Luz roja en Moncloa: Rajoy desembarcará en Cataluña para tratar de desactivar a Mas

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Plan del PP para el 27-S

Artur Mas y Mariano Rajoy, en su último encuentro en La Moncloa

en Barcelona, 15 de julio de 2015 (18:40 CET)

En Moncloa están desconcertados. Entender los vaivenes de la actual política catalana no es fácil, pero a 600 kilómetros de distancia es casi como una misión imposible. El Gobierno de Mariano Rajoy estaba convencido de que las elecciones catalanas del 27 de septiembre no se celebrarían. Ahora, con el acuerdo sobre la lista única, las cosas han cambiado y el Ejecutivo español ya busca formas de reacción que impidan a Artur Mas salirse con la suya.

El Gobierno central no se plantea impugnar la convocatoria electoral, porque sabe que se ajustará a la legalidad. Mas habla continuamente de elecciones plebiscitarias, algo que la ley no contempla, pero cuando llegue la hora de llamar a las urnas, firmará un decreto para celebrar unas elecciones autonómicas corrientes y molientes. Todo quedará en la más estricta legalidad.

Constante presencia en Cataluña

Por eso, Moncloa elabora un plan alternativo que consta de dos ramas. Por una parte, el Gobierno, con Mariano Rajoy a la cabeza, se plantea desembarcar en Cataluña durante la campaña electoral. Serán 15, quizá 20 días, de constante presencia del presidente español y sus ministros en Cataluña para tratar de explicar a los catalanes que la independencia no es lo que más les conviene, según apuntan fuentes populares.

Además, el Ejecutivo central vive con la esperanza de que a partir de septiembre salgan a la luz pública nuevos casos de corrupción que afecten a CDC. Los convergentes se han visto obligados a diluir sus siglas en la famosa lista unitaria, pues éstas habían quedado muy debilitadas después de que trascendiese el caso Palau y, sobre todo, el caso Pujol.

El 'clan Pujol', imputado    

El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol confesó que él y su familia han ocultado durante 32 años una fortuna en Andorra. Esa confesión se produjo en julio del año pasado, justo cuando se había planteado la celebración de una consulta independentista ilegal para el 9 de noviembre. Hoy, Pujol y toda su familia, excepto su hijo Josep, están imputados por distintos casos y la prensa los ha bautizado como el clan Pujol.

Este escándalo ha afectado a CiU. Convergencia y Unió se han separado. CDC reniega de sus siglas y, ahora, tras el acuerdo con ERC, la Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios para la Independencia para concurrir al 27-S con una lista conjunta, es muy posible que esas siglas pasen a la historia.

Posibles nuevos escándalos

El caso Pujol ha pasado factura al partido que fundó el ex presidente de la Generalitat, pero no a Mas, quien en cierto modo ha conseguido que la corrupción que lo rodea no le salpique. Pero es posible que haya otros asuntos, que todavía no se han desvelado. El PP espera que, si existen, esas corruptelas se difundan antes de las elecciones, lo que debilitaría al president, pero también al líder de ERC, Oriol Junqueras, quien, con cierta ingenuidad y algo acorralado, se ha sumado a la lista de Mas.

Rajoy articula estos planes para contrarestar a Mas justo en el momento en que el ala más convervadora del PP le insta a tomar medidas más contundentes. La plataforma Libres e Iguales, que capitanea el escritor Mario Vargas Llosa, ha emitido un comunicado este miércoles reclamando al presidente español que articule para Cataluña una lista constitucionalista que incluya a personalidades de otros lugares de España.  

   

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