿Investidura en tiempo récord?

Todo queda pendiente, aplazado y visto para sentencia del próximo domingo, donde el Comité Federal, formalmente convocado, decidirá sobre la posición del PSOE en la investidura de Mariano Rajoy. Cuando termine la reunión socialista, si el resultado es la abstención, el cronógrafo se pondrá en marcha a todo gas, para que el Rey, en tiempo récord, realice las consultas con los líderes políticos, encargue a Mariano Rajoy la formación de investidura y se proceda a celebrar la sesión parlamentaria.

Después de más de trescientos días de parón institucional, la solución que se atisba en el horizonte se materializará en poco más de una semana, en el último minuto y con lanzamiento de penaltis.
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