El juez del tribunal Supremo, Pablo Llarena
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El cuerpo policial abre diligencias informativas sobre el "escrache" de un grupo separatista a Pablo Llarena tras una cena en Girona

Barcelona, 01 de agosto de 2018 (20:01 CET)

El último episodio de acoso de los Comités de Defensa de la República (CDR) a Pablo Llarena ya aparece en el radar de los Mossos d'Esquadra. El cuerpo policial abrió diligencias informativas por el "escrache" contra el juez del Tribunal Supremo como ya hiciera con otros incidentes que tienen el procés como denominador común.

A su salida del restaurante Cou Cou, tras una cena que compartió con una veintena de personas (entre ellos el líder del PP en el ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz), Llarena tuvo que ser escoltado tras formarse una espontánea manifestación independentista bajo el lema de "las calles serán siempre nuestras".

En consecuencia, los mossos abrieron de oficio las diligencias informativas para poner en conocimiento del juzgado los hechos ocurridos la noche del sábado en Mont-ras (Girona). También investigan una pelea en Manresa por colgar una estelada y un enfrentamiento en Verges por los lazos amarillos.

Puigdemont y su abogado, en desacuerdo sobre el acoso de los CDR a Llarena

Los CDR informaron en las redes sociales de la cena en la que participaron Llarena y Fernández Díaz y llamaron a sus seguidores a movilizarse y manifestarse. Un grupo de independentistas que se encontraba en un homenaje a Jordi Sànchez estaba cerca del lugar y se hizo presente fuera del restaurante.

En el inicio, los separatistas anunciaron que el titular del caso del 1-O en el Tribunal Supremo cenaba con el ex ministro de interior Jorge Fernández Díaz cuando en realidad se trataba de su hermano. Este error fue repetido por Carles Puigdemont y Quim Torra desde sus cuentas personales.

El presidente y el ex presidente de la Generalitat criticaron indirectamente que Llarena estuviera comiendo con el ex ministro, pero después se echaron para atrás otra vez de forma indirecta. Los abogados de Puigdemont defendieron que Llarena tiene derecho a cenar donde quiera y con quien quiera, y rechazaron los abucheos al instructor.

"Encuentro inaceptable que se le increpe a la salida de una cena privada", manifestó el abogado Jaume Alonso Cuevillas en un mensaje que no concuerda del todo con la línea discursiva de Puigdemont sobre este tema.

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