Los recortes en socorrismo encienden el debate de la seguridad en la costa

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La rebaja en servicios de vigilancia coincide con un aumento de ahogados en la playa

Un socorrista en la playa de Coma-ruga, Tarragona.

07 de septiembre de 2012 (20:35 CET)

El debate está presente entre los profesionales y las empresas del sector del socorrismo. Los recortes en servicios de vigilancia y salvamento de muchos ayuntamientos en las playas ha coincidido con un repunte en la mortalidad en la costa. Este año han muerto ahogadas 20 personas en el litoral catalán, a falta de 15 días para el inicio del otoño. El año pasado murieron 15 personas por la misma causa.

Algunos municipios de costa han recortado en horarios, días de cobertura y cantidad de socorristas contratados. La tónica general es una reducción presupuestaria en los servicios de salvamento, lo cual se ha traducido en una temporada de playas más peligrosa, según la Federació Catalana de Salvament i Socorrisme. “Tenemos una bolsa de trabajo que funcionaba muy bien. El año pasado casi cada día nos pedían socorristas en playas y piscinas. Ahora esto se ha reducido de forma notable”, asegura una portavoz de la Federació.

Menos vigilantes

La reducción presupuestaria ha sido una práctica común en municipios de costa como Santa Susanna, Pineda de Mar, Sitges y Vilanova i la Geltrú. Incluso algunos municipios como Creixell no ofrecieron servicios de socorrismo durante el verano. Julio y agosto han sido dos meses con una abultada cantidad de muertos en el mar. Los últimos han sido un hombre en Vila Seca el 5 de septiembre, otro en Coma-ruga el 3 de septiembre y un tercero el 29 de agosto en Riells de l'Escala.

Desde la Cruz Roja reconocen que el debate sobre la seguridad en la costa está encendido pero aseguran que en las 98 playas donde prestan servicio en Catalunya sólo se ha registrado un ahogamiento. Por tanto, el resto de de muertes (19) se ha producido en municipios que han contratado otras empresas o donde no hay vigilancia.

Deudas


Las empresas de salvamento aseguran arrastrar facturas sin cobrar porque algunos ayuntamientos no han pagado los servicios prestados el verano pasado. Uno de los ayuntamientos que reconoció un retraso en los pagos ha sido El Vendrell, en Tarragona, que recortó su presupuesto para estos fines un 25% esta temporada.

En la costa de Girona, Llançà también redujo el gasto un 40% y retiró vigilancia en una de sus playas menos concurridas, la Farella, aunque contrató los servicios en julio y agosto para los principales. La Federació Catalana de Salvament i Socorrisme teme que con la retirada de muchos socorristas de las playas desde principios de septiembre repunten nuevamente los casos de muertes en el agua.
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