Los críticos del PSC se agrupan para buscar una alternativa a Navarro

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FUTURO SOCIALISTA

Geli, Ventura y Elena, en su nueva ubicación en el Parlament./EFE/Alberto Estévez

17 de marzo de 2014 (19:59 CET)

Los críticos del PSC insisten en sus tesis. La idea de que la dirección se ha equivocado al no defender el derecho a decidir se mantiene cada vez con mayor vigor, y las acciones encaminadas a demostrar que el desafío es ya total se repiten. El diputado e impulsor de la corriente Avancem, Joan Ignasi Elena, votó la pasada semana en el Parlament contra de las directrices de la cúpula socialista en dos ocasiones, esta vez respecto a la adjudicación de la gestión de la publicidad de TV3 al Grupo Godó o Zeta, según el concurso público. La dirección lamentó el gesto, al entender que Elena ya está fuera del grupo parlamentario, o quiere estarlo.

La imagen de Elena es significativa. El diputado de Avancem, junto con Núria Ventura y Marina Geli, siguen relegados en sus escaños en el Parlament, fuera de las comisiones parlamentarias. El Consell de Garanties del PSC no tiene listas sus conclusiones sobre la posible expulsión del grupo. Y, con toda probabilidad, no las tendrá hasta después de las primarias por Barcelona, con lo que no se sabrá nada hasta mediados o finales de abril.

Acuerdos desde dentro


Y para dirimir esa situación anómala de esos tres diputados, pero también para establecer una estrategia conjunta, los socialistas críticos se reunirán este viernes, 21, para establecer una plataforma alternativa a la dirección de Pere Navarro. La idea, como ha hecho durante toda su vida política Joan Ignasi Elena, --ubicado en el obiolismo-- es buscar acuerdos “dentro” del partido, reclamando aproximaciones entre sectores. El problema es que ahora eso parece imposible.

“El partido puede escindirse, o remontar, con un discurso nuevo, y puede coger vigor a medida que se vea que el proyecto soberanista no puede avanzar”, señala un dirigente de la dirección. Pero para el sector crítico, que también ve muy difícil continuar así, es precisamente la estrategia de la dirección la que no conduce a ninguna parte. La dirección insiste. En las elecciones europeas de mayo se podría comprobar que el proyecto, junto al PSOE, comienza a tomar vuelo.

Pero el PSC, por tanto, el que se ha conocido hasta ahora, desde que se fusionaran sus tres corrientes en 1978, podría tener los días contados.

Plataforma alternativa

Entre los sectores críticos figuran gran parte de los ex consellers del PSC, como Joaquim Nadal, Marina Geli, o Antoni Castells. También miembros de lo que en su día fue el obiolismo, como Daniel Font, Pia Bosch o Maria Badia. Todos ellos protagonizan movimientos diferentes, desde Avancem, a Agrupament, o la asociación Catalunya, Socialisme i Llibertat –que lidera Antoni Comín, con unas decenas de ex miembros de Ciutadans pel Canvi.

Ahora, el objetivo es crear una plataforma que pueda ser una alternativa, y que concite el apoyo de otros colectivos o militantes, especialmente de alcaldes de comarcas, que no quieren presentarse en las elecciones municipales de mayo de 2015 bajo las siglas del PSC.

La reunión, en las Cotxeres de Sants, podría derivar en un documento programático. De hecho, todos estos colectivos han realizado en los últimos meses diversos documentos, que, en realidad, van a rebufo de las tesis del movimiento soberanista y del derecho a decidir que defiende CiU y ERC.

El caso de Jordi Martí


El problema se acentúa con las primarias. Dos de los cinco candidatos, Jordi Martí y Laia Bonet, van en esa dirección, con la idea de que, sin son alcaldables, buscarán un nuevo equilibrio de fuerzas en la dirección. Martí, de hecho, está aceptando de buen grado que el movimiento independentista juege con su nombre y se haya lanzado la posibilidad de votar a favor de él, aprovechando que son unas primarias abiertas a la ciudadanía.

Es lo que hay. El socialismo catalán se encuentra atrapado por el enorme desaguisado político que ha provocado el President Artur Mas en la política catalana.

La cuestión, a la que se aferra la actual dirección, es resistir el envite soberanista hasta el próximo año, y ver cómo Mas no podrá convocar la consulta del 9 de noviembre.
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