stop

La Marea Blanca y los sindicatos consideran que el modelo del consejero Comín para gestionar la sanidad es una “involución”

Josep Maria Casas

Economía Digital

El consejero Toni Comín (centro) en una reunión del gobierno catalán. Las listas de espera sólo se han reducido en un 0,4% en este primer semestre. EFE/Toni Albir

Barcelona, 23 de junio de 2017 (11:04 CET)

La Marea Blanca inicia este viernes las movilizaciones contra la nueva ley de fórmulas de gestión sanitaria que prepara el consejero catalán Toni Comín (ERC). Consideran que es una “involución” que “troceará” todavía más el sistema sanitario público de la comunidad. Los sindicatos también están en contra, pero las patronales confían en que se pulirá durante el trámite parlamentario.

El gobierno de Carles Puigdemont (Pdecat) tan sólo aprobó este martes la memoria preliminar del anteproyecto de ley, pero Comín le ha dato trámite de urgencia para que se vote en el parlamento catalán antes de octubre. El consejero ha puesto la directa. Tiene prisa. La nueva ley regulará qué tipos de entidades y empresas que participarán en la gestión sanitaria financiada con fondos públicos. Los defensores de la sanidad totalmente pública consideran que la nueva ley blindará formas de gestión privada.

Este viernes escenificarán su oposición con la quema de un ejemplar de la memoria frente al edificio universitario del Hospital Clínic. Antoni Barbarà, portavoz de Dempeus per la sanidad, una de las entidades de la marea, clama contra la celeridad con la que el consejero pretende aprobar la ley. Los sindicatos sanitarios tomarán parte en la protesta.

Toni Comín: la Marea Blanca quema la memoria del anteproyecto de gestión de la sanidad pública

Mari Carmen Martínez, secretaria de sanidad de UGT, señala que una ley de tanto calado nunca debería cursarse en trámite de urgencia. David Ricart, delegado de sanidad de CCOO, considera que al dar cabida a diversas formas de gestión “se parcelará” todavía más el sistema sanitario público.

Moderación patronal

En un principio, las patronales sanitarias del sector privado se opusieron a los planes del consejero Comín, pero han moderado sus posiciones. En la reunión del consejo de dirección del Catsalut del 6 de marzo pasado, la Unión Catalana de Hospitales (UCH) votó en contra, mientras que la Asociación Catalana de Entidades de Salud (Aces) se abstuvo. En este momento, estas dos entidades no bendicen la memoria de Comín, pero tampoco la rechazan.

Desde la UCH se confía hallar “fórmulas de colaboración” que no perjudiquen el actual modelo sanitario catalán. Desde Aces se subraya que la memoria “no cierra la puerta” a las empresas privadas.

Preferencia por las entidades de economía social

Una de las cuestiones que enervaron a las patronales era la preferencia de la consejería de Comín por las entidades calificadas de “economía social”. Temían que quedasen excluidas de los conciertos sanitarios las empresas mercantiles, órdenes religiosas, fundaciones privadas y las mutuas. Comín optó quitar un artículo, aunque continua dando prioridad a las entidades de economía social.

Le memoria contempla la regulación de fórmulas de gestión como la cooperación institucional (entre administraciones o entidades públicas) y el concierto sanitario. Respecto a este último, el CatSalut prevé que sólo se podrán establecer con entidades privadas sin afán de lucro o bien con entidades de economía social. Respecto a las entidades privadas con afán de lucro se indica que podrán presentarse para gestionar servicios de cobertura pública mediante concurso público.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad