La CUP revienta la legislatura de Puigdemont

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Los anticapitalistas mantienen la enmienda a la totalidad a las cuentas catalanas

Manel Manchón

Diputados de la CUP tras la reunión en la que decidieron mantener la enmienda a la totalidad de los presupuestos EFE / Alejandro García
Diputados de la CUP tras la reunión en la que decidieron mantener la enmienda a la totalidad de los presupuestos EFE / Alejandro García

Barcelona, 07 de junio de 2016 (23:17 CET)

Se acabó. El sacrificio fue mayúsculo. Artur Mas se retiró y no ha servido de nada. La CUP ha reventado la legislatura del presidente Carles Puigdemont. Ha decidido mantener la enmienda a la totalidad a los presupuestos de la Generalitat, y deja a la intemperie a Junts pel Sí. Sin otros socios, Convergència y Esquerra Republicana deberán decidir rápido. La convocatoria electoral amenaza con ser una realidad, dejando sin ningún futuro el proceso soberanista.

La CUP ha tomado la decisión por 26 votos a favor de retirar la enmienda, y 29 a favor de mantenerla y tres abstenciones. De nada ha servido la presión de los últimos días, incluso del propio Artur Mas, 'decapitado' en beneficio de un acuerdo que ha saltado por los aires.

Extrema incertidumbre

La situación ahora es de extrema incertidumbre, en vísperas de las elecciones generales, en las que Convergència y Esquerra competirán –con suerte, a priori, desigual— para ocupar el centro en el debate independentista.

En las últimas horas, la portavoz del gobierno catalán, Neus Munté, había advertido a la CUP de que todo el acuerdo de estabilidad podía quedar en suspenso. Pero Carles Puigdemont no puede convocar elecciones al menos hasta agosto, cuando se cumpla un año desde la disolución del anterior Parlament. La salida será la prórroga de los presupuestos.

Este miércoles se debatirán todas las enmiendas a la totalidad, que las defenderán los diversos grupos, todos menos Junts pel sí. Será un momento en el que se reflejará la debilidad del gobierno catalán, aunque, en realidad, con una lupa más potente, se podrá ver que Convergència es la que queda en pañales, frente a Esquerra, que se erige en la fuerza política capaz de ocupar el centro en la política catalana. Otra cosa es que lo sepa gestionar.

El ascenso de la izquierda

El proceso  soberanista sufre un serio revés, porque las próximas elecciones quedarán muy condicionadas por lo que ocurra el 26 de junio. Un fuerte ascenso de En Comú Podem, el partido que articula la alcaldesa Ada Colau, junto con Podemos en Cataluña, puede trasladarse luego en las elecciones catalanas.

Está por ver el alcance de la suma entre Podemos e Izquierda Unida en el conjunto de España, y de la deriva posterior en Cataluña. Pero en la política catalana aflora un frente de izquierdas, sin que Convergència haya puesto a punto un nuevo instrumento político para hacerle frente desde el centro-liberal.

El gran perjudicado y el gran responsable, al mismo tiempo, es Artur Mas. Nada de lo que acordó con la CUP se ha cumplido. Se fue para dar paso a Carles Puigdemont, que viajó a Barcelona desde Girona a toda velocidad para ser investido como presidente de la Generalitat en el Parlament.

Ahora, Puigdemont queda tocado. Y Mas podría reclamar su derecho a ocupar la primera línea –otra cosa es que pueda—porque condicionó su retirada al cumplimiento del acuerdo. Los diputados de la CUP siguen en pie. No se han ido. Y cumplen con ellos mismos.

¿Pero quién confió en ellos? Los anticapitalistas han reventado la legislatura
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