El PP acaricia la investidura de Rajoy tras el último desarme del PSOE

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La dirección del partido acerca posiciones con Ciudadanos, a pesar del rechazo oficial de los hombres de Rivera, y confía ya en la abstención de los socialistas

Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados. EFE/Mariscal

Madrid, 05 de agosto de 2016 (01:00 CET)

Optimismo moderado en la sede del PP. El acuerdo alcanzado con Ciudadanos para negociar el techo de gasto, compromiso europeo, y los presupuestos generales para el 2017 como anunció Economía Digital, se considera un primer paso para un acuerdo con Ciudadanos para que voten a favor en la investidura de Mariano Rajoy.

A pesar que se han reiterado las declaraciones de dirigentes de Ciudadanos, indicando que ya han movido ficha del no a la abstención, hay confianza en el entorno de Mariano Rajoy de que esa es la senda para llegar a un acuerdo de programa que se empezaría a negociar en los próximos días.

En la calle Génova se considera que la semana que  viene es clave para la negociación con Ciudadanos. Y, conseguido ese acuerdo, creen que al PSOE le resultaría imposible votar en contra, y en consecuencia, hacerse directamente responsables de unas terceras elecciones.


El 'no' del PSOE se ablanda

A pesar de las tajantes declaraciones de Juan Carlos Girauta en Radio Nacional, que afirmó que "votar a Rajoy sería autodestruir Ciudadanos", las mismas fuentes del PP recuerdan que una negociación es lo más parecido a una partida de Póker en la que nunca se confiesan las cartas que se poseen.

El "no es no" del PSOE se ablanda. Además de las reiteradas insistencias públicas de Felipe González, en el entorno socialista no hay un solo dirigente consultado que crea que se celebren unas terceras elecciones. Nadie habla públicamente de la posibilidad de que el PSOE cambie su no por la abstención. Pero el corolario de la primera afirmación significaría que llegado el caso el PSOE se abstendría "en el minuto 120, después de prórroga y a punto de tirarse los penaltis" en imagen señalada por un dirigente autonómico socialista, invocando sencillamente la responsabilidad institucional del PSOE de impedir otras elecciones.


Zapatero se une al coro

El último en hablar ha sido el ex secretario general del PSOE y ex presidente de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Ha propuesto un diálogo interno en el partido para tratar la posición del voto socialista en la investidura de Mariano Rajoy. Argumenta lo negativo que sería para el país unas terceras elecciones. Un cambio en la posición socialista necesitaría la aprobación del Comité Federal que se pronunció explícitamente por el no. La consigna en la sede de Ferraz es el silencio, salvo para pedir respeto a Ciudadanos sobre la posición del PSOE.

Desde la celebración de las elecciones, la única prioridad interna es todo lo que rodea al futuro liderazgo del PSOE, a las próximas primarias y a la celebración de un congreso que todavía no tiene fecha.


El papel de Susana Díaz ya no es tan decisivo

Las fuentes consultadas creen que la elección de secretario general en primarias carga el peso en la voluntad individual y secreta de los militantes, que pueden escaparse de la presión de los cuadros del partido y de los barones. "El militante aprovecha las primarias para llevar la contraria a los cuadros locales –ha afirmado a este periódico un diputado relevante del PSOE que no ha querido firmar esta declaración- y es impredecible lo que sucedería en un duelo de primarias entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Lo que puedo decir es que la presidenta andaluza no disputará la secretaría general si no está segura de ganar".

En este escenario, la consigna entre los barones es dejar actuar a Pedro Sánchez para que no haya ningún impulso de intromisión entre los militantes que tendrán que elegir secretario general en unas primarias que no están convocadas.

Descartado que tanto PNV como la antigua Convergència puedan dar su apoyo, incluso en forma de abstención, a Mariano Rajoy por la convocatoria de las elecciones vascas y por haberse quedado el partido catalán sin grupo parlamentario, la única forma de que salieran las cuentas para investir a Mariano Rajoy pasa por la abstención del PSOE.
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