Jordi Pujol: “Estoy a disposición del juez y Hacienda”

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El ex presidente de la Generalitat atiende a los periodistas que hacen guardia frente a su residencia de verano

Jordi Pujol en su residencia de vacaciones en Queralbs (Girona) | EFE

07 de agosto de 2014 (19:36 CET)

La familia Pujol ha dado la cara, finalmente, ante la prensa. Ha sido de nuevo el patriarca del clan, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, quien se ha puesto ante los micrófonos y las cámaras que le persiguen de forma incansable desde hace una semana por el Pirineo catalán. Ante la casa de vacaciones de la familia de su mujer, Can Ferrusola, en la localidad de Queralbs (Girona), el mensaje que ha mandado ha sido claro: “Estoy a disposición de cualquier instancia jurídica o tributaria que me cite a declarar”.

El ex honorable afirma que el motivo del escrito en el que confesaba que parte de su patrimonio había estado durante 34 años en un paraíso fiscal fue remarcar que el capital era parte de la herencia de su padre. “Me pareció que era bueno hacer una aclaración”.

Pasar “unos días tranquilo”

Pujol aún no ha decidido si también dará explicaciones ante el Parlamento catalán, tal y como lo piden todos los partidos del hemiciclo excepto CiU. Asegura que esta decisión la tomará en septiembre, cuando regrese a su residencia habitual. “En los últimos tiempos estaba muy retirado, si decido hacer cualquier cosa ya os avisaría como ha ocurrido hoy”, ha indicado a los medios que estaban en la puerta de la residencia estival.

Por el momento, el ex presidente pide “pasar unos días tranquilo”. La confesión ha provocado un maremoto en la política catalana y los Pujol se han refugiado en varias casas de La Cerdanya, tanto en la zona catalana como en la francesa, para evitar ir más allá del texto del documento que se difundió el 25 de julio. El matrimonio Pujol-Ferrusola ya ha pasado por las residencias de sus hijos Oleguer y Jordi, los negocios de los cuales están siendo investigados por la justicia y Hacienda.

Enfrentamientos con la prensa

El tercero con causas abiertas y con una imputación encima, como su hermano mayor, Oriol, protagonizó un encontronazo con los medios en la puerta de su residencia en otra localidad de la Cerdanya, Urús.

También Josep, el primogénito, y sus hijos han perdido los nervios por la presión mediática a la familia, de la que se sospecha que tenía un patrimonio en Andorra de como mínimo 500 millones de euros. Lejos de los cuatro millones reconocidos públicamente como la herencia de Florenci Pujol.
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