Susana Díaz exige las actas de diputado al PSC

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La gestora del PSOE presiona en todas direcciones para lograr la abstención a la investidura de Rajoy sin reinos de taifas, pero Miquel Iceta se planta en el 'no'

Susana Díaz, en la ejecutiva del PSOE andaluz

Barcelona, 18 de octubre de 2016 (01:00 CET)

En el PSOE de Andalucía no se mueve nada sin la autorización de Susana Díaz, y la consigna es clara: lo que decida el comité federal del PSOE "se deberá acatar". Y si no gusta, se deberán "entregar las actas de diputado". El mensaje hacia el PSC, claro y contundente, lo lanzó este lunes el secretario de organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, mano derecha de Susana Díaz, quien aseguró que, personalmente, si no estuviera de acuerdo con la decisión, "entregaría" el acta de diputado, añadiendo que uno es elegido porque representa el partido, aunque las actas son personales e intransferibles.

El ataque es ya rotundo. El PSOE andaluz defiende abiertamente la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, y no se admiten más discrepancias. Pero el PSC se siente fuerte. Su primer secretario, Miquel Iceta, reforzado tras ganar las primarias frente a Núria Parlón, este pasado sábado, insistió en que la elección es clara y que si la alternativa al 'no' a Rajoy son las terceras elecciones, pues se asumen los nuevos comicios.

Sin embargo, la gestora del PSOE que preside Javier Fernández, con todo el apoyo de Susana Díaz, trata de realizar una envolvente: la abstención debería aprobarse en el comité federal, y, partir de esa decisión, todo el grupo parlamentario lo debería aceptar, para ofrecer la máxima cohesión como partido. Ahora se habla de "convencer" a todos los diputados.


Sin "urticaria" por abstenerse

Mientras el equipo de Mariano Rajoy ya prepara el nuevo gobierno, seguro de que a finales de la próxima semana se consumará su reelección como presidente del Ejecutivo, la gestora socialista es un manojo de nervios. La posición del PSC irrita, no sólo por los siete diputados catalanes, sino por el efecto arrastre que puede conllevar, con los diputados socialistas vascos por detrás, con Odón Elorza, o con los diputados más fieles a Pedro Sánchez, como Margarita Robles, la número dos por Madrid en las pasadas elecciones.

Cornejo afirmó que no le sale "urticaria" por defender esa abstención, porque no hay otra alternativa. Lo que el PSC trata de forzar, no obstante, es una abstención parcial, como defiende el propio Elorza, con libertad de voto para los diputados. Eso pasaría por asegurar 11 abstenciones. Pero esa imagen es la contraria a la que querría transmitir Susana Díaz y Javier Fernández.

Lo que está en juego es la ruptura entre el PSOE y el PSC, a pesar de que nadie desea que suceda. Miquel Iceta insistió en que no se entendería que los dos partidos pudieran romper por investir o no a un presidente del PP, y que eso es lo último que hubiera pensado nunca.


El intento de García Albiol

Pero el momento se acerca, y los socialistas catalanes mantienen sus tesis. Ni un último intento, hábil, por parte del PP, ha cambiado la posición del PSC. Fue Xavier García Albiol, el hombre fuerte del PP catalán, y ex alcalde de Badalona, quien ofreció los votos del PP, precisamente en Badalona, al PSC para que, con sólo cuatro concejales –el PP tiene 10-- pudiera presentar una moción de censura contra la alcaldesa de Guanyem Badalona, Dolors Sabater, muy criticada por los actos del 12 de octubre.

Iceta apartó esa oferta de un plumazo, al insistir en que no quiería protagonizar ninguna moción de censura de la mano del PP. García Albiol, sin embargo, lo intentó con el propósito de que el PSC se pudiera abstener en la investidura de Rajoy.

Este martes la gestora del PSOE se reunirá con el grupo conjunto de diputados y senadores para ultimar el cambio de posición. Pero todo depende del comité federal del domingo.

La cuestión ya no es la propia investidura, si no cómo podrá funcionar el grupo del PSOE a partir de ese momento, con votaciones sobre los presupuestos y sobre las principales leyes que el Gobierno de Rajoy vaya presentando en el Congreso. Eso lo que recuerda Miquel Iceta. Y eso sí que podría conducir a la fragmentación parlamentaria del PSOE.
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