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La presidenta andaluza ultima una campaña “puerta a puerta” con todos los militantes, con los desencantados con Pedro Sánchez, en una labor de “orfebrería”

Carlos Carnicero

Miquel Iceta, junto a Chacón, Balmón y Susana Díaz en un acto de campaña en las generales de 2015./EFE/Quique García
Miquel Iceta, junto a Chacón, Balmón y Susana Díaz en un acto de campaña en las generales de 2015./EFE/Quique García

Barcelona, 15 de marzo de 2017 (05:00 CET)

La palabra preferida en el cuartel general de Susana Díaz es “orfebrería”, trabajo fino de artesano, boca a boca para conseguir el apoyo y el voto del último militante. Es una estrategia diseñada para llegar al último militante, con la que pretende ganar las primarias del PSOE.

No se desdeñan los mítines o reuniones públicas, pero se es consciente que movilizar a todos los militantes es una labor personal que deben hacer los responsables. Además, creen fundamental recuperar el prestigio del llamado “aparato”, que es al que pretende demonizar el anterior secretario general contraponiéndolo al voto directo de los militantes, “la gente” en el argot podemizado, frente a la organización que supuestamente ha succionado las esencias del partido.

Es interesante detenerse en el análisis que hacen de la estructura política y sociológica del PSOE actual.

Consideran que el grueso de los militantes socialistas, de aquellos que están al día en la cuota de pago, son gentes muy desencantadas con la gestión que ha hecho Pedro Sánchez en los dos últimos años. Vaivenes, intenciones ocultas, derrotas electorales sin asumir nunca responsabilidades políticas personales.

Radicalismo populista para hacer del PSOE un partido asambleario, neutralizando su tradicional democracia representativa. Según las fuentes consultadas, Pedro Sánchez ha conseguido aglutinar y movilizar a los descontentos de todas las causas. Consideran que el resentimiento es un factor movilizador que es más visible que los apoyos en positivo.

Pedro Sánchez ha conseguido aglutinar y movilizar a los descontentos de todas las causas. Consideran que el resentimiento es un factor movilizador que es más visible que los apoyos en positivo

Para el equipo de Susana Díaz, los “sanchistas” son difícilmente recuperables a causa de su resentimiento. Si los susanistas logran vencer, la preocupación del día siguiente será cómo recuperar para el partido a los que apoyan al exsecretario general; no descartan que el propio Sánchez, que ha construido una especie de partido propio, protagonice una escisión.

Para neutralizar las aspiraciones de los sanchistas sólo cabe el boca a boca, con la movilización de todos los dirigentes y representantes institucionales a cualquier nivel, para que visiten uno a uno a todos los militantes del censo.

Ese fue el motor del éxito electoral en los mejores tiempos de la socialdemocracia austriaca y del laborismo británico. Dicen que será, además, un ensayo del mecanismo de funcionamiento del PSOE, después de la victoria de la candidata andaluza, para recuperar la conexión con la sociedad. Todo eso, sin desdeñar las redes sociales en las que la credibilidad de su programa político y económico será la materia para recuperar el gobierno.

Esperan una dura reacción de Sánchez, que tratará de sembrar dudas sobre la limpieza del proceso de primarias.

Hay optimismo en la plana mayor de Susana Díaz, matizado con la creencia de que las primarias no están ganadas. Apuntan al desgaste sufrido por los dos candidatos que llevan ya un par de meses en carrera, remachando la idea de que han sufrido las consecuencias de un maratón en lo que será una carrera al sprint.

Susana Díaz cuenta con el apoyo de los que son referencias históricas del PSOE. Felipe González, Alfonso Guerra, Javier Solana, Joaquín Almunia y José Luis Rodríguez Zapatero no tienen ninguna duda en que la única alternativa para la supervivencia del PSOE es la candidata andaluza.

No han definido todavía o no confiesan como se manifestará ese apoyo. Desde luego una movilización directa, pero no necesariamente pública.

Susana Díaz dispone de estructuras de apoyo en la militancia de todas las provincias. Ha estado trabajando duro en las últimas semanas para construir esa red cuya misión es llevar a cabo el contacto directo con los militantes.

Ya no está claro si la opción de Patxi López debilita tanto como se podría creer en el universo de Pedro Sánchez. El candidato vasco es considerado traidor por los seguidores del exsecretario general, que ha perdido los pocos apoyos que tenía entre los dirigentes territoriales del partido.

Especialmente duras las palabras dirigidas contra él por la secretaria general del PSE, Idoia Mendía y por la líder del partido en Baleares, Francina Armengol, que acaba de pedir a los dos candidatos alternativos a Susana Díaz que fusionen sus candidaturas, lo que es ahora imposible.

Cataluña es un reducto que se ha adjudicado a Pedro Sánchez pero que ha perdido densidad cuando se ha revisado el censo y se ha dado de baja a muchos que sin pagar cuota figuraban como militantes

Hay consigna de hermetismo en el entorno de la candidata andaluza, porque se considera que, en una campaña tan corta para ella, el factor sorpresa es fundamental para contrarrestar las expectativas que ha despertado Pedro Sánchez. Pero aseguran que tienen preparados unos golpes de efecto importantes para los próximos días.

Las circunscripciones internas en donde puede estar el voto más dividido son:

Euskadi, donde Patxi López tiene sus mayores apoyos y donde la influencia de Eduardo Madina también es determinante.

Cataluña es un reducto que se ha adjudicado a Pedro Sánchez pero que ha perdido densidad cuando se ha revisado el censo y se ha dado de baja a muchos que sin pagar cuota figuraban como militantes. Hay quien opina que Miquel Iceta, de naturaleza esencialmente pragmática, repartirá los huevos en las cestas de los dos favoritos, Díaz y Sánchez.

En Asturias, donde es secretario general y presidente de gobierno, Javier Fernández, el voto está dividido. De allí son dos de los pocos diputados afines que mantiene Sánchez, Luisa Carcedo y Adriana Lastra.

La escenificación de esa división se produjo el fin de semana pasado en donde tanto Eduardo Madina como Odón Elorza protagonizaron dos actos públicos con militantes para apoyar a sus candidatos, Susana Díaz y Pedro Sánchez respectivamente.

En el País Valenciano, Díaz cuenta con el respaldo del presidente de la comunidad y secretario general del partido Ximo Puig, mientras que Sánchez está apoyado por el secretario provincial de Valencia, José Luis Ábalos.

El reto fundamental de Pedro Sánchez es conseguir apoyos en Andalucía para contrarrestar la influencia de Susana Díaz en su condición de presidenta de la Junta y secretaria general del Partido.

La campaña va a ser, sin duda, dura e intensa. En el entorno de Susana Díaz se insiste en que la corrección va a ser la norma de conducta, aunque la deconstrucción del liderazgo del exsecretario general es el prólogo de la campaña de adhesión.

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