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La CUP y los sectores duros de Junts pel sí exigen al nuevo consejero de Interior que renueve la cúpula de la policía catalana

Josep Maria Casas

Economía Digital

De izquierda a derecha, los consejeros salientes Jordi Jané, Meritxell Ruiz y Neus Munté. A continuación, sus sustitutos, Joaquim Forn, Clara Ponsatí y Jordi Turull, durante el acto de toma de posesión. / EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 14 de julio de 2017 (19:58 CET)

Joaquim Forn tiene fama de duro. Al nuevo consejero de Interior se le considera un independentista de raza. Por este motivo, desde la CUP y desde diversos sectores de Junts pel sí se espera que limpie de tibios la cúpula de los Mossos d’Esquadra para que, si es necesario, desobedezcan las órdenes judiciales en el referéndum del 1 de octubre.

La CUP ha pedido repetidamente la cabeza del director general de la policía catalana, Albert Batlle. Además, en las filas de Junts pel sí cuenta con numerosos detractores. En realidad, a Batlle se le discute desde que llegó al cargo hace precisamente tres años. Lo nombró el entonces consejero de Interior Ramon Espadaler, de Unió (UDC), que dimitió en junio de 2015 por la deriva independentista del gobierno de Artur Mas. Además, Batlle se formó políticamente a la sombra de los alcaldes socialistas Pascual Maragall y Joan Clos. Se le considera un “hombre de orden” partidario de hacer cumplir la ley.

En una entrevista emitida por TVE en febrero pasado, Batlle afirmó que los Mossos detendrían a Carles Puigdemont o a Carme Forcadell si un juez lo ordenaba. Estas declaraciones no gustaron nada a los independentistas. Unos días después, los mossos detuvieron a diversos militantes de la CUP. Esta formación exigió su dimisión. Entonces no la consiguieron pese a ser los socios de Junts pel sí para convocar el referéndum.

Decisión pendiente

El consejero Forn debe decidir ahora si mantiene la actual cúpula de Interior o elimina a los que considere tibios. Sea cual sea la decisión, enviará un mensaje claro: si no hay relevos, generará dudas entre sus propias filas sobre el referéndum; mientras que si hay ceses, indicará que se preparan para desobedecer.

Fuentes sindicales de los Mossos indican que lo que tenga en la cabeza Forn sólo lo sabe él. Un cargo de este cuerpo precisa que “lo más inteligente sería conservar” a Batlle: costaría encontrar a alguien de su perfil antes de octubre y, si los mossos se ven obligados a actuar por el referéndum, “pueden convertirlo en el chivo expiatorio”.

En los sectores más duros de Junts pel sí se apuesta por el cese de Batlle e, incluso, por el de César Puig, actual secretario general de Interior. Lo nombró Jordi Jané, que este viernes ha cedido la consejería de Interior a Forn. De Puig cuentan que es un abogado, con amplios conocimientos jurídicos, poco propenso a las aventuras. Los cambios podrían afectar incluso a la estructura uniformada, a los mandos de los Mossos.

Referéndum: colocan un duro independentista al frente de los Mossos

Cuando el convergente Xavier Trias era alcalde de Barcelona, Forn era el concejal responsable de la Guardia Urbana. Esta es su experiencia en el campo de la seguridad. Políticamente, se le define como un independentista. Incluso se rompió un brazo durante una manifestación contra el desfile de las Fuerzas Armadas que se realizó en Barcelona en el año 2000. Denunció que un agente de la Policía Nacional le había dado un porrazo. 

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