Las elecciones catalanas peligran de nuevo

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Por la presión de la sociedad civil

Artur Mas, en enero, cuando anunció que convocaría elecciones

en Barcelona, 09 de julio de 2015 (20:15 CET)

¿Habrá elecciones el 27 de septiembre en Cataluña? Esta pregunta resurge por enésima vez en la convulsa política catalana. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, anunció en enero que convocará los comicios para esa fecha con la intención de que sirvan como plebiscito para saber si los catalanes son o no independentistas.

Mas hizo este anuncio tras pactar con ERC. Después, convergentes y republicanos se han peleado en varias ocasiones y han puesto esas elecciones en peligro. La convocatoria electoral es una prerrogativa que solo corresponde al presidente de la Generalitat, quien tiene hasta el 3 de agosto como fecha límite para decidir si llama o no a los catalanes a las urnas.

Rechazo de ERC

Tras el pacto con ERC, Mas propuso presentar una lista única en la que estuviesen incluidas todas las fuerzas independentistas y algunas personalidades de la sociedad civil. Pero no pudo ser, porque el líder de ERC, Oriol Junqueras, que no quería ver sus siglas desdibujadas, rechazó esa posibilidad.

Tras mucho rifirrafe, Mas tiró la toalla y aceptó que no habría lista única, pero pidió a ERC que, a cambio, no incluyese personalidades en su candidatura. Junqueras pareció aceptar en un principio, pero luego se desdijo y se preparó para atraer a la lista de ERC a lo más granado de la sociedad independentista.

La lista del president

Después llegaron las municipales y la ruptura entre CDC y Unió. El president se quedó más solo que nunca y decidió poner sobre la mesa una nueva argucia para dejar en evidencia a los de ERC. Se fue a TV3 y pidió a las entidades independentistas, Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia, que se sumasen a su lista, a lo que la prensa venía llamando la lista del president.    

Lo hizo con (falsa) modestia y planteó la posibilidad de no ser él quien encabezase esa candidatura. Las entidades se lo han pensado, lo han debatido internamente y hasta lo han votado. Y han decidido que lo que quieren es una lista sin políticos en activo.

Un nuevo problema

Lo nunca visto. La política sin políticos. La enrevesada situación catalana ha llegado a ese punto. El caso es que ahora, el president tiene un nuevo problema, las entidades sociales quieren expulsarlo de la carrera electoral.

¿Es lógico que un presidente convoque unas elecciones a las que no podrá presentarse? Faltan 80 días para los comicios y Mas no sabe si optará a la reelección. La situación es tan compleja, que el presidente ha decidido tratar de resolverla como se resuelven las cosas en la Generalitat: convocando una cumbre, o dicho de forma más modesta, una reunión que debía celebrarse el viernes y a la que iban a acudir CDC, ERC, la CUP, la ANC, Òmnium y la Asociación de Municipios por la Independencia. Por motivos de agenda de la CUP, la reunión ha sido aplazada para las próximas semanas.

La eterna enemistad de ERC

En el encuentro, Mas tratará de convencer a la sociedad civil de que deje entrar a los políticos, de que le deje entrar a él, en la carrera electoral. Si no hay acuerdo, el president amaga ya con recular y olvidarse de la convocatoria electoral. Al fin y al cabo le quedan dos años de legislatura, que podrá sobrellevar con una prórroga presupuestaria, pese a haber perdido el apoyo de Unió y de buscarse la eterna enemistad de ERC si toma esa decisión.       

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