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Susana Díaz demorará su lanzamiento lo máximo posible, lo que para sus seguidores es un acierto para evitar el desgaste de la campaña interna

Carlos Carnicero

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, demora lo más posible su precandidatura para dirigir el PSOE. / EFE - ED Archivo
La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, demora lo más posible su precandidatura para dirigir el PSOE. / EFE - ED Archivo

Madrid, 12 de marzo de 2017 (05:00 CET)

El calendario estrecha el cerco sobre Susana Díaz. El próximo 25 de marzo la comisión gestora del PSOE presentará el documento base de la propuesta política que ha elaborado el equipo dirigido por Eduardo Madina. Será la base de la ponencia que se someterá a los militantes para que puedan elaborar enmiendas para su aprobación en el próximo congreso.

Inmediatamente después, probablemente el fin de semana del 6 mayo, el Comité Federal fijará la fecha de celebración de las elecciones primarias, ese mismo mes de mayo, y del congreso, que se celebrará en el mes de junio. Se pondrá así fin a la interinidad en la que vive el partido desde el Comité Federal en el que Pedro Sánchez presentó su dimisión como secretario general.

Ya le queda poco margen en el calendario a Susana Díaz para oficializar su candidatura. Lo que nadie duda es que se presentará y que está buscando el momento adecuado para dar el paso.

En un principio, la fecha elegida era el fin de semana próximo, pero la percepción de que el puente de San José restaría atención mediática, traslada la presentación al fin de semana siguiente, lo que la haría coincidir con la conferencia política de presentación del documento base de la ponencia política.

Pedro Sánchez crea una estructura sin apoyo del partido

En el equipo de campaña de la presidenta de la Junta de Andalucía se considera un acierto el retraso en la presentación de la candidata. Una campaña que les está resultando muy larga para los dos candidatos que ya están presentes, Pedro Sánchez y Patxi López.

Quien ha conseguido más movilización ha sido Pedro Sánchez. En realidad, el ex secretario general del PSOE ha constituido un partido dentro del PSOE. Tienen una sede propia en el barrio de Chamberí por la que pagan de alquiler 4.000 euros al mes. Tiene responsables de organización de la candidatura en todas las comunidades autónomas y sus partidarios pueden considerarse militantes exclusivos de la causa o del partido dentro del partido de Pedro Sánchez.

Todos sus mítines o comparecencias se organizan a través del desplazamiento de esos militantes desde cualquier punto de España al lugar que se celebra el mitin. Un ejercicio de movilización ejemplar para una guerra de guerrillas en la que no tienen ningún apoyo en el aparato del PSOE. Hace tiempo que quienes le apoyaban desde el partido dejaron abandonado al ex secretario general. Las organizaciones que le apoyaban como Madrid, Euskadi, Baleares, Castilla León, Rioja o Cataluña le retiraron públicamente su apoyo. Es en algunas de esas comunidades donde tiene más número de partidarios Patxi López, que es quien más síntomas de cansancio está dando en estas largas primarias.

Comienza la pelea

Esta carrera electoral ha sido un maratón para Sánchez y para López. Los mensajes y las propuestas de estos dos candidatos se han diluido o han quedado simplificados. Los gritos más repetidos en los actos de Pedro Sánchez siguen siendo “no es no”. Un eslogan carente de otro contenido que no sea un mensaje de resistencia, de negación, típico de los partidos de protesta que no dan paso a afirmación sustancial ninguna.

El victimismo de quien transforma una derrota democrática en el Comité Federal con un golpe de Estado de los barones, esa es la única seña de identidad del programa del ex secretario general del PSOE. Ser de izquierdas, abominar del PP y el acercamiento a Podemos son en realidad las únicas intenciones que se le conocen a Sánchez. ¿Podrá aguantar Sánchez con ese bagaje político e intelectual el sprint de la campaña con Susana Díaz en la pista de atletismo?

Susana Díaz presenta una campaña cuidadosamente organizada

Durante las últimas semanas, la (posible) precandidata y presidenta de Andalucía ha constituido discretamente equipos en todas las autonomías. Pretende hacer una salida como la del Barcelona ante el PSG. Tiene que meter muchos goles en poco tiempo.

El contenido de la campaña es sencillo, Un primer eje demoledor para desmontar a Sánchez. El primer retrato que persigue es el de perdedor. Los fracasos en todas las elecciones en la que ha sido líder son demoledores. También tendrá que responder del parón electoral que propició con su bloqueo al PP. Y lo demoledoras que hubieran sido unas terceras elecciones si el Comité Ejecutivo no le obliga a presentar su dimisión. Por contraposición, Susana Díaz ganó las únicas elecciones a las que se ha presentado y gobierna una comunidad autónoma con más habitantes y superficie que Holanda.

El proyecto de Díaz no es para ganar una lucha interna sino para conquistar el voto para volver a La Moncloa

El segundo eje, demostrar el acierto de la abstención del PSOE a la investidura de Rajoy, que volvió a poner en marcha el reloj constitucional y los logros arrancados al PP: subida histórica del salario mínimo interprofesional, comisión de investigación de la corrupción en el PP, decreto sobre pobreza energética, paralización de la LOMCE.

Relato del vacío político del programa de Sánchez que se ha limitado a fomentar la épica de la resistencia, pacto con Podemos y nacionalistas que intentó en la anterior legislatura y una propuesta que no está formulada para ganar sino para oponerse a un PP en el gobierno.

Cómo seducir a los desconocidos

Susana Díaz tiene el reto de enamorar a quienes no la conocen. En los estudios internos de la candidata andaluza, se constata que hay muchos militantes del PSOE que presumiblemente le apoyarán, que lo harán para evitar el riesgo de un triunfo de Sánchez. Hasta el momento que presente su candidatura y empiece la campaña, Díaz no ha podido presentarse ante los militantes como la líder que quiere llevar otra vez al PSOE a la victoria. Y en eso se va a centrar. No es un proyecto para ganar una lucha interna sino para conquistar el voto de los españoles que le permita al PSOE volver a La Moncloa.

Podrá contar con las propuestas elaboradas por la comisión gestora como su programa económico y político al que tendrá que contraponer Sánchez el suyo.

En el equipo de la candidata Díaz no se da la batalla por ganada. A lo que más temen es al “efecto Trump”. Consideran que el leit motiv de las dos campañas, salvando las diferencias tienen la misma base populista. Arrebatar el poder al establishment, que en el caso de Díaz sería el aparato del partido, para devolvérselo al pueblo, a los militantes. Porque consideran que el único punto fuerte de Sánchez, aunque sea impostado, es reclamar el patrimonio de ser la voz del pueblo, de los militantes.

A partir del próximo domingo 25 de marzo, en el PSOE empieza de verdad la carrera de las primarias.

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