El sector catalanista del PSC hace suya la agenda política de CiU

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MOVIMIENTOS ANTE EL 25N

Pere Navarro y Àngel Ros

03 de octubre de 2012 (20:39 CET)

Una "Catalunya-estado", que debe surgir después del movimiento social que explotó con la manifestación independentista de la Diada del 11 de septiembre.

Es lo que piden dirigentes que tuvieron responsabilidades en el tripartito, cuadros y diputados catalanistas del PSC, dirigentes apartados hace tiempo de la primera línea y exobiolistas, que hacen suya la agenda nacional que ha marcado CiU y el president Artur Mas.

Àngel Ros, al frente

Son dirigentes como Antoni Castells, Marina Geli, Ernest Maragall, Manel Nadal, Martí Carnicer, Maria Badia, Joan Manuel del Pozo, Pia Bosch, Daniel Font, Jordi Font, Antoni Dalmau, Jaume Bellmunt, Àlex Masllorens, Josep Maria Balcells, Manel Royes, Antoni Siurana, Joan Colom o Pere Oriol Costa.

Todos ellos, junto a Angel Ros, excandidato a la primera secretaría del PSC y alcalde de Lleida, que fue el candidato al que apoyaron muchos de estos dirigentes en el congreso en el que resultó elegido Pere Navarro, han firmado un documento con el título de Una izquierda catalana fuerte y mayoritaria, para una Catalunya constituyente, al que ha tenido acceso Economía Digital, en el que piden una “Catalunya-estado”.

Frente a la derecha catalanista

Los firmantes, hasta un centenar, pretenden que se constituya una fuerza de izquierdas netamente catalanista que sepa aunar esfuerzos para plantear una alternativa a la “derecha” catalanista: “Porque la Catalunya-Estado no puede hacerse a la medida única de la ideología liberal de centro-derecha, sino que debe formularse desde la pluralidad”.

El argumento es diáfano. Los firmantes, militantes del PSC o en su momento responsables del PSC, dejan claro que se debe poner en marcha una alternativa de izquierdas a CiU, con lo que constatan que no lo es el actual PSC.

Y cargan contra los gobiernos de CiU: “Es bien cierto que la línea de actuación se ve condicionada por decisiones del ámbito europeo y español, pero no es menos cierto que el Gobierno catalán, por acción y por omisión, ha añadido actuaciones que producen más paro, más desprotección social y un grave retroceso en los servicios básicos de educación y de salud”.

¿Un favor al PSC?

Con un plan de actuación detallado en diferentes apartados, desde la apuesta renovada por la industria hasta la defensa de la Formación Profesional, el documento insiste en esa alternativa de izquierdas, pero la asocia al terreno nacional.

Así, los dirigentes socialistas conciben una alternativa a CiU desde la izquierda, pero asumiendo plenamente su agenda nacional, entrando de lleno en el terreno de juego que ha planteado el presidente Artur Mas.

¿Flaco favor al PSC a pocas semanas de la campaña electoral del 25-N? Los firmantes aseguran, como ha repetido en muchas ocasiones uno de los impulsores del documento, el exconseller de Economía Antoni Castells, que la alternativa se debe construir con el PSC y más allá del PSC.

Pero en el documento no se menciona directamente a los socialistas catalanes.

La fuerza de la Diada

El preámbulo del documento lleva el título de El Pueblo de Catalunya ha pasado por delante, y constata las tesis que esgrime el president Artur Mas, quien afirmó que no podía dejar de lado la manifestación de la Diada.

“La incomprensión, el maltrato reiterado y el rechazo final que han obtenido las propuestas presentadas por los sucesivos gobiernos y por el Parlament, han hecho que Catalunya transitara, desde la frustración y la indignación, a la clara e incontestable afirmación de su soberanía nacional”, se asegura, para describir los procesos del Estatut y de otras movilizaciones como la del 10 de junio del 2010.

Y se reclama una “amplia mayoría a favor del derecho a decidir”. Las aseveraciones son muy claras: “La pulsión independentista ha pasado de ser un sentimiento reactivo a ser una voluntad positiva, consciente, plural e integradora, de ser una propuesta minoritaria a ser un factor transversal”, se añade.

Derecho a decidir


El documento se hace suyo el movimiento independentista: “Ahora tenemos la obligación de escuchar y servir el clamor de una ciudadanía que ha hablado alto y claro, y es hora de crear los escenarios para que el pueblo de Catalunya pueda ejercer democráticamente su derecho a decidir”.

¿Y qué se pide? Recuperar el espíritu de la Constitución de 1978, y establecer un pacto bilateral entre Catalunya y España. Un pacto con algunas condiciones.

Así, se considera que ese pacto debería “reconocer Catalunya como nación y como sujeto de soberanía propia”, y reconocer “el derecho de autodeterminación de Catalunya, que podría ser ejercido mediante un referéndum convocado por el Parlament de Catalunya”. Lo que pide CiU y ERC.

El PSC, en cambio, ha reclamado una consulta, pero siempre que fuera legal. Y un referéndum convocado por el Parlament no lo es.

Estado federal


Ese pacto también debería comportar “la presencia directa de Catalunya en las instancias federales europeas”, contar con una “Agencia Tributaria Catalana que gestionara toda la recaudación, con criterios fiscales compartidos de ámbito español y europeo, y con su participación en unos mecanismos de solidaridad justos”.

Y también debería, esa Agencia Tributaria, “establecer los mecanismos concretos de corresponsabilidad de la Catalunya-Estado con el Estado común español o ibérico”.

La apuesta, así, no es nueva. Se trata de construir un estado federado con España. La evolución es que, después de comprobar que no hay federalistas en España, ahora se trata de constituir directamente un pacto federal entre la “Catalunya-estado” y España.

Mensaje para la dirección del PSC

Pero, al final, hay un mensaje para la dirección del PSC, siempre sin nombrar a nadie. “No hay margen para la retórica, para las palabras vacías, para las buenas intenciones inconsecuentes, para el cómodo ejercicio de nadar y guardar la ropa”.

Y se añade que Catalunya pide ahora “honestidad, franqueza y coraje, más allá de ortodoxias inerciales, de silencios acomodaticios y de cautelas conservadoras”.

Para los partidos nacionalistas es todo un triunfo. Casi todas las fuerzas políticas juegan ya en el terreno de juego que han marcado, incluso un importante sector, ya en retirada, del PSC.
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