El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, flanquedado por 'duros' como Jordi Turull, y el líder de ERC, Oriol Junqueras. EFE

Puigdemont rompe el Govern para rodearse de resistentes ante el 1-O

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Puigdemont encara la salida de Munté, Ruiz, Jané y Vidal de Ciurana, reclama la entrada de duros como Turull y se divorcia ya del Pdecat

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, flanquedado por 'duros' como Jordi Turull, y el líder de ERC, Oriol Junqueras. EFE

Barcelona, 14 de julio de 2017 (05:55 CET)

Un puñado de resistentes para afrontar el referéndum del 1 de octubre. Es lo que ha decidido Carles Puigdemont, pese a los reparos de su propio partido. A Puigdemont el Pdecat no le interesa. Quiere celebrar un referéndum y ha aceptado el órdago del líder de ERC, Oriol Junqueras, que le ha reclamado el máximo compromiso de “todo” el Govern con el referéndum. Eso supone romper el Govern y reclamar el apoyo de los duros, de los partisanos a favor del 1-0.

Puigdemont se entrevistó este jueves con todos los consejeros del Pdecat y con su coordinadora general, Marta Pascal, para purgar a los “tibios”. Para ultimar esos cambios, anuló toda su agenda como presidente prevista para este viernes. También lo hicieron Neus Munté, la portavoz del Govern, y Jordi Turull, presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí. Los dos tenían motivos para hacerlo: Munté no aceptó la propuesta de asumir Ensenyament, en sustitución de Meritxell Ruiz, que sale del Govern directamente por “tibia”, conservando el puesto de portavoz. Y Turull se vislumbra como consejero de Presidencia, en sustitución de Munté.

Munté es la pieza esencial, para el Pdecat es mejor que deje el Govern

Munté es una pieza ensencial. La portavoz del Govern ha tenido desencuentros con Puigdemont. No se entienden. Munté se vio en la tesitura de negar que Puigdemont se había entrevistado con Rajoy. Lo negó frente a los medios de comunicación, con los que lidia cada semana. Pero no lo hizo como estrategia, sino porque nadie se lo había comunicado. Y esa es la característica esencial de Puigdemont, que no da cuentas a nadie, ni a su propio partido, y que se ha tomado el referéndum como algo personal.

Para el Pdecat, sin embargo, la salida de Munté puede ser una buena noticia. Es un capital político que no se quema, y que puede ser fundamental para después del 1-O, cuando el Pdecat trate de levantarse del suelo para volver a empezar.

Puigdemont va con sus partisanos hacia un posible desastre. Turull es uno de ellos. Un hombre característico del mundo convergente, pero que se transformó cuando comprobó que no era el máximo dirigente del Pdecat, tras la refundación de Convergència. Sigue fiel a Artur Mas, se ha radicalizado con mensajes incendiarios en Twitter, criticando con dureza a todos sus adversarios políticos, y está dispuesto a quemar las naves.

Con Turull entra un duro, un convergente natural, que se ha radicalizado

El presidente catalán habló con todos ellos. Tras la salida de Ruiz, y de Munté, el otro elemento que molesta es el secretario general del gobierno, Joan Vidal de Ciurana, crítico con ERC y con la CUP, que ha entendido que no se podrá hacer nada si el Gobierno impide, con toda la artillería de la Fiscalía, el referéndum del 1 de octubre. ¿Conclusión? Fuera del Govern.

Sobre el papel, todos siguen en el mismo barco. Y si Turull entra en el Govern, sería Marta Pascal la que podría presidir el grupo parlamentario de Junts pel Sí, asumiendo el riesgo de recibir querellas cuando todos los diputados independentistas voten, como es la pretensión, la ley del referéndum, a finales de agosto.

También está prácticamente fuera del Govern la consejera de Governació, Meritxell Borràs, aunque podría ocuparse de otra área en el último minuto. Lo que Puigdemont tiene claro es que Governació pierde todas las competencias para organizar el referéndum, que pasarán al vicepresidente Oriol Junqueras. Borrràs ha ganado tiempo para sus intereses, y declaró desierto el concurso público para comprar las urnas. Los republicanos no la quieren en el Govern.

Puigdemont sigue las sugerencias de Junqueras y suelta lastre ante el 1-O

La pieza más delicada es el consejero de Interior, Jordi Jané, el responsable de los Mossos d’Esquadra. Puigdemont quiere sustituirle. Su salida puede suponer un golpe de timón definitivo, porque Jané ha reiterado que no pondrá en una situación de riesgo a los Mossos, y que éstos cumplirán la legalidad y las órdenes que les pueda llegar por parte de la Fiscalía.

Junto con Turull, y en función de las nuevas asignaciones de tareas, Puigdemont piensa en otras dos entradas: Joaquim Forn, el actual portavoz del Pdecat en el Ayuntamiento de Barcelona, y Roger Buch, que, ¡vaya paradoja!, es el director del programa de innovación y calidad democrática en el departamento de Relacions Institucionales, y miembro de la junta de Òmnium Cultural.

El exalcalde de Girona se ha cargado a su propio partido, un año después de su fundación.

Puigdemont va fuerte. Quiere llegar al 1-0, y suelta todo el lastre posible, siguiendo ahora las tesis de Junqueras, que entiende que el Govern debe ofrecer toda la credibilidad para realizar el referéndum.

Ahora todo se esclarece. Puigdemont afrontará este viernes todos esos cambios, rumbo al 1-O, y que salga el sol por Antequera.

Por parte del Pdecat, los consejeros que salgan, y, especialmente Munté, pueden salvar los muebles. Tanto en el caso de que Puigdemont sea inhabilitado, y se necesite a alguna figura con credibilidad interna en el Pdecat, como en el caso de que el partido deba reconstruir todo su espacio, y, con el candidato que tengan a mano, picar piedra desde la oposición, para ocupar otra vez un espacio central en la sociedad catalana aunque sea a medio y largo plazo. Fuentes del Pdecat señalaron esa circunstancia.

El exalcalde de Girona no ha engañado a nadie. Pero ha ido tan lejos que se ha cargado a su propio partido, sólo un año después de su fundación.

 

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