El vicepresidente Pablo Iglesias con el presidente de Argentina, Alberto Fernández.

Malestar en Moncloa por una cena de Iglesias con Alberto Fernández

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El Gobierno intenta que la polémica pase por alto al argumentar que fue una reunión en calidad de líder de Podemos

Madrid, 11 de noviembre de 2020 (06:55 CET)

El viaje del vicepresidente segundo del Gobierno a Bolivia sigue creando malestar en Moncloa y también en el PSOE. El Ejecutivo ha optado por desligarse de la agenda propia que mantuvo Pablo Iglesias en el país sudamericano y asegura que los que encuentros que mantuvo fueron en calidad de "líder político", es decir, como líder de Unidas Podemos y no de vicepresidente.

El 'numero dos' de Pedro Sánchez cenó con el presidente de Argentina, Alberto Fernández, y de ahí salió el compromiso de firmar un manifiesto en contra de "la ultraderecha". Un documento firmado por otros mandatarios como Evo Morales y entre los que también se encuentra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. En Moncloa desconocían estos movimientos y, de ahí, el fuerte malestar en el 'ala socialista'. 

Iglesias acompañó el pasado fin de semana al Rey Felipe VI y a la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, a la toma de posesión del nuevo presidente de Bolivia, Luis Arce. La comitiva española fue la más numerosa del acto con la presencia del monarca y dos miembros del Gobierno, según cuentas las fuentes presenciales. 

Tal y como publicó Economía Digital, el líder de Podemos ya viajaba con una agenda propia para estrechar lazos estratégicos, sobre todo, con Bolivia, Argentina y México. Iglesias se reunió por su cuenta con los candidatos a la presidencia de Perú y Ecuador, Verónica Mendoza y Andrés Arauz

El Gobierno evita la guerra abierta con Iglesias 

Iglesias ya había mantenido un encuentro telemático con el candidato 'correísta' en septiembre del que nada trascendió. 

En una respuesta parlamentaria a Vox, el vicepresidente del Gobierno se negó a contestar sobre el contenido de estas reuniones porque, los encuentros se celebraron "en calidad de secretario general de Unidas Podemos". Una respuesta similar a la dada este martes por la ministra portavoz, María Jesús Montero

Preguntada sobre estos encuentros bilaterales, el motivo de la asistencia de Iglesias a Bolivia y el contenido de esas reuniones, la ministra de Hacienda trató de esquivar la polémica con el vicepresidente asegurando que se citó como "líder político", en un viaje que asistió en calidad del miembro del Ejecutivo. 

Iglesias cumplía con la "obligación constitucional" de acompañar al Rey y las "demás cuestiones que como líder político haya tenido en ese viaje" el Gobierno "ni lo ha revisado, ni valorado y tenemos poco más que añadir", dijo Montero en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. 

Iglesias se vio dos veces con Alberto Fernández 

El malestar del Gobierno surge tras conocer que el vicepresidente se vio dos veces con el presidente de Argentina, Alberto Fernández. El primer encuentro fue a nivel oficial y con el monarca y Laya presentes. Sin embargo, al segundo no acudió nadie de la delegación española excepto el propio Iglesias. 

El líder de Podemos cenó con Fernández y con el ministro del Interior, Wado de Pedro, tal y como refleja el argentino en sus redes sociales. Fue en este cena donde surgió la firma de la ‘Declaración por La Paz en defensa de la democracia’.

El vicepresidente Pablo Iglesias con el ministro del Interior argentino, Wado de Pedro.

Un manifiesto impulsado por el vicepresidente segundo, los presidentes de Bolivia y Argentina y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros mandatarios internacionales como Dilma Roussef, Evo Morales y Rafael Correa. 

Una iniciativa que Moncloa desconocía por completo y que ha soliviantado a más de un miembro del Ejecutivo, asegurando que podría dañar la imagen de España y poner en peligro la estrategia de algún Ministerio como Defensa o Exteriores. 

Iglesias busca reforzar sus relaciones con Argentina, sin olvidar que en el gobierno de Fernández trabaja Pablo Gentili, exjefe de gabinete del líder de Podemos. El que fuera su asesor aúlico durante las últimas elecciones, regresó para asesorar a Fernández tras un año domando a la cúpula morada. 

La relación con Neurona 

Cargos socialistas que piden anonimato a Economía Digital relacionan el viaje de Iglesias con la investigación judicial abierta contra Podemos y la consultora Neurona. 

La consultora Neurona recibió del Gobierno de Morales 1,6 millones de euros, y la Justicia de Bolivia está investigando estos pagos que asocia a un caso de supuesta corrupción y que tiene ya a 14 altos cargos del Gobierno de Morales imputados.

Esta empresa, vinculada a uno de los fundadores de Podemos, Juan Carlos Monedero, trabajó en España, concretamente para la campaña electoral de Podemos en 2019. La formación morada entregó más de 300.000 euros a través de dos contratos que el Tribunal de Cuentas considera irregulares.

Lo que ahora estaría sucediendo, según algunos cargos socialistas, es que Podemos podría verse 'salpicado' respecto a este asunto desde Bolivia. 

Excargos del Gobierno boliviano están dispuestos a desvelar detalles sobre la consultora Neurona y podrían contar detalles comprometedores que podrían poner contra las cuerdas a la formación de Iglesias. 

El exabogado de Podemos, José Manuel Calvente, denunció a los morados por presunta financiación ilegal y el juzgado número 42 de Madrid abrió una investigación en la que declararán varios miembros de la cúpula el próximo 30 de noviembre, entre ellos, el jefe de gabinete de Pablo Iglesias en Moncloa, Juanma del Olmo.

Esta situación genera "mucha preocupación" en el partido y también dentro del Gobierno, según aseguran varias fuentes consultadas.

El viaje de Iglesias a Bolivia, según sospechan fuentes socialistas, podría tener más 'miga' del mero acompañamiento al monarca.

Y de ahí, el malestar generado en el Gobierno ahora que también el Parlamento Europeo pedirá explicaciones al Ejecutivo sobre la visita de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, a Barajas. Demasiados frentes abiertos en Moncloa. 

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