El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en su escaño durante la segunda sesión del debate de su investidura. EFE/JuanJo Martín

Los políticos consuman el grotesco guión que alza el telón del 18D

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Partido Popular y PSOE pactan, minutos antes de que Rajoy fracase en su investidura, la fecha de unas terceras elecciones. Los grupos minoritarios animan a Sánchez a que se presente

Ismael García Villarejo

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en su escaño durante la segunda sesión del debate de su investidura. EFE/JuanJo Martín

Madrid, 02 de septiembre de 2016 (21:00 CET)

La investidura de Mariano Rajoy (PP) termina como se había escrito previamente. Los 180 votos en contra y los 170 a favor han bloqueado la reelección del presidente en funciones del Gobierno y, por tanto, se activan los dos meses que acabarían en nuevas elecciones –las terceras en un año—. Sólo un nuevo pacto viable podría evitarlo.

Pero, en cualquier caso, los partidos esperarán a los resultados de las elecciones gallegas y vascas del 25 de septiembre para medir sus fuerzas y reconsiderar posiciones. Ciudadanos da por finiquitado desde este viernes su acuerdo con los populares.  

A esta situación se llega después de que los grupos parlamentarios fueran incapaces de pactar una investidura factible, por segunda vez, en seis meses. Ahora bien, PP y PSOE sí han acordado la fecha de los próximos comicios: serían el 18 de diciembre (18D), según han filtrado varios portavoces momentos antes de entrar al hemiciclo.

La campaña electoral duraría una semana y culminaría en unas elecciones que tampoco garantizan un resultado definitivo, según los estudios demoscópicos elaborados hasta la fecha por instituciones como el CIS.

El teatrillo de la investidura 

Por lo demás, Rajoy ha achacado a Sánchez el "deseo poco confesable" de que se repitan por tercera vez las elecciones, una circunstancia ante la que ha advertido de que tendrá coste y "pasará una alta factura", que habrá que pagar entre todos.

El presidente en funciones ha preguntado directamente "por qué no dice con franqueza qué es lo que se pretende" al bloquear la formación de un gobierno sin ofrecer una alternativa política, económica y constitucionalmente viable.

De la misma forma, cree Rajoy que si alguien fuerza unas terceras elecciones –excluyéndose él mismo de ese interés— equivale a decir que "le trae sin cuidado que España pueda contar con nuevos presupuestos o deba prorrogar los actuales", que "da igual el crédito de España, que no es cosa suya si los parados ven alejarse la posibilidad de lograr un empleo y que no preocupa que los pensionistas puedan o no actualizar su pensión".

"Las urnas del próximo diciembre no podrían reparar la carencia de presupuestos, ni los incumplimientos con Europa, ni la financiación de las comunidades, ni el daño a nuestras perspectivas de crecimiento y empleo. El no gobierno –ha proseguido— tiene coste. Pasará una alta factura. Y tendremos que pagarla entre todos".

Sánchez se ofrece (a medias)

La teatrillo siguió según lo previsto. El líder del PSOE ha reiterado su "no" definitivo a la investidura de Rajoy, al tiempo que ha llamado al PP a "extraer conclusiones del fracaso de su candidato" y a las "fuerzas del cambio" para buscar una solución al "atasco político" del país. "Ustedes deberían extraer una conclusión de la derrota parlamentaria de su candidato, sé que no lo van a hacer, les conocemos", les ha dicho Sánchez a los diputados del PP.  

Tras mostrarse convencido de que no cambiarán a Rajoy porque su "estrategia" es ir las "terceras elecciones", ha admitido que la "responsabilidad" del bloqueo es de "todos los partidos" y de "todos y cada uno de los diputados". En ese punto, se ha dirigido a las "fuerzas del cambio", Ciudadanos y Podemos, para llamarles a buscar una "solución al atasco político" que vive el país.

Los grupos minoritarios han recogido el balón y han animado a Sánchez a presentarse. Esquerra y Compromís se han ofrecido abiertamente.  

Rivera es el único que pide perdón

El telón de las terceras elecciones se alzó en la tarde del viernes con el fracaso de Rajoy. Hasta el 31 de octubre hay tiempo de bajarlo. Esa sería la última fecha posible para investir un nuevo presidente en el Congreso de los Diputados. Si para entonces sigue el bloqueo, el espectáculo continuará. Sólo Albert Rivera se ha disculpado ante los españoles por el nuevo fracaso del Congreso de los Diputados.
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