El PP también exprimió los colegios de Madrid a favor de la Púnica

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La consejería de Educación aplicó excepciones de todo tipo en los concursos para favorecer en siete ocasiones a Ielco, una constructora desconocida en Madrid y con conexiones con los papeles de Bárcenas

El responsable de la construcción de las escuelas, Gonzalo Aguado (derecha) junto con Esperanza Aguirre.

Madrid , 06 de abril de 2016 (01:00 CET)

Ielco, una constructora desconocida en Madrid sin infraestructura ni experiencia, ganó siete contratos para la construcción de colegios e institutos del gobierno regional. Seis de las adjudicaciones se firmaron con Gonzalo Aguado al frente de la dirección general de Infraestructuras de la consejería de Educación, es decir, el departamento encargado de construir los nuevos colegios.  

Aguado ha sido la mano derecha de Jesús Sepúlveda, ex alcalde de Pozuelo de Alarcón, ex marido de Ana Mato y ex propietario de un Jaguar regalado. El encargado de construir las escuelas en Madrid, ha sido responsable de adjudicar contratos a Ielco, que realizaba obras viales menores en Málaga.

Para lograr imponerse a unas 40 constructoras competidoras, muchas de ellas con amplia experiencia e infraestructura, la empresa, con 40 empleados y que necesitaba subcontratar todas las obras de importancia, tuvo una suerte que estadísticamente resulta difícil de explicar. La consejería de Educación aplicó cláusulas excepcionales que terminaron por barrer a todas las competidoras de Ielco, que se alzó como ganadora de la construcción de los grandes colegios. 

La compañía registrada en Málaga, y con vínculos con la sociedad Sando, que figura en los papeles de Bárcenas como uno de los donantes del PP, ganó 6,5 millones de euros en siete contratos. Seis de los concursos fueron otorgados entre 2013 y 2015 y las adjudicaciones han levantado las sospechas de Ciudadanos que ha llevado una investigación a la Asamblea de Madrid.  

El PP de Esperanza Aguirre no gana para disgustos.

Pasos de cómo ganar siempre  

En los seis concursos para construir escuelas públicas en los últimos dos años, Ielco sale beneficiada al aplicársele con regularidad un criterio de excepcionalidad contemplado en la ley de contratos del sector público. La normativa establece la posibilidad de excluir las ofertas que sean inferiores al 10% de la media de las ofertas presentadas.  

Es la manera que ha ideado la administración para protegerse de ofertas temerarias que finalmente ocasionan sobrecostes y perjuicios para las arcas públicas. Pero en situaciones de excepcionalidad y bajo criterios justificados, la adjudicación puede restringirse aún más para excluir a todas las empresas que hayan hecho ofertas el 7% inferior a la media.  

Ese fue el camino utilizado por la administración en las seis adjudicaciones recientes donde salió victoriosa Ielco, la empresa participada por las hermanas López Caparrós que también han sido apoderadas en la sociedad Sando.   

La investigación de Ciudadanos  

"La normativa exige a la administración que debe justificar cuando hace la excepción de esa norma. También indica que debe llamar a una audiencia a las empresas que podrían quedar excluidas para valorar su posición en el mercado y determinar las razones por las que han hecho una oferta inferior a la media. Pero nada de esto ocurrió: ni se justificó la excepcionalidad ni se llamó a las empresas. Apenas se le envió un fax", explica Dolores González Pastor, portavoz por Ciudadanos en la Comisión de Vigilancia de las Contrataciones.  

El partido político, que también ha investigado las presuntas contrataciones irregulares llevadas a cabo por la oficina de Informática de Madrid, ICM, ha obligado a Aguado a dar explicaciones.  

El sucesor político del exmarido de Ana Mato, que fue colocado en la consejería de Educación tras su imputación por el sobrecoste de un parque en Pozuelo de Alarcón (Madrid), asegura que la empresa Ielco se presentó en otros concursos que perdió. También justifica que la exclusión de empresas fue una decisión apegada a la ley para evitar la concurrencia de ofertas temerarias y que ningún competidor ha denunciado por un supuesto amaño.

La exclusión de empresas favoreció a Ielco casi siempre, menos en una ocasión. En el concurso de la escuela Ciudad de Jaén, otra empresa, Calme, había hecho una oferta mucho más ajustada al precio.  

La consejería le adjudicó el contrato pero, en el momento de la firma, la empresa se quejó de que el proyecto ha sido modificado de forma sorpresiva y sin previo aviso. Su ejecución, según los nuevos parámetros, la obligaría a incurrir en sobrecostes. Al negarse a la firma, la empresa ganadora volvió a ser Ielco. Al final, la obra tuvo un sobrecoste del 10%. No fue la única ocasión. Tres de los seis colegios construidos en los dos últimos años incurrieron en sobrecoste. Así, no hay manera de ganarle a Ielco. 
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