Estevill, Martell, Palatchi, todos en La Cerdanya

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El pueblo de Bolvir, cerca del Real Club de Golf, atrae a los vecinos más acaudalados en las fiestas navideñas

Antonio Palatchi, Luis Pascual Estivill y Cristóbal Martell

Bolvir, 09 de enero de 2016 (04:00 CET)

Estas Navidades, en la carnicería Meya de Puigcerdà, un simpático y elegante señor jugaba con una niña mientras su mujer compraba unos enormes chuletones.

Ese fin de semana subían a la Cerdanya algunos familiares y la pareja aprovisionaba la casa. La pequeña Inés, sin saberlo, estaba jugando con el juez Luis Pascual Estevill, condenado en 2005 a nueves de prisión por cohecho, extorsión, prevaricación y detenciones ilegales. Luis Pascual Estivill escogió hace años la comarca pirenaica para pasar sus inviernos como hacen tantos otros miembros de la burguesía catalana.

La familia Palatchi es otra de las que tiene casa en La Cerdanya. Situada en una colina, amplia y moderna, la casa es lugar de reunión de la pareja formada por Antonio Palatchi (fundador de Pronovias) y Susana Gallardo (tercera hermana de los propietarios de la farmacéutica Almirall).
Rodeada de pistas de esquí, entre las que destacan La Molina y La Masella en Cataluña y Font Romeu en Francia, la comarca ocupa poco más de medio millar de kilómetros cuadrados y cuenta con 18.000 habitantes, cifra que se multiplica en la temporada alta, que aquí se cuenta de diciembre a marzo. La capital de esta zona apacible y recoleta es Puigcerdà, donde es habitual ver a caras conocidas haciendo la compra o dando un paseo.

Esquiar con tranquilidad

A quien se ve poco por aquí, pese a que sube casi cada fin de semana, es al matrimonio formado por Sol Daurella y Carles Vilarrubí, con casa en Bolvir. Hiper discretos y celosos de su intimidad, la pareja de magnates usa el helipuerto situado justo a la salida del túnel del Cadí para llegar a la zona.

La presidenta de Coca Cola European Partners (gigante embotellador de esta bebida en Europa) y su marido, alto directivo del Barça, entre otras empresas, esquían en La Masella, donde está misma Navidad esquiaba Cristóbal Martell, abogado de la familia Pujol, entre otros muchos.

En La Cerdanya precisamente es donde se escondió el ex president después de admitir que tenía cuentas en Suiza. Se refugió en casa de su primogénito, Jordi, en Bolvir, un pueblecito encantador en el que también tiene la casa el matrimonio Vilarrubí Daurella.

El pueblo vive de las segundas residencias. En la panadería, el único establecimiento abierto este pasado  jueves en Bolvir, sonríen con discreción cuando se les pregunta por los famosos que acuden por el lugar. Es la tónica de La Cerdanya, no se habla de los ilustres vecinos, que han escogido la comarca para poder pasar desapercibidos, entre otras cosas. Como Lluís Llongueras, que vive épocas de retiro en Bolvir, donde tiene una fantástica casa, con unas vistas espectaculares.

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Imagen aérea de Bolvir (La Cerdanya). Foto: Ayuntamiento de Bolvir

Pistas familiares

Menos desapercibida pasa Helena García Melero, cara famosa por aparecer, tras una larga trayectoria profesional, cada tarde en el programa Divendres de TV3. La presentadora tiene casa en la comarca y esquía en La Masella está hace décadas.

Las de La Masella son las pistas familiares por excelencia, con La Pía a la cabeza. En la misma pista se ha visto en muchas ocasiones a Oriol Pujol Ferrusola, el único hermano del ex molt honorable que se dedicó a la política. También imputado, en su caso por las ITV, este Pujol tiene casa en Urús, uno de los pueblos más bellos de la zona, además de cómodo, puesto que está a la salida del túnel del Cadí y a pocos minutos de las pistas.

Allí, en Urús, tenía casa el ex ministro Josep Piqué, quien hizo famoso el término 'el clan de Urús' que muchos medios usaban para designarle a él y a algunos de sus amigos, como la ex ministra Anna Birulés. El director de La Vanguardia, Màrius Carol, es otro de los asiduos al valle, y tiene casa precisamente en Urús.

Todos en el Real Club de Golf

Liliana Godia es otra de las personas que cuenta con residencia en La Cerdanya, donde comparte su afición por el golf con otros ilustres como los Raventós (Codorníu), los tradicionales Malet y los aristocráticos Cruilles y Güell. El Real Club de Golf es el lugar escogido por la mayoría pese a que la comarca cuenta con hasta tres campos diferentes (el San Marc, el de Fontanals y el Real Club), algo inaudito en un lugar tan pequeño.

En el Golf de La Cerdanya puede verse en verano a un gran número de caras conocidas, como las aquí citadas. Situado junto a Bolvir, es un lugar de prestigio al que acuden los acaudalados socios para mejorar su handicap. Lo hace, por ejemplo, Luis Conde de Möller, presidente de la empresa de cazatalentos Seeliger y Conde. Querido y alabado por todos quienes le conocen, Conde compagina la zona pirenaica con la bella comarca del Empordà.

Este empresario es además amigo de Esperanza Aguirre, a quien contrató cuando la madrileña dejó la política en 2013 (lo hizo temporalmente). Y es esta relación la que atrajo a la ex presidenta del PP de Madrid a La Cerdanya. En 2007 ganó incluso un campeonato de golf en el club de Sant Marc.

Los restaurantes de moda

La naturaleza, los deportes de invierno y de verano, la tranquilidad y la buena gastronomía son los atractivos de este lugar. Las caras conocidas que lo frecuentan suelen cenar con amigos en restaurantes tradicionales como Can Ventura, regentado por la familia Rosal de Travesseres, y el más sofisticado la Torre del Remei, donde se casó la hija de Carles Vilarrubí. No hay que olvidar tampoco el Das1219, uno de los restaurantes más de moda de la comarca, y el más casero y siempre concurrido Can Cofa.

Las casas de La Cerdanya, de aspecto rústico y auténtico, están rodeadas de altas y casi salvajes montañas (uno puede ver zorros desde el telesilla y cruzarse con ardillas mientras baja alguna pista). Su precio va desde los asequibles 100.000 euros que puede costar un apartamento de dos habitaciones en Puigcerdà hasta los 2,5 millones de euros que puede costar una casa a cuatro vientos en alguna lujosa urbanización.

Como la de Les Espiraltes, en Bolvir, la misma en la que Vilarrubí y Daurella tienen su chalet. Ninguna casa de esa urbanización baja del millón de euros.

Será otro de los motivos por los que la alta burguesía catalana escoge la comarca para perderse. Porque además de ofrecer tranquilidad, deportes y discreción, además de estar cerca de Barcelona (a hora y media), además de ser un lugar plagado de belleza, además de todo eso, decíamos, cuenta con lugares donde la palabra exclusividad es insuficiente.

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