El PP deja sin trabajo al ‘lobby’ de Duran Lleida

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Los diputados de CiU en Madrid tratarán de negociar enmiendas en los presupuestos de 2014

Duran Lleida, reelegido presidente de Unió

05 de octubre de 2013 (18:42 CET)

Contacto constante con los grandes despachos de abogados. Trasiego y negociaciones en el Congreso. Entrevistas y consejos de expertos. El grupo de diputados de CiU en Madrid ha sido siempre un gran lobby, un grupo de representantes políticos que han visto su trabajo como una defensa de intereses concretos de colectivos, de personas jurídicas o de individuos, todos catalanes, frente al Gobierno español de turno.

Y, cuando existía una cuestión de envergadura, de aquellas que se califican de Estado, era el propio presidente de la Generalitat el que negociaba con el presidente del Ejecutivo español. En ese esquema se movió siempre Jordi Pujol, en la etapa en la que el abogado Miquel Roca era el encargado del grupo de CiU en Madrid. Pasó con la etapa efímera de Xavier Trias, como jefe de filas en el Congreso, y, anteriormente, con Joaquim Molins.

Y funcionó. Los diputados de la federación nacionalista tenían su cometido, y se empleaban en ello, ya fuera para negociar una rebaja en las cotizaciones sociales de las empresas, o para buscar también una reducción del impuesto de sociedades para las pequeñas y medianas empresas.

CiU en Madrid, en ‘fuera de juego’

Pero con Josep Antoni Duran Lleida en el Congreso, la relación cambió. “Con Artur Mas en la presidencia de la Generalitat, a partir de 2010, se repartieron los papeles, y Mas ha estado más ausente de las cuestiones de la política española”, asegura un dirigente de CiU. En la práctica, eso ha supuesto un funcionamiento más autónomo del grupo de CiU en Madrid, que, en estos momentos, se encuentra “fuera de juego”, como señalan fuentes de CiU.

¿Por qué? La mayoría absoluta del PP ha impedido a los diputados que lidera Duran ejercer el papel que mejor saben hacer: negociar proposiciones de ley, buscar acuerdos, introducir enmiendas, hacer, en definitiva, de lobby, sin tapujos.

¿Cobrar por votos?

El propio Duran Lleida se vanagloria de ese papel. “Negocio con los votos, hago de lobby, soy un lobbysta de Catalunya, sin cobrar, lo que hago es utilizar el voto”, aseguró el secretario general de CiU en su última entrevista en Catalunya Ràdio. El “sin cobrar” evidencia que Duran es plenamente consciente de que esa ha sido, durante años, una de las acusaciones de algunos dirigentes políticos de otras formaciones, que han visto una relación demasiado cercana entre representantes políticos y empresarios.

Pero es una forma de entender la política un tanto cruda, fría, que Duran no quiere desmerecer, porque, a su juicio, ha funcionado. Según Duran esa labor se ha hecho para todos los colectivos. “para un autónomo, para una empresa farmacéutica, para un taller de discapacitados, para el ciudadano o la empresa que lo ha solicitado”.

La naturaleza de CiU

Sin embargo, Duran ahora no tiene trabajo. “¿Influencia?, no tengo capacidad de mover nada”, afirmaba, respecto a la posibilidad de negociar con el Gobierno y buscar algún acercamiento político con el Gobierno de la Generalitat. Pero tampoco tiene el grupo de CiU capacidad para negociar ahora el presupuesto de 2014, que ha dejado a Catalunya sólo con el 9,6% de la inversión pública del Estado destinada a los diferentes territorios.

“Siempre hemos conseguido negociar entre media docena y una docena de enmiendas, pero el año pasado fue el primero en el que el Gobierno no aceptó ni una sola enmienda”, aseguró Duran.

El lobby de CiU, por tanto, está cerrado. Sus oficinas tienen muy poca capacidad.

Y eso desdibuja la propia naturaleza del instrumento político que ha sido siempre CiU. Negociación descarnada, pero útil para el tejido industrial y empresarial catalán en Madrid y gestión y proyecto político en Catalunya cuando se ha gobernado la Generalitat.

Los puentes, rotos

Los puentes se han roto, en beneficio de la actual dirección de Convergència, que persigue claramente un proyecto independentista. Y en el grupo de CiU en Madrid, en manos, en los últimos años, del tándem de Unió, Duran Lleida y Josep Sánchez Llibre, todo un mundo se cae a pedazos. Eso no quita que Duran siga manteniendo buenas relaciones con el mundo empresarial madrileño, y con algunos dirigentes del PP, especialmente con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y con el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo.

En los últimos meses, CiU ha podido influir en la Ley de Emprendeduría, dando forma a la figura del bussines angel o inversor de proximidad. Con ello, si alguien recibe hasta 50.000 euros, para poder poner en marcha un negocio, tendrá una desgravación del 20% en su declaración del IRPF.

También, a iniciativa de los diputados que dirige Duran, se ha establecido la tarifa plana que permite que, cuando entre en vigor la ley, un autónomo sólo pagará 1.000 euros al año, por los 3.000 que pagaba hasta ahora. Y, durante los primeros seis meses, sólo pagará 50 euros. CiU también se apunta que en la contratación de personas discapacitadas se incrementan las deducciones de 6.000 a 9.000 euros, y en el caso de que las empresas tengan más del 65% de discapacitados se incrementa a 12.000 euros.

Otro hecho que destaca Duran, en las últimas semanas, con la influencia de CiU, es que se ha parado el levantamiento de actas a los clubes deportivos modestos sin ánimo de lucro que no pagaban la Seguridad Social a su personal. La nueva ley obliga al Gobierno español a resolver la cuestión en cuatro meses. Y eso afecta a unas 20.000 personas y 16.000 entidades en toda Catalunya.

Es eso lo que defiende Duran, hacer de lobby, de personas y empresas, aunque ahora ya no le dejen, ni la mayoría absoluta del PP, ni Artur Mas y la cúpula de Convergència, que ha iniciado, por ahora, la desconexión con Madrid.
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