Feijóo tiene en la mayoría absoluta de Galicia el trampolín perfecto a Madrid

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El PP prevé una victoria holgada que colocará al presidente de la Xunta a la cabeza de la sucesión de Rajoy, frente al posible batacazo en el País Vasco; Feijóo presume de unidad y renovación en una campaña con la única mancha de Baltar

Economía Digital

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, con Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León / EFE
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, con Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León / EFE

A Coruña, 18 de septiembre de 2016 (01:00 CET)

La demoscopia es traidora, pero el PP prevé sumar 40 diputados o más en Galicia, una mayoría holgada que colocaría a Alberto Núñez Feijóo en la historia de los presidentes autonómicos populares, al lograr tres mayorías absolutas consecutivas. 

Eso dicen las encuestas al presidente de la Xunta, que contiene el relato para no desmovilizar el voto. Decidió presentarse al ver la puerta abierta para revalidar su mandato tras el mal trago de las municipales y con la presión de su partido para que repitiera como telón de fondo.

Alianzas

La victoria lo reforzaría en el cuerpo de élite de los populares y lo colocaría en los primeros puestos en la cadena sucesoria de Rajoy. "Es un patriota, un lujo, un privilegio (...) el mejor presidente autonómico", proclamó el pasado viernes Juan Vicente Herrera, que lidera la Junta de Castilla y León.

Con él y con Cristina Cifuentes ha tejido una tácita alianza, por ejemplo, para criticar el nombramiento de José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial, para reforzarse como imagen de la renovación del partido o para proteger o descuidar a Mariano Rajoy, según el momento.

El partido considera tan solvente la imagen de Feijóo que, al estilo Albert Rivera, preside toda la campaña, mientras las siglas del PP son casi imperceptibles.



En la cima

El escenario es propicio para que el presidente gallego gane todavía más galones en la dinámica interna de los populares. Todo apunta a que revalidará la presidencia de la Xunta al mismo tiempo que su partido naufragará en el País Vasco.

El CIS otorgaba al PP dos diputados menos, antes de que Alfonso Alonso, otro de los renovadores del partido, la pifiara en el debate con Pili Zabala. Ambas elecciones, a priori, debilitarán al PSOE y a Pedro Sánchez, algo que agradecería Rajoy en su objetivo de ser investido presidente.



Los renovadores

Feijóo enfrenta en esta campaña al viejo PP con el nuevo, ese que se vuelca en las redes sociales y pide a los vecinos que le expliquen sus propuestas y necesidades. Recorrió los pueblos con un banco azul donde era interpelado por los ciudadanos. Desde las municipales y con apenas un puñado de cambios en la estructura orgánica en Galicia, enarboló el discurso de la renovación en el partido, castigado por la irrupción de las mareas y los casos de corrupción.

También se ha renovado a sí mismo, visitando su pueblo natal en Os Peares (Ourense) y trascendiendo datos de su vida privada, como el noviazgo con Eva Cárdenas, directora de Zara Home, y su próxima paternidad.

El problema Baltar

El único obstáculo que ha encontrado en este periplo ha sido el caso Baltar, el presidente de la Deputación de Ourense, vivero de votos indestructible para los populares gallegos. Feijóo se enfrentó en el pasado a él, pero acabaron hermanados por necesidad mutua.

Ahora, Manuel Baltar está imputado por la denuncia de una mujer que lo acusa de ofrecerle un puesto en la Deputación a cambio de sexo, pero tanto Rajoy como Feijóo le han mostrado su apoyo. En el partido, incluso en Ourense, lo consideran un problema, pero rehuyen abrir una guerra con el barón ourensano.

Las claves

Aunque el PP augura una nueva mayoría absoluta, maneja varios claves para asegurar un buen resultado electoral.

La debilidad del PSOE, que sigue enzarzado en sus propias batallas internas. Las salidas de tono de pesos pesados como el alcalde de Vigo, Abel Caballero, contra el aparato del partido han lastrado la movilización del voto socialista.

La estrategia Rajoy con Ciudadanos, apelando al voto útil. La desastrosa implantación del partido de Albert Rivera en Galicia, con una larga lista de purgas y guerras internas, es una bendición para los populares.

El crecimiento del BNG, que fragmentará aún más los apoyos de la izquierda y restará votos a En Marea.
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