El conseller de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, Ernest Maragall, intervieniendo en comisión en el Parlament para informar sobre la reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat del 1 de agosto

La Generalitat pedirá 7.600 millones al Gobierno antes de conmemorar el 1-O

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La administración catalana intentará cobrar un multimillonario ingreso en pleno otoño caliente

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El conseller de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, Ernest Maragall, intervieniendo en comisión en el Parlament para informar sobre la reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat del 1 de agosto

Barcelona, 14 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, abrió (antes de tiempo) el otoño caliente con una conferencia llena de advertencias al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. "El 1 de octubre acudiremos a los colegios electorales y nos declararemos culpables", anunció Torra.

Pese al innegable carácter desafiante de la performance que prepara, la Generalitat no tendrá inconveniente en intentar que el Gobierno le resuelva sólo una semana antes, el 25 de septiembre, sus problemas de caja, ya que aprovechará la comisión mixta de Asuntos Económicos y Fiscales para reclamar el cobro de 7.600 millones de euros.

El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, quien trata de templar el discurso soberanista y desacelerar el procés a un ritmo más realista, será el encargado de pilotar esta negociación. Aragonès tendrá que afrontar estas conversaciones después de desairar al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), un organismo multilateral en el que participan todos los gobiernos autonómicos salvo la Generalitat, que tan sólo quiere decir la suya en reuniones bilaterales con el Gobierno.

El Gobierno de Sánchez abrió la puerta de las reuniones bilaterales el pasado 1 de agosto y la Generalitat no ha dudado en explorarla. La CUP, sin embargo, critica con dureza esta actitud del gobierno de Torra porque le parece contraria a la aspiración de "hacer república" en Cataluña.

Los de Torra tratan de defenderse de estos ataques del independentismo hiperventilado diciendo que no van a estas citas "de rodillas". El conseller de Acción Exterior, Ernest Maragall, es quien trata de construir este relato. Según dice, la reunión de la comisión mixta entre Generalitat y Estado del pasado 1 de agosto sólo sirvió para "pasar del maltrato al respeto institucional".

"Aún estamos en proceso de recuperación de la normalidad en las relaciones, pero no hay más", explicó Maragall ayer, jueves. El conseller tan sólo concede que se ha puesto fin a un "septenio negro" porque durante este tiempo no ha habido reuniones bilaterales entre Gobierno y Generalitat, pero apenas da valor a la oferta que ha deslizado Sánchez consistente en ampliar el Estatut de Cataluña.

El Gobierno insiste a la Generalitat en que participe en los organismos multilaterales (el Consejo de Política Fiscal y Financiera, por ejemplo), pero la Generalitat se niega a sentarse a la mesa junto a otras autonomías.

En el segundo trimestre de 2018, la Generalitat recibió 2.415 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), siendo el gobierno autonómico de toda España que más ingresos recibió a través de este mecanismo.

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