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Junqueras aplicará a partir de este 1 de abril el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas sin que el sector sepa aún cómo deberá liquidarlo

Josep Maria Casas

Economía Digital

Oriol Junqueras tiene prisa por recaudar el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas. / EFE/Quique García
Oriol Junqueras tiene prisa por recaudar el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas. / EFE/Quique García

Barcelona, 30 de marzo de 2017 (05:00 CET)

El próximo 1 de abril entra en vigor el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas envasadas en Cataluña. Cuando tan sólo faltan dos días, los distribuidores de bebidas, a los que la Generalitat exigirá la liquidación del tributo, están sumidos en un mar de dudas. El embrollo es morrocotudo. No tienen claro a quién le corresponde liquidar el impuesto ni tan sólo cómo se aplicará.

El vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, tiene prisa en recaudar el nuevo tributo antes de que se lo quite Cristóbal Montoro. El ministro de Hacienda anunció la misma medida en diciembre pasado, tres días después que Junqueras, pero aún no la ha puesto en marcha. Si lo hace, deberá compensar a la Generalitat por los 41,3 millones anuales que calculan percibir.

Dentro del PP hay muchos críticos al llamado “impuesto Coca-Cola”. Las Cortes de Castilla-León rechazaron recientemente, precisamente a propuesta de los populares, la intención de Montoro de gravar las bebidas azucaradas. En esta comunidad se produce el 85% del azúcar de España. Además, Ciudadanos está en contra.

Una circular que no aclara las dudas

La Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) ha distribuido una circular entre los distribuidores de bebidas de toda España que todavía ha generado más confusión. En esta circular a la que ha tenido acceso Economía Digital, fechada el pasado 23 de marzo, se indica que el encargado de liquidar el impuesto será el “contribuyente” o el “substituto del contribuyente”. Por “contribuyente” entienden al distribuidor, pero si este está radicado en el extranjero se le exigirá al “substituto”, que en este caso serán los supermercados, tiendas o bares que vendan el producto al consumidor final. Evidentemente, el impuesto repercutirá en este último, que pagará más por los refrescos que se tome.

Las asociaciones empresariales relacionadas con el sector han lanzado en los últimos días una lluvia de comunicados en los que advierten que la aplicación del nuevo impuesto será caótico. Desde Anfabra, la patronal de los fabricantes de refrescos que dirige Josep Puxeu (ex secretario de Estado de Agua en los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero), se advierte que el impuesto genera “inseguridad jurídica”. Consideran que perjudica a las distribuidoras que sólo operan en Cataluña y ponen en duda que las del resto de España se dirijan a la hacienda de Junqueras para efectuar las autoliquidaciones.

Si los distribuidores son extranjeros, el vendedor asumirá la liquidación

Desde el departamento de Economía de la Generalitat se insiste en que la medida afecta a todos los distribuidores españoles que comercialicen sus productos en Cataluña. Si los distribuidores son extranjeros, entonces perseguirán a los comercios que los vendan a los consumidores finales. Estos todavía andan más perdidos con el nuevo impuesto.

Junqueras intenta hacer pasar por caja a las distribuidoras de refrescos de toda España

La Federación Española de Hostería (FEHR) considera “aberrante” que se aplique un impuesto en abril, sin tiempo de estudiarlo, aunque se empezará a liquidar tres meses después, entre el 1 y el 20 de julio. Lo normal es aplicar estas medidas a principio de año después de facilitar una información detallada. La Federación Española de Alimentación y Bebidas (FEAB) también critica las prisas. Otra entidad, la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) no entiende porque se han incluido a los derivados de la leche.

En un intento de aclarar dudas, el departamento de Junqueras ha difundido unas “preguntas frecuentes” sobre el nuevo impuesto que tampoco disipan las dudas sobre el “contribuyente” o “substituto del contribuyente”. Fuentes del sector indican que, a menudo, un mismo producto pasa de un distribuidor a otro. Entonces, “¿quién liquida el impuesto?”, se preguntan.

Las bebidas con recargo y las que se salvan

Lo que deja bien claro el cuestionario de preguntas frecuentes son las bebidas azucaradas a los que se les aplicará el impuesto: refrescos o sodas, néctares o zumos de frutas, bebidas deportivas y energéticas, derivados de té o café, leches azucaradas, bebidas vegetales y aguas con sabores. No estarán sujetos al tributo los zumos de frutas o de verduras naturales, así como las leches que no contengan edulcorantes calóricos añadidos. También están excluidos los yogures bebibles.

A las bebidas que contengan entre 5 y 8 gramos de azúcar añadido por cada 100 ml se les aplicará un recargo de 0,08 euros por litro. A las que superen los 8 gramos, se incrementará a 0,12 euros. La excusa es combatir la obesidad que provocan las bebidas azucaradas.

El parlamento catalán aprobó la ley de acompañamiento de los presupuestos, que contemplan el impuesto a las bebidas azucaradas, el 22 de marzo pasado. Este 30 de marzo se prevé que se publique en el Diario Oficial de la Generalitat para que entre en vigor el 1 de abril. Será el primer tributo que se gestione a través del sistema informático Espriu de la hacienda catalana. Tienen prisa, mucha prisa.

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