La oferta de gobierno que el PSOE teme tras el 26J

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Arranca la campaña electoral con la ventaja en las encuestas de Unidos Podemos frente a Pedro Sánchez, que planteará todo tipo de facilidades a los socialistas para lograr un gobierno de izquierdas

Pedro Sánchez en una presentación organizada por la revista Mongolia. / EFE

Barcelona, 10 de junio de 2016 (01:00 CET)

La depresión es grande, aunque también cabe el optimismo, porque los votantes socialistas se suelen movilizar en la última semana de la campaña electoral. El PSOE, en todo caso, arranca la recta final hasta el 26 de junio con el miedo en el cuerpo y es que sabe que Unidos Podemos, que le arrebata la refencia de la izquierda, según la última encuesta del CIS, le ofrecerá formar un gobierno de izquierdas con muchas facilidades para los socialistas.

Diversos dirigentes del PSOE admiten esa posibilidad, al reconocer, al mismo tiempo, un enorme problema para los socialistas: los electores, los votantes, no entendieron el acuerdo de Pedro Sánchez con Ciudadanos, y prefieren un acercamiento a Podemos, ahora coaligado con Izquierda UnidaAl PSOE no le sirve culpabilizar a Pablo Iglesias de haber imposibilitado un acuerdo de gobierno tras el 20 de diciembre. La distancia, por tanto, entre una dirección que no ha dejado las manos libres a Pedro Sánchez, y los votantes socialistas se ha agrandado.


Pavor a una alternativa de izquierdas que sume

La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que se conoció este jueves, pocas horas antes del inicio de la campaña electoral, hizo saltar todas las alarmas en la sede del PSOE, y en el propio equipo de Pedro Sánchez. Unidos Podemos quedaría en segunda posición, por detrás del PP, con el 25,6% de los sufragios y entre 88 a 92 diputados. El PSOE aparece en tercera posición, con el 21,2% de apoyos y entre 78 y 80 escaños.

¿Qué implica eso? La posibilidad de un gobierno de izquierdas es clara. La suma rozaría la mayoría absoluta, con el concurso seguro, además, de Esquerra Republicana y de Convergència, que podrían aunar unos 16 diputados más, sin despreciar el apoyo de unos cinco escaños del PNV. El PP, que ganaría las elecciones, con el 29,2% de los votos, y entre 118 y 121 diputados, no sumaría con los entre 38 y 39 escaños de Ciudadanos que le ofrece la encuesta del CIS.


"Generosidad" de Iglesias

En esa tesitura, la decisión del PSOE puede ser dramática para sus intereses. Lo sabe Pablo Iglesias, que, según diversos dirigentes conocedores de las negociaciones que estableció Podemos con el PSOE, "facilitará la formación de un Gobierno de izquierdas, con gran generosidad". Si el PSOE rechaza esa oferta –desde la tercera posición en la cámara--, al margen de provocar un debate interno en la calle Ferraz que puede ser histórico, sus días como referente de la izquierda podrían estar contados. Sería muy diferente si esa aproximación se establece como segundo partido del Congreso. Ese es el temor que atenaza ahora mismo a la dirección socialista, el día en el que arranca la campaña electoral.

Y es que las elecciones del 26 de junio quedan condicionadas, sin remedio, a la decisión del PSOE. Todo pasa por sus manos.

La opción Rajoy

Ante el previsible rechazo a esa oferta de Unidos Podemos, el PSOE podría facilitar el gobierno a Mariano Rajoy, pero eso pasaría, sin remedio por la salida de Pedro Sánchez. El propio líder socialista ha asegurado en las últimas semanas que en ningún caso su voto permitirá la investidura de Rajoy. Con sus palabras dejaba constancia que no será él, pero queda abierto el camino para que esa decisión la tome el PSOE con otro dirigente al frente.

En la oposición, dejando a Rajoy en un gobierno en minoría –también Ciudadanos se niega a votar a favor de Rajoy-- el PSOE podría prestarse a acuerdos sobre las grandes cuestiones de estado, y prepararse para mejores tiempos. Sin embargo, tendría a Unidos Podemos como su gran competidor, como el partido que buscará el choque directo con el PP, desgastando a los socialistas.


Movilizar, movilizar

El optimismo llega por parte de otros dirigentes socialistas que señalan una cuestión cierta: movilizar en su favor al 13,7% de los antiguos votantes que todavía no se han decidido por ningún partido –como señala el CIS-- y atraer a la mayoría del 32% de los que declaran que irán a votar, pero no saben a quién.

En unas elecciones en las que compiten cuatro partidos con posibilidades de gobernar, el cambio de dos o tres puntos porcentuales podría dar la victoria –incluso-- al PSOE. ¿Una quimera?

Los socialistas se agarran a todo a quince días de unas elecciones que se han presentado como una gran trampa para el PSOE.

 

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