Jordi Sànchez (d) y Jordi Cuixart (i) cuando declararon por primera vez en la Audiencia Nacional en octubre del año pasado. Ahora la Asamblea Nacional Catalana celebra elecciones para nombrar al sustituto de Sánchez. /EFE/Juan Carlos Hidalgo
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Sectores de la CUP consideran que, si se trata de "restituir" al gobierno cesado, el Parlament debería investir a Oriol Junqueras en lugar de a Jordi Sànchez

Josep Maria Casas

Economía Digital

Jordi Sànchez (d) y Jordi Cuixart (i) cuando declararon por primera vez en la Audiencia Nacional en octubre del año pasado. Ahora la Asamblea Nacional Catalana celebra elecciones para nombrar al sustituto de Sánchez. /EFE/Juan Carlos Hidalgo

Barcelona, 02 de marzo de 2018 (04:55 CET)

Carles Puigdemont ha renunciado definitivamente a la investidura y ha designado para el puesto de presidente de la Generalitat a Jordi Sànchez, el número dos de Junts per Catalunya (JpC) encarcelado en Soto del Real. Su figura provoca enormes recelos en la CUP y, particularmente, en la corriente de Endavant (de la que forma parte Anna Gabriel). Por el momento, estos recelos sólo se están expresando de forma privada.

La formación anticapitalista siempre ha defendido "la restitución" del anterior gobierno de la Generalitat que presidía Puigdemont. Por este motivo, un amplio sector de la CUP considera que tras la renuncia del expresidente de la Generalitat a la investidura, su lugar no lo debe ocupar Sànchez, sino Oriol Junqueras por ser el anterior número dos de la Generalitat. Como Sànchez, Junqueras también sigue en la cárcel, pero en la de Soto del Real.

La CUP no olvida que, como presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Sànchez intentó diluir la declaración unilateral de independencia (DUI). Le consideran un blando. Sin embargo, el argumento que han utilizado para intentar frenar su designación es que, con Sànchez de candidato a la investidura, se va al traste la reivindicación de restituir el gobierno que fue cesado mediante la aplicación del artículo 155. Si Puigdemont no podía ser presidente por haberse fugado a Bélgica, preferían que lo fuera el encarcelado Junqueras.

La corte de Puigdemont en Bruselas y la dirección del Pdecat han optado por jugar la carta de Sànchez, pese a que sigue en la cárcel a expensas de lo que decida el juez Pablo Llarena. En el partido de Marta Pascal lo consideran como uno de los suyos, a pesar de que nunca ha militado en Convergència ni en el Pdecat. Sin embargo, sí que ha dado sobradas muestras de obediencia a sus dirigentes.

Jordi Sànchez genera consenso entre Puigdemont y el Pdecat

Como presidente de la ANC, Sànchez se enfrentó a la CUP para evitar que forzaran a Mas a dar el célebre “paso al lado”. Fracasó en el intento, pero los convergentes siguen agradeciéndole el gesto.

Sànchez recibió entonces feroces críticas dentro de la ANC por secundar las tesis de Mas: primero, se posicionó a favor de una lista unitaria del independentismo en las elecciones de 2015, tal como suplicaban los convergentes, una propuesta que cristalizó en Junts pel Sí; y luego defendió a capa y espada a Mas.

Con Puigdemont, Sànchez ha procurado que la ANC secundase sus posiciones, incluso durante sus últimos días en la Generalitat cuando titubeaba sobre la declaración de independencia y la convocatoria de elecciones. Sànchez llegó a enfrentarse a la dirección de la ANC.

Un pragmático

Los que conocen a Sànchez aseguran que un político “práctico”. Quizás por eso, en su última comparecencia ante el juez Llarena declaró que dimitiría como diputado del Parlament si Junts per Catalunya optaba por la vía unilateral. Tal pronunciamiento no le sirvió para conseguir la libertad, pero por lo visto tampoco le incapacita ante los diputados de su grupo parlamentario.

Sànchez se movió durante años en la órbita de Inicitiva per Catalunya (ICV), pero siempre ha tenido poderosos amigos convergentes. En los años noventa trabó amistad con David Madí cuando los dos coincidieron en Freedom for Catalonia, la plataforma independentista surgida con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona del 1992. Sànchez y Madí formaron parte del sanedrín que aconsejó a Puigdemont hasta que este se largó a Bruselas.

Sànchez suscita unanimidad dentro de Junts per Catalunya, tanto entre los diputados independientes como entre los afiliados al Pdecat. Sin embargo, esta opción tampco es la preferida de ERC. Los republicanos preferirían a alguien sin procesos judiciales.

Desde Junts per Catalunya se insiste en que el encarcelamiento de Sànchez no le impide someterse a la investidura. La jurisprudencia avala esta posición. Hace treinta años, Juan Carlos Yoldi (Herri Batasuna) pudo participar en la sesión de investidura a lehendakari aunque cumplía una pena de cárcel por pertenencia a ETA. Sin embargo, que pueda votar no significa que también pueda gobernar.

Multiusos Sànchez

Sànchez ha sido chico para todo. Portavoz de la desaparecida Crida a la Solidaritat, donde compartió esta responsabilidad con Àngel Colom. Esta organización se caracterizó por acciones mediáticas. Incluso robaron la bandera española del Palau de la Generalitat, con Jordi Pujol de presidente, para entregarla después ante las cámaras dentro de una caja de camisas.

ICV lo colocó como consejero de la entonces llamada Corporación Catalana de Ràdio y Televisión (1996-2004) y, posteriormente, como adjunto a Rafael Ribó en la Sindicatura de Greuges. Abandonó el cargo en 2015 para situarse al frente de la ANC. Substituyó a Carme Forcadell, diputada de ERC. Desde entonces, esta asociación gira en la órbita de Puigdemont.

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